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Cizallas gigantes, miles de toneladas de arena y cero explosivos: estas son las fases de la obra de derribo del viaducto que obliga a cerrar A Pasaxe, en A Coruña

Se empleará una cama de material para amortiguar las caídas y proteger la calzada, con medidas adicionales en las zonas más sensibles

Los trabajos, que se prolongarán durante tres días, irán desmontando el paso elevado empezando por los extremos, y dejando para el final los pilares

Trabajos preparatorios para la demolición del viaducto del Chuac, este viernes.

Trabajos preparatorios para la demolición del viaducto del Chuac, este viernes. / CARLOS PARDELLAS

Como parte de las obras de los accesos al Chuac, la Xunta cortará en la medianoche del domingo 29 al lunes 30 todos los carriles la carretera de A Pasaxe, una de las principales arterias de comunicación de A Coruña con la comarca, para derribar el viaducto que lleva al hospital. De acuerdo con fuentes del Gobierno gallego, "se trabaja con la previsión de restablecer la circulación en la noche del miércoles 1 al jueves 2" y ha habido reuniones con el Concello y entidades como DGT o Audasa para coordinar los desvíos de tráfico y establecer señalización "en el caso de complicaciones en la circulación". La obra obligará a establecer varias alternativas, tanto durante la demolición del viaducto como después, y para derribar el escalextrix se emplearán cizallas gigantes y miles de toneladas de arena, para evitar el uso de explosivos.

Según la Consellería de Vivenda e Infraestruturas, antes de comenzar se preparará una superficie para amortiguar las caídas de los fragmentos del viaducto, que estará situada sobre la carretera actual y la protegerá. Se construirá con arena, de la que se emplearán 4.400 toneladas que ocuparán unos 2.000 metros cúbicos. En zonas especialmente sensibles, como las de servicios y aceras, "a mayores se protege con chapones y lonas resistentes".

Medidas de seguridad

La demolición en sí misma se irá realizando por partes, empezando en dos frentes por los extremos y luego avanzando hacia el centro de la infraestructura. Primero se eliminarán los voladizos laterales y se irá reduciendo el tablero, es decir, la superficie del viaducto. Para tener un "mayor control" sobre la seguridad y la demolición, no se usarán explosivos, por lo que el derribo se realizará, sobre todo, con retroexcavadoras con unas "cizallas de gran porte". En algunas fases, habrá cuatro equipos de demolición.

El proceso llevará a que se vaya adelgazando la anchura de la viga, y en un primer momento se dejará un núcleo central que tendrá, aproximadamente, la mitad de la anchura actual. Así, indica la Xunta, se garantiza la estabilidad durante los trabajos. Así, el viaducto no se derrumbará de forma espontánea, sino que se provocará una "caída planificada".

En el vano central sobre la AC-12 y los planos adyacentes hay características especiales, con tensión interna, por lo que "su demolición requiere una secuencia más cuidadosa", indica la Xunta. En esta zona se mantendrá durante el proceso una zona que incluye una especie de "tendones" en la estructura que permiten evitar colapsos prematuros. El proceso final se irá ajustando dependiendo del comportamiento de la estructura, y a medida que los materiales se vayan retirando, se irán triturando y cargando para llevárselos.

Fin de la obra

Una vez retirada la superficie, las columnas o pilas del viaducto, que este viernes visitó la delegada de la Xunta en A Coruña, Belén do Campo, se podrán demoler "en una fase posterior, cuando ya no estén sometidos a cargas significativas", utilizando también medios mecánicos. Este orden, siempre según la Consellería de Infraestruturas, es "fundamental" para que se garantice la estabilidad del conjunto.

El sistema, insiste la Xunta, permite reducir el tiempo de obra y evitar que se acumule el material. La fase final incluye la retirada de la cama de amortiguación y la limpieza completa de la zona, "dejándola preparada para la reapertura al tráfico". Luego habrá que construir un nuevo viaducto, para lo que se tardará aproximadamente un año.

Cambios de rutas

Los cortes modificarán la movilidad del Chuac. Durante la obra, el acceso principal de fuera de la ciudad será por la avenida de Alfonso Molina, tomando la salida hacia el Puerto y pasando por la glorieta de Matogrande hasta la glorieta de Casablanca. Para los coches que vengan de Carballo y Arteixo, el itinerario será el habitual pasando por la glorieta de Matogrande, el túnel de Eirís y la glorieta de Casablanca. Para los coches que salgan desde la glorieta de la Casa del Mar, el itinerario será por la carretera del Puerto hasta la glorieta de Casablanca, y como el túnel de Os Castros estará cortado, por las vías de servicio de la avenida de Pasaje hasta llegar a la glorieta de Los Castros y continuar hasta Casablanca. Otra alternativa es ir por Monelos, Javier López López y Lamadosa.

Una vez demolido el viaducto, el acceso al Chuac desde la glorieta del Puente de Pasaje se realizará a través de la glorieta de Casablanca. Para salir del hospital se mantiene el itinerario hacia la glorieta del Puente de A Pasaxe. Como parte de las obras de accesos se ejecutó también un vial de salida del Chuac por el Parque de Eirís hacia la AC-10, que conecta con la glorieta de Casablanca, pero se mantienen alternativas a través de la avenida de Monelos, la calle Javier López López y la avenida de Lamadosa.

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