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Los colegios de A Coruña, con los deberes hechos en el estreno del decreto que obliga a ofrecer menús saludables a los niños

La mayoría de comedores escolares de A Coruña llevan desde el inicio del curso con las pautas nutricionales marcadas por la normativa, que entra en vigor el 16 de abril. "La escuela tiene que ser un lugar de educación nutricional", defiende Rosaura Lens, catedrática especialista en nutrición pediátrica.

Los comedores escolares de A Coruña ya aplican las modificaciones en sus menús

Los comedores escolares de A Coruña ya aplican las modificaciones en sus menús / EUROPA PRESS

A Coruña

Los comedores escolares de A Coruña servirán de ejemplo, igual que los del resto de España, de modelo alimenticio para alumnado y familias. Con el real decreto aprobado por el Gobierno hace un año, de obligado cumplimiento para todos los centros educativos públicos, concertados y privados a partir del 16 de abril, se pretende mejorar la dieta de los más pequeños. “Os colexios levan adoptando estas medidas de xeito paulatino meses”, declara el presidente de la Confederación Gallega de Anpas de Centros Públicos (Confapa Galicia), Rogelio Carballo.

Así lo demuestran en el colegio de Prácticas de A Coruña que, igual que la gran mayoría de los centros públicos de la ciudad, corre a cargo de la empresa Jardanay. “Leva xa dende principio de curso adaptando o menú”, explica la representante del Anpa, Cristina Novoa. Relata que tanto familias como alumnos están “encantados, coma estaban” y añade que, en realidad, no se ha apreciado grandes cambios. “Todo o que sexa para mellorar a alimentación, adiante”, dice Novoa, que opina que los comedores escolares deben servir de ejemplo. Llevan desde septiembre reduciendo lácteos, que ahora consumen un día a la semana, para aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres: “Todos os días teñen de primeiro algo con verduras, e incluso no segundo está de acompañamento”, dice Novoa.

El colegio Liceo La Paz también lleva años apostando por estas medidas alimenticias, de mano de la nutricionista María del Pilar Carballo González, docente de los Ciclos Formativos de Dietética y Farmacia. Los menús especiales con informe médico no son novedad en el centro, y desde el curso escolar 2024-2025 publican en su web de forma diaria el informe de alérgenos. Además, en abril celebran la 'semana de la fruta', consistente en colocar varios carros llenos de este producto para que los niños puedan cogerlo. La ventaja de un colegio como el Liceo, que sirve más de un millar de menús al día, es que tiene cocina propia.

En el colegio Calasanz iniciaron en septiembre la adaptación de las comidas para evitar un cambio repentino. La semana pasada, a las puertas de la entrada en vigor de la normativa nutricional, la dirección del centro escolar y la empresa que gestiona el comedor enviaron una circular a las familias para subrayar que estos meses de prueba han servido para realizar una "transición progresiva, más equilibrada y asumible para el alumnado, evitando un mayor impacto si todas las exigencias se hubiesen aplicado de forma repentina". Sí admiten que nunca llueve a gusto de todos y algunos alumnos, por ejemplo, les han transmitido que se les hace más difícil comer pasta o arroz integral que los tradicionales.

Pero la situación no tiene vuelta atrás y, como recuerdan desde los colegios, "la normativa prevé controles oficiales por parte de las autoridades competentes" e incluso multas de no adecuarse a las exigencias.

Comer rico y sano

Algunos de los cambios que establece la normativa —que desarrolla la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición— es la obligación de incluir entre tres y cuatro raciones semanales de verdura —en ensalada o como guarnición—; agua como única bebida, productos integrales o técnicas de cocinado más saludables.

"La escuela tiene que ser un lugar de educación nutricional. Por tanto, los menús de los comedores escolares tienen que estar regulados y controlados", expone la doctora especialista en Nutrición Pediátrica y vocal de la directiva del Colegio Oficial de Médicos de A Coruña, Rosaura Leis, quien aboga por adaptar las recomendaciones del decreto a las dietas tradicionales de cada región. Además, Leis, también investigadora y profesora en la Universidade de Santiago (USC), ve en esta normativa una oportunidad para conseguir que no haya desigualdades nutricionales entre los niños según su nivel económico: "La mayor prevalencia de obesidad está en los niveles socioeconómicos más bajos. Tener un buen menú es buscar esa equidad nutricional; aportarle los alimentos adecuados para que puedan cumplir las recomendaciones nutricionales".

Aspectos mejorables

El objetivo de la ley es conseguir una alimentación más sana, pero los padres también perciben ciertas carencias: "Nós estamos en total desacordo con esta lei, por varios motivos", manifiesta el presidente de Confapa Galicia, Rogelio Carballo. Explica que hay riesgo de "confundir determinados termos como sinónimos"; es decir, "unha comida pode ser ecolóxica ou de proximidade e ser extraordinariamente mala en termos alimentarios e de nutrición". Además, considera otro punto de conflicto que la normativa obligue a ofrecer alternativas veganas o por razones religiosas.

Para Carballo, el elemento cultural de la comida se está dejando de lado. "Iguala todas as comidas de España, sen ter en conta as particularidades culturais de cada rexión", indica, añadiendo que las necesidades específicas de cada niño quedan en un segundo plano: "As cantidades de calorías que recibe cada neno varían en función da súa realidade sociocultural e socioeconómica. Creo que todos estamos de acordo en que un rapaz da Coruña cidade e un rapaz do Courel que ten que axudar aos seus pais no campo non van necesitar as mesmas calorías", dice.

"Nunca tivemos tantas queixas na comida", asegura. Recibieron cartas de familias sugiriendo que la comida "non tiña que ser tan sana, porque os rapaces teñen que divertirse comendo, tamén": "Estamos criando unha xeración cunha relación coa comida completamente perniciosa, porque a vai detestar", opina. No es de la misma opinión Rosaura Leis, que cree que "no debería tener repercusión". Aunque sabe que hay sabores menos amables al paladar, no ve incompatible alimentarse de manera saludable a la par que apetitosa: "La alimentación debe ser saludable y debe ser sabrosa, además, y sabemos que eso es posible".

Otro de los aspectos que critican desde Confapa Galicia es que la normativa se implante a mediados del curso escolar, "cando hai xente que ten un contrato en vigor cunha empresa que establece un custo por menú". La nueva propuesta de alimentación supone un incremento de precio del 20%, "que non pode repercutir nas familias, que xa teñen apalabrado un prezo dende setembro do ano pasado".

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