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Creatividad

El arte de manchar todo llega A Coruña: "Aquí haces lo que no puedes en casa"

El nuevo local de Os Mallos combina el desahogo del ‘Splatter Room’ con talleres de diseño y personalización de objetos en una experiencia en la que «todo está bien»

Valentina  Pumar y Nicole, las dueñas del nuevo local Mancharte en A Coruña.

Valentina Pumar y Nicole, las dueñas del nuevo local Mancharte en A Coruña. / Casteleiro

Pintar las paredes, ensuciar el suelo y salpicar pintura sin miedo a las reprimendas es la nueva terapia creativa que aterriza en A Coruña. El proyecto Mancharte abre sus puertas en el número 52 de la calle San Luis, en Os Mallos, como el primer Splatter Room de la ciudad, un concepto que nace de la unión de dos mentes emprendedoras: una uruguaya y una portuguesa. Valentina Pumar, una de las socias, lidera esta iniciativa que busca dar color al barrio y ofrecer un espacio de desahogo para todas las edades.

Mancharte, el primer Splatter Room de A Coruña.

Valentina Pumar y Nicole impulsoras del proyecto. / Casteleiro

La experiencia principal sumerge al visitante en un ritual de inspiración antes de pasar a la acción. Los participantes cubren su ropa y calzado para enfrentarse a un lienzo en blanco con total libertad. Según explica Valentina, la actividad tiene un componente emocional muy fuerte: «Mucha gente llama preguntando si es para liberar; tiene una parte lúdica de conectar con ese niño que todos tenemos y, por un ratito, hacer lo que no se puede hacer en casa».

«Tiene una parte de conectar con ese niño que todos tenemos y hacer lo que no se puede en casa»

La propuesta gira en torno a una idea clara de «ensuciarte tú, ensuciar las paredes, ensuciar el piso, todo lo que haya sin miedo», explica Valentina. No hace falta experiencia previa ni conocimientos artísticos. «Todo lo contrario, todo está bien aquí», resume. El local no solo funciona como sala de salpicado permanente, sino que aspira a ser un centro cultural dinámico. «La primera idea que teníamos era generar un espacio de convivencia, de encuentro, de talleres», cuenta la socia. A partir de ahí, decidieron combinar esa intención con la experiencia del splatter, que ahora funciona de manera permanente, mientras desarrollan nuevas propuestas. «No es solamente el Splatter Room, también está esta parte de talleres y de poder generar un espacio creativo más amplio».

Valentina Pumar y Nicole impulsoras del proyecto.

Mancharte, el primer Splatter Room de A Coruña. / Casteleiro

La experiencia se organiza en dos fases. Primero, una breve toma de contacto con el arte, en la que los participantes pueden preparar su lienzo con plantillas o cintas. Después llega el momento más esperado: entrar en la sala de salpicado. Allí, protegidos de pies a cabeza, los asistentes pueden dar rienda suelta a la pintura durante cerca de una hora. «Ahí es cuando viene lo súper divertido», asegura. Ubicado en una zona que necesitaba un punto de luz, Mancharte ya atrae las miradas de los vecinos. Aunque el sistema funciona bajo reserva previa, las socias mantienen las puertas abiertas para mostrar el local a quien pase por delante. «Queremos generar un espacio de encuentro; no es solamente el salpicado, sino también la parte de los talleres y generar un espacio creativo más amplio», apunta Valentina sobre el futuro próximo del negocio.

Pinturas en el nuevo local de terapia creativa.

Botes de pintura y pinceles en el nuevo local de terapia creativa. / Casteleiro

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