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Dos años de espera para reformar un portal en Riego de Agua: los tiempos de Patrimonio en A Coruña agotan a los propietarios y profesionales

Arquitectos técnicos y administradores de fincas confían en que el cambio normativo aprobado por la Xunta agiliza los trámites

Los arquitectos alertan del riesgo que supone para la conservación del patrimonio

Edificios en la avenida de Linares Rivas, afectada por la protección del Camino Inglés.

Edificios en la avenida de Linares Rivas, afectada por la protección del Camino Inglés. / VICTOR ECHAVE

“El comentario general es que cada vez que tienes que tocar algo en una zona protegida, que Dios te coja confesado”, explica Teresa Suárez, presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Galicia sobre los largos plazos de espera que deben esperar los propietarios para recibir las licencias, ya que, a la municipal debe añadirse la de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta. Suárez conoce el caso de un portal de un edificio de la calle Riego de Agua que sus propietarios quisieron reformar y en el que, tras dos años de espera por una contestación de Patrimonio, se desistió del proyecto.

Carlos Mato, presidente del Colegio de la Arquitectura Técnica de A Coruña, coincide en esta opinión y señala que las demoras de un año eran habituales hasta ahora, lo que llevó el pasado enero a modificar la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia para que los ayuntamientos decidan si Patrimonio debe emitir un informe sobre una obra que se pretenda realizar en un edificio o bien protegido o puede ser el propio Concello el que la autorice si la actuación no tiene relevancia.

“Lo que se trata es acabar con el colapso que hay en Patrimonio, que tiene más de 400.000 solicitudes al año, porque hay que esperar a que contesten para cualquier cosa, pintar una fachada, cambiar unas ventanas, todo lo que esté dentro de la afección de patrimonio, bien sea por el Camino de Santiago o porque haya algún elemento catalogado en las cercanías”, señala Mato.

Licencias

“Los técnicos ya sabemos qué intervenciones son de calado o no, porque hay cosas que van con licencia y otras con comunicación previa. En función del tipo de intervención y de lo que nosotros mismos consideremos, se le solicita ese permiso al Ayuntamiento”, detalla este arquitecto técnico, quien advierte no obstante que “hay ayuntamientos que se han negado a entrar en este juego porque han dicho que si Patrimonio no tiene personal para atender esos permisos, los ayuntamientos tampoco y que van a seguir pidiendo el permiso a Patrimonio”, aunque admite que “en general está funcionando y agiliza mucho”.

Teresa Suárez comenta que los gestores de las comunidades de propietarios se encuentran con “informes contradictorios de los técnicos, porque el del promotor dice una cosa y el del Ayuntamiento otro” y considera que “el problema más serio que tenemos siempre es que las normas son interpretables”, por lo que exige más claridad. Apunta además que “incluso no siendo en una zona protegida, lo que más nos sucede en el caso de instalación de ascensores es que un técnico tiene una opinión y otro otra”, lo que afirma que “crea inseguridad jurídica a la hora de calcular el tiempo que va a tardar la licencia o si el proyecto técnico es viable”.

Cambio obligado

Para Carlos Mato, la nueva regulación “era un cambio normativo casi obligado, porque si lo único que voy a hacer es pintar la fachada y no voy a cambiar el color, o son colores que ya están recogidos en los catálogos, no tiene mucho sentido que se retrase ese permiso y esperar un año a que Patrimonio llegue a tu expediente”. En su opinión, “lo normal es que facultase a los ayuntamientos para resolver este tipo de cosas”, pero siempre que sean “intervenciones de pequeño calado, que no afecten a aumentos de volumen, a cambios en la composición de la fachada, como cambiar la cubrición del tejado porque tienes humedad, filtraciones de agua, pintar la fachada o cambiar unas ventanas”.

El presidente de los arquitectos técnicos supone que “si a Patrimonio le quitamos la carga de estas cosas menores, que son la inmensa mayoría, el servicio se quedará centrado en informar solo las de calado, con lo cual serán mucho más ágiles”. Mato confirma que las esperas por estos informes hasta ahora superaban el año y que esto “afecta mucho a comunidades de propietarios que tienen contratadas las obras, porque cuando te llegan los permisos la empresa ya no te respeta los plazos ni los precios”.

Falta de técnicos

Pero no hay unanimidad entre los afectados sobre esta cuestión. “O problema dos prazos realmente é un problema de falta de técnicos na Xunta”, destaca Ruth Varela, presidenta de la delegación coruñesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, quien considera que si se quiere resolver este problema debería contratarse más personal. “Pero non o queren contratar porque no fondo o que queren é promover determinadas accións especulativas, que poidan decidir se se conserva ou non un ben e como se conserva”, afirma Varela, que califica de “unha barbaridade inconcibible” el cambio normativo aprobado.

La delegada del colegio, que realizó su tesis doctoral sobre el patrimonio cultural, advierte de que los técnicos de la Xunta “son os únicos especializados en Galicia para valorar o patrimonio” y añade como otra dificultad que el catálogo de los bienes patrimoniales gallegos “non está completo”, por lo que debería haber uno que incluya todos los elementos que deben conservarse.

La ausencia de ese documento lleva, según Varela, a que los técnicos se vean obligados a investigar sobre los bienes, sus particularidades y valores, así como a cruzar los criterios con otros técnicos. “É un traballo que vai amodo porque non se contrata máis xente”, pero destaca que “pasar ese traballo a técnicos que non son expertos en patrimonio non ten ningún sentido”, porque los técnicos municipales no están especializados en esta materia.

A ello suma su temor a que esta labor sea realizada por las Entidades de Certificación de Conformidad Municipal, lo que dice que “significaría que en moitos casos vai ser unha empresa privada a que diga se ese patrimonio hai que protexelo ou non”, con el riesgo de que esa compañía pertenezca al propio promotor de la actuación.

También pone el foco en que “as intervencións de patrimonio non se caracterizan polo seu tamaño, senón pola trascendencia que teñen”, por lo que siempre se precisa personal especializado, incluso para actuar en una fachada, porque “se hai que conservala, máis que porque pase o Camiño Inglés, é porque ten determinado interese, como as cores ou determinados elementos de moldeado e do formigón, non por ser elementos menores podes pasarllo a unha persoa que non é experta niso”.

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