Patricia Fernández, nueva presidenta de la asociación de vecinos de Novo Mesoiro, en A Coruña: "Tenemos un sentimiento de comunidad bastante fuerte"
La dirigente vecinal, que releva a Víctor Lamela, destaca la tranquilidad del barrio de A Coruña, pero pone sobre la mesa las deficiencias en el servicio de transporte urbano y la falta de un instituto

Patricia Fernández, presidenta de la asociación de vecinos de Novo Mesoiro / CARLOS PARDELLAS
Tranquilidad, comunidad y zonas verdes. Los vecinos de Novo Mesoiro, en A Coruña, se muestran contentos con las oportunidades que ofrece el barrio, que casi parece una zona ajena a la ciudad. "La mayor ventaja del barrio es la zona tranquila que es", destaca la nueva presidenta de la asociación de vecinos, Patricia Fernández. "Los vecinos hacen mucho barrio, tenemos un sentimiento de comunidad bastante fuerte", añade.
El comité de barrio vio un cambio en el timón en la asamblea del 30 de marzo, en la que se presentó una nueva candidatura ante el cese de Víctor Lamela, al frente del timón durante los últimos cuatro años. "Cumplo la promesa que me hice a mí mismo: dar un paso al lado. Lo hago con la tranquilidad de saber que dejo el relevo en manos de un equipo comprometido, preparado y con una enorme ilusión por seguir trabajando por y para el barrio", comunicó Lamela.

Nueva presidencia en la asociación de vecinos de Novo Mesoiro, de Víctor Lamela a Patricia Fernández / LOC
Esta nueva etapa corre a cargo de Patricia Fernández quien, en su primer día en el puesto, se compromete a continuar con el mismo proyecto de Lamela, y a "seguir peleando para que el barrio tenga un nombre y tenga los servicios que se merece". Destaca los "baches tremendos" que tienen en la calzada, un mantenimiento "muy deficiente" en los parques, un centro de salud "que solo abre por las mañanas" y un servicio de préstamo "de siete metros cuadrados" con un volumen de demanda "mucho mayor que el de la mayoría de bibliotecas de la ciudad".
Falta de bus y comercios
Vecina de Novo Mesoiro desde 2007 y anterior vicepresidenta, la ahora representante de la asociación vecinal reconoce que en el barrio hay aspectos mejorables, empezando por la casi inexistente presencia de bus urbano: "Nosotros somos un barrio de casi 10.000 personas, y solo tenemos una línea de bus", se queja. Añade otra peculiaridad: "Hay mucha gente joven. ¿Qué significa? Esa gente joven necesita el transporte público, no tienen coches. Nuestros adolescentes, sobre todo, tienen muchísima dificultad para moverse".
A nivel comercial, comenta que en Novo Mesoiro "nunca hubo un gran entramado de tiendas". Al ser una zona residencial, prima el sector servicios: "Mucho bar, mucha cafetería, mucho restaurante. Muy enfocado a los niños, también, con academias de inglés, pasantías, escuelas de música...", apunta Fernández. Aunque echan en falta mayor presencia de comercios, dice que eso "ya depende de quien quiera venir a invertir aquí". Cuando se inauguró el barrio, los vecinos contaban con tres oficinas bancarias, "ahora hay solo un cajero", aunque Fernández no cree que este problema sea exclusivo de Novo Mesoiro.
Otra de las mayores carencias de la zona es, junto a la poca presencia de bus urbano, la falta de un instituto. Tras 20 años pidiendo una escuela, los vecinos consiguieron su creación, con doble adscripción, hace seis. "Los niños que van a Novo Mesoiro pueden elegir como centro adscrito el instituto de Elviña o el de Sardiñeira. Pueden ir a cualquiera de los dos", indica Fernández.
Precios al alza
Cuando Fernández fue a vivir al barrio, en 2007, las hipotecas de esos primeros pisos eran a 20 años. "El plan siguiente, el del 2009, las hipotecas ya no eran a 20 años, eran a 25", explica. Las viviendas de la zona dejaron de ser de protección autonómica para ser "libres", en las que "cada uno pone el precio que quiera". Pero, de nuevo, Fernández comenta que "el precio de la vivienda está disparado aquí como en el resto de España".
Las humedades tampoco se apiadan de los inmuebles de Novo Mesoiro, siendo especialmente llamativo el caso de un edificio en el que "les llueve dentro de casa". La comunidad vecinal lleva peleando años para que se solucione el problema, originado porque "la construcción no quedó bien". Confían en que "en breve esté solucionado".
Las balizas V16 fueron las causantes de un pico de vandalismo en la zona, aunque ahora "está bastante tranquilo", probablemente gracias a la gran difusión en redes sociales —que son independientes de la asociación vecinal, aunque las gestionan ellos—: "Nosotros comunicamos cuando pasa cualquier cosa, sea bueno o sea malo. Se hace muy público", aclara.
Aunque Víctor Lamela abandona el cargo de presidente vecinal, seguirá detrás del WhatsApp, Telegram, Instagram y Facebook del barrio. Fernández determina que juntos seguirán "dando caña": "Los vecinos participan con nosotros, y la verdad es que nos apoyan en todas las locuras que se nos ocurren", dice riendo.
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