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El mejor flan de Galicia se hace en A Coruña y ahora se puede comer en casa: "A la gente le maravillan los postres caseros"

Una receta casera, cremosa y con buenos ingredientes que ha conseguido ser un emblema de la cocina local

El chef Iván Domínguez con el flan de NaDo junto a su equipo

El chef Iván Domínguez con el flan de NaDo junto a su equipo / Carlos Pardellas

A Coruña

En el mundo de la alta cocina, a veces lo más complejo es alcanzar la perfección en lo sencillo. Iván Domínguez, el galardonado chef detrás de NaDo, lo sabe bien. Su flan, una receta que ha perseguido su trayectoria durante más de una década, ha logrado elevarse a los altares gastronómicos como el mejor postre tradicional de Galicia". Según el chef, el secreto del éxito reside en la honestidad emocional del plato: "Lo que a la gente le maravilla son los postres más caseros; nosotros hacemos cosas más complejas, pero el flan llega mucho más a la gente".

La historia de este dulce no empezó entre estrellas Michelin, sino en el verano de 2013. Surgió de una colaboración en el Loxe Mareiro de Carril (Vilagarcía de Arousa) con el equipo de Abastos 2.0, buscando una carta que rescatara la memoria del paladar. Iván recuerda con cariño aquellos inicios: "Iago [Pazos] quería hacer una carta de postres muy tradicionales, muy reconocibles, y vimos que había una receta que funcionaba muy bien".

Desde entonces, ese flan, que define como "casero, cremoso y con ingredientes de calidad", ha sido su compañero inseparable, evolucionando y "redondeándose" hasta convertirse en el emblema que hoy define parte de la identidad de NaDo.

Del restaurante a casa

El salto del plato del restaurante al lineal de las tiendas surgió de un encuentro con Chechu Rey, otro chef con un Sol Repsol, y al frente de La Familia Gastro. Ambos compartían la visión de que el consumidor merecía algo mejor que los productos industriales cargados de aditivos. Iván lo tuvo claro desde el primer momento: "Llamé a Chechu porque el flan estaba siempre ahí en la cabeza como un producto exportable que podría mejorar lo que hay en los lineales". Tras un año de trabajo intenso para no sacrificar la calidad por la logística, el proyecto se materializó.

Adaptar una joya artesanal a la distribución comercial sin perder el alma fue el gran reto de Chechu. La clave ha sido el respeto absoluto a la fórmula original de Nado, apoyándose únicamente en la técnica para garantizar la seguridad alimentaria. Chechu explica que "la receta es 100% sin ningún añadido ni retirada; lo único que se le suma es un proceso de conservación, que viene siendo incorporar una pasteurización". El resultado es un producto que mantiene la etiqueta limpia y el sabor de siempre.

Un proceso sin qúimica

A pesar de que el flan de restaurante se sirve en el día y el comercializado pasa por un proceso de enfriado, la esencia permanece intacta. Gracias a la precisión técnica en el obrador de La Familia Gastro, han logrado una durabilidad sorprendente sin recurrir a la química. "Es un flan que, no llevando nada químico, dura 40 días; nos sentimos orgullosos porque facilita el transporte y el avance a la hora de proveerlo", señala el cocinero coruñés.

Actualmente, este manjar ya no es un secreto exclusivo de los comensales de Nado. Aunque de momento se puede adquirir en tiendas especializadas de A Coruña (La Empanada Viajera, Pandelino, La Napolitana, KM0, La Familia Bio&Gourmet, Orixe y Pandelino), el horizonte es mucho más ambicioso. Chechu Rey confirma que el plan de expansión ya está en marcha para conquistar los hogares de todo el país: "El proyecto va a gran escala; la idea es que esté en todo el ámbito nacional y sea accesible a todas las casas en todas partes". De la memoria de Iván Domínguez a la mesa de cualquier hogar, el mejor flan de Galicia ya no entiende de fronteras.

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