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Del homenaje a Samuel Luiz en A Coruña al de Miguel de Unamuno en Chafarinas: el escultor David Bestué publica su investigación sobre monumentos efímeros

El libro 'SAMUEL' parte del asesinato del joven en 2021 para reflexionar sobre la necesidad de los homenajes espontáneos y la urgencia por crearlos, como el que él mismo erigió en A Coruña, para evitar el olvido

El escultor David Bestué, autor de la investigación artística 'SAMUEL'.

El escultor David Bestué, autor de la investigación artística 'SAMUEL'. / Amaya Aznar

A Coruña

El asesinato de Samuel Luiz la madrugada del 3 de julio de 2021 marcó a la ciudad de A Coruña y el resto de España. Las manifestaciones posteriores llenaron plazas y titulares. Ahora, con el paso del tiempo, su nombre vuelve a la actualidad como título de libro. El escultor David Bestué acaba de publicar 'SAMUEL', una investigación que parte de la muerte del joven para hablar de los monumentos efímeros y espontáneos como forma de homenaje.

"En un principio este libro iba a ser sobre cuestiones que giraban alrededor de lo que sucedió a Samuel Luiz. Fui varias veces a A Coruña, investigué bastante, conocí a gente de su entorno. Me di cuenta de que no quería ir por ahí, tenía que hacerlo desde el arte. El punto de partida era centrarme en él y ver hasta qué punto un suceso insoportable te afecta o te interpela. Mantengo a Samuel en el título porque es el punto de partida y el recorrido hacia el centro. De alguna manera sigue siendo sobre Samuel", explica Bestué sobre el título y el asesinato.

Bestué recopila en las páginas de su libro una posible historia de la escultura espontánea creada por una persona o una comunidad "sin que nadie se lo pida, que surge de una necesidad". Su intención es generar un testimonio "para que quede constancia y no caiga en el olvido". En su investigación buscaba la "urgencia de un elemento para anclar un suceso en el presente".

El escultor sintió esa misma urgencia cuando creó una escultura efímera por el asesinato de Samuel Luiz y la transportó hasta A Coruña, en donde la instaló en el lugar de la muerte.

"Cuando lo hice, lo hice de manera anónima. No busco mérito. Quería hacerlo y si se hubiera pedido permiso, no me lo hubieran dado. Soy alguien que pongo eso sabiendo que va a durar dos días o dos horas. Si se planteara un homenaje permanente tendría que ser fruto del consenso. De hecho ha habido asociaciones que han hecho esa petición de hacer un homenaje permanente y no se ha hecho caso", explica Bestué.

La intervención de Bestué se asemejaba a la de un hueso de grandes dimensiones. Era "efímera, muy frágil y de estructura sencilla, no era de cemento", según el escultor, que en ese momento trabajaba en la idea de La Piedad y "los cuerpos que dejan de tener estabilidad".

Homenajes para el olvido

El primer monumento espontáneo que David Bestué pudo registrar es de de unos profesores universitarios exiliados en Chafarinas a Miguel de Unamuno hace 100 años. El arqueólogo gallego Alfredo González Ruibal le aportó la pista para dar con un monumento espontáneo que se había encontrado en un barranco en la batalla del Ebro. "Es un monumento hecho por las brigadas internacionales, del bando republicano. Es el único que queda en pie porque quedó oculto y en el año 2000 se redescubrió", expresa el escultor.

"Muchos de estos monumentos desaparecen y no queda ni rastro, ni fotografía, ni nada. Son efectivos y tienen que ver con cuestiones no cerradas dentro de la sociedad española. Por ejemplo, los monolitos dedicados a gente que muere cruzando el Estrecho intentando llegar a España. Es un tabú", indica Bestué.

Para el escultor, la clave sobre estos homenajes es la ausencia de relato, por lo que "tiene que aparecer alguien para ocupar el espacio para hacer visible algo que se esconde". El autor encuentra estos monumentos más necesarios que los surgidos frutos del consenso y pone de ejemplo el homenaje a las víctimas de la pandemia en Madrid.

"A veces los monumentos sirven para olvidar. Cuando estamos de acuerdo en que hay que hacer un homenaje, es que ya hemos cerrado el tema. Me di cuenta de que la escultura ha perdido esa capacidad de servir para dar testimonio sobre una injusticia o un suceso. El arte contemporáneo, desde hace unos años, no responde a esa labor", resuelve el escultor.

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