Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La Atalaya de los Jardines de Méndez Núñez de A Coruña acometerá trabajos de impermeabilización con la condición de acercarse a su estado original

La comisión que regula las obras en las zonas históricas determinó que el proyecto debía añadir actuaciones como eliminar la cartelería y buscar los colores originales

Pidió que se eliminasen las carpinterías metálicas por otras de madera pintada

La Atalaya de los Jardines de Méndez Núñez.

La Atalaya de los Jardines de Méndez Núñez. / Iago Lopez

La Atalaya de los Jardines de Méndez Núñez, uno de los dos espacios de hostelería dentro de la zona verde junto con Copacabana, se considera una de las obras cumbre del racionalismo en Galicia, aunque su aspecto ha ido cambiando a lo largo de sus casi cien años de existencia. Esto condiciona los trabajos de acondicionamiento, puesto que el organismo que regula las obras del centro histórico determinó hace años que, si se realizaban obras de conservación, estas tendrían que acometer reformas para ir devolviendo el edificio a su estado original. Según fuentes municipales, el Concello ha concedido licencia para llevar a cabo llevando a cabo trabajos de pintado e impermeabilización en el edificio.

El edificio es del Ayuntamiento, pero la concesión está hasta 2044 en manos del Grupo Gasthof. La comisión del Plan Especial de Ciudad Vieja y Pescadería (Pepri) analizó hace algo más de dos años un proyecto para impermeabilizar y repintar el edificio, y determinó que este debía incluir obligaciones adicionales, como buscar el cromatismo original del edificio. También puso como condición que se eliminase la cartelería y otros elementos "descontextualizados" y que se realizasen otras intervenciones, que se pueden dilatar en el tiempo, como sustituir las carpinterías metálicas por otras de madera pintada.

Un inmueble protegido que albergó una biblioteca infantil

El inmueble, de 1933 y protegido dentro del catálogo municipal en la categoría intermedia, fue diseñado por el arquitecto coruñés Antonio Tenreiro, y, aunque ahora se dedica sobre todo a cafetería y celebración de fiestas, en un inicio albergó una biblioteca infantil, el despacho del jefe de jardines y una zona de lectura al aire libre, así como un pequeño bar. La relación con el entorno también era diferente, pues en aquel entonces lindaba con el mar.

En los años 90 se realizó una reforma a cargo del arquitecto coruñés José Manuel Casabella, que sacó al inmueble del abandono. Según explicó a este medio, la intervención se pensó "con la idea de que algún día pudiera retornarse al estado histórico anterior del edificio".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents