Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Iseo & Dodosound Grupo musical

El dúo Iseo & Dodosound acercan su reggae electrónico a la sala Inn de A Coruña: "El nuevo disco fue compuesto entre Jamaica, Brooklyn y Huesca"

El grupo navarro explora en su nuevo disco Volando temas vinculados con la naturaleza y la sociedad actual, como la inmigración. Aterrizan en la ciudad para presentarlo en directo este sábado 11 a las 22.00 horas

El dúo musical Iseo & Dodosound.

El dúo musical Iseo & Dodosound. / LCO

A Coruña

Actúan en A Coruña en la sala Inn, ¿es su primera parada en este espacio?

Estuvimos tocando en el parque de Santa Margarita, en A Coruña hemos estado anteriormente. Es nuestra primera vez en esa sala. Es la más pequeña de esta gira. Comentábamos que en esos aforos más pequeños se crea algo mágico. Nos encanta y nos encanta estar en sala, sobre todo. Hemos montado cosas nuevas, no hechas antes por nosotros. Tenemos muchas ganas.

Su disco Volando es casi como un concepto. ¿Qué quieren evocar con él?

Es un concepto que surge posteriormente a terminar el disco, no es algo específico que queremos contar. Las canciones aparecen, nacen de lo vivido en ese tiempo. El título es algo conceptual, es cierto. Se refiere a nuestro medio de vida, que es la música, y consiste en ir de un lado a otro. Este disco está íntimamente ligado con el anterior, En la tormenta. Ese paisaje se nos ha despejado y aterrizamos en él.

¿Cuándo comenzaron a componerlo?

El nuevo disco fue compuesto entre Jamaica, Brooklyn y Huesca. Estos viajes fueron de disfrute, no de carretera y trabajo, que es parte importante de nuestra vida. Nos encanta viajar, incluso después de una gira. De hecho, al terminar la anterior fue cuando comenzamos a trabajar ya en este disco. Al final, este es un álbum de tranquilidad.

En este proyecto cuentan con una interesante sección de instrumentos de viento. ¿Fue premeditado?

Llevamos mucho tiempo incluyendo los instrumentos de viento, pero me alegra que se perciba así. Hay un trabajo concienzudo detrás. Al principio este tipo de sonidos fue anecdótico en nuestras composiciones. A lo largo del tiempo hemos ido evolucionando y, efectivamente, la sección de vientos, que se llaman The Mousehunters, ha ido ganando más y más hueco. Tienen mucho peso.

¿Qué preocupaciones tenían al comienzo de su carrera que han desaparecido? ¿Cuáles han surgido?

Las primeras preocupaciones, que pueden ser cosas como que el proyecto funcione, son al mismo tiempo el motor durante un tiempo. En ese momento estás pendiente porque te presentas al mundo, quieres tocar en todos lados, en muchos sitios; quieres gustar y que se te vea. Ahora, más de una década después con Iseo & Dodosound, esas preocupaciones ya no están, pero han surgido nuevas. Por ejemplo, ¿cuánto nos va a durar? O si se va a acabar, o viendo todo el nuevo talento que viene si podremos seguir ahí o en qué espacio. Son preguntas lícitas y lógicas, pero no nos quita el sueño para nada. Estamos aterrizados en este aspecto. Somos trabajadores y hay que tener la piel dura para estar lejos de tu familia y tu círculo, en la carretera de un lado para otro.

Parte de la vida del cantante es la carretera. ¿Se llega a hacer las paces con ella?

Es muy subjetivo, depende de cada persona. En nuestro caso, es una relación de amor y odio. ¿Hasta qué punto no hay en nosotros una necesidad de estar en movimiento? Diría que sí, que tenemos las paces hechas, pero es agotadora igualmente. Al final de la gira, en esos últimos conciertos, empiezas a preguntarte cuándo volverás a tu casa.

Su proyecto nace en Pamplona, son navarros, como muchas nuevas bandas y artistas. ¿Es este territorio un hervidero musical?, ¿siempre lo ha sido?

En Pamplona, en Nafarroa en general, ha habido siempre un gran movimiento musical, muy fuerte con bandas de chavales que se han recorrido todos los pueblos y barrios en fiestas. Eso es muy interesante, muy importante. Sé que ocurre también en Cataluña. Quizá si se mira con lupa encima de cada territorio sucede lo mismo. Pienso que ver a chavales encima de un escenario como músicos anima y acerca a la gente común a eso, a una vocación. Verlo tan próximo nos generó la naturalidad para hacerlo nosotros también. A Dodo lo llevó su padre al primer concierto porque era menor de edad. Yo tuve una banda de versiones con mis amigas durante el instituto. No es casualidad.

El reggae es un género clave en su música, ¿vive en un nicho o ha ganado popularidad?

Entiendo lo de nicho porque puede estar en el no conocerlo tan de cerca, pero el reggae es un género popular, o para mí lo es. Solo hay que mirar a Bob Marley. Hay otra música que es técnica, que es difícil de escuchar y de entender. Si nos alejamos de ello, entendemos que la música es universal, no hay ni que entender el idioma. El ritmo y el compás se siente. El reggae es sencilla de escuchar, pero es un género que tiene cuatro elementos emblemáticos. Si pensamos que es de nicho, es solo de primeras. El reggae fue una decisión consciente y vino de Dodo. El rap y el reggae entraron de la mano, tienen ciertos vínculos. Son músicas de raíz negra. Cuando compusimos algo juntos, cogimos esos elementos icónicos y con honestidad, sin disfraces, me pareció interesante. Yo no tenía los códigos, conocía el reggae de salir de fiesta. Mi estilo de canto provenía más del jazz, por ejemplo. Eso se ve desde el principio hasta ahora, como en la melodía de las voces. De todos modos, hay una paleta de sonidos que difumina el reggae.

Otra pata del grupo es la electrónica, ¿proviene de su propia visión?

Nace de nuestra intuición. Estamos en el estudio y siempre puedes buscar una referencia, esto lo hacen todos los artistas. O podemos partir de un elemento concreto, como baterías o bajos. La electrónica ha evolucionado en nuestro trabajo, ha ido ganando elementos y peso. La producción era más minimalista antes. En este disco, temas como Un pañuelo se han grabado con banda en estudio. Los recursos económicos también están en relación con esto. El dub, que es otro de nuestros emblemas, viene también de Jamaica y nos inspira mucho. Este aspecto de nuestra música se ve más en el directo, Dodo juega y toca instrumentos en el escenario.

Sus portadas poseen algo entre apocalíptico y naturista, ¿es así su imaginario?

Toda la dirección creativa es enteramente nuestra. La guiamos. Nos imaginamos ideas y escenas y las comunicamos. Esto nos gusta un montón. Hemos trabajo con muchísimos artistas y a la mayoría no los conocemos de manera física. A la naturaleza siempre hay que volver, es de donde venimos. Nos baja la ansiedad, es sano. Siempre ha estado en nuestro imaginario.

Los males sociales también son parte de sus letras. ¿Qué les lleva ahí y sobre qué ponen énfasis?

Muchas veces reflejamos problemas sociales en nuestras canciones, es inevitable. Son temas que nos tocan como personas y cala en nuestras letras. Otros artistas igual no lo hacen, es muy subjetivo. Pero Dodo y yo vemos situaciones a diario que nos afectan. Creemos que es inevitable y no oponemos resistencia. No es impostado, para nada. En la canción Extranjero, quizá donde más se evidencia, tratamos un tema actual y más viejo que la tos. Llevamos trece años gritando "Palestina Libre" al terminar de cantar Freedom. Hay cosas que no cambian. En nuestra familia hay inmigración. Fueron a buscar un futuro mejor, como a Argentina. Nuestros familiares no regresaron.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents