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Las obras de urbanización de Visma en A Coruña descubren restos arqueológicos singulares

Durante los trabajos se ha hallado una cista, un tipo de tumba de la Edad del Bronce, lo que fue notificado a Patrimonio | También han aparecido petroglifos en una zona donde se prevé la construcción de un edificio

Estructura instalada en Visma donde se trabaja en el terreno

Estructura instalada en Visma donde se trabaja en el terreno / CARLOS PARDELLAS

A Coruña

Las obras de urbanización de San Pedro de Visma, en A Coruña, han descubierto restos arqueológicos singulares en la zona. En las proximidades del centro Ágora han aparecido petroglifos --grabados realizados sobre piedra-- y una cista, un tipo de tumba de la Edad del Bronce. Se trata de un hallazgo especial, pues no hay ningún tipo de estructura funeraria similar en la ciudad y alrededores. Fuentes de la Consellería de Cultura aseguran a este diario que estos trabajos se están haciendo "con control arqueológico y los hallazgos han sido comunicados a la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural".

El proyecto para urbanizar Visma y construir unas 4.000 viviendas en un nuevo polígono se sitúa en terrenos de los que partía el abastecimiento de aguas de A Coruña en el siglo XVIII, el llamado Viaje de Visma que ha dejado restos como el acueducto del Paseo de los Puentes. Así se mantiene, sin que las obras le afecten e integrada en la zona verde, la Arqueta de los Frailes. Pero estos no son los únicos restos de su pasado. Al iniciar la urbanización se tuvo que hacer, como estipula la normativa, un control arqueológico, que desveló la presencia de restos, pero de mucho antes, probablemente de la Edad del Bronce.

Al encontrar petroglifos donde se prevé la construcción de una edificio con más de 100 viviendas, se amplió el estudio de la zona, lo que permitió encontrar una cista que no está documentada en el ordenamiento urbanístico municipal. En estos casos, la presencia de hallazgos suele paralizar por un tiempo las obras para reforzar el control y ampliar la superficie de excavación por si aparecen nuevos elementos. Es la administración responsable del Patrimonio la que dicta qué medidas adicionales se tienen que adoptar o si se trasladan los restos para su conservación.

Una tumba de forma rectangular y con piedras a su alrededor

La tumba individual, de forma rectangular, está excavada en el suelo y rodeada por piedras en forma casi circular, así como tapada por otra piedra de mayor dimensión. El arqueólogo José María Bello indica que "es la primera vez que aparece algo así en A Coruña y alrededores". "Las más próximas que conozco son las de Taraio en Malpica (reconstruida en el patio superior del castillo de San Antón, antes había estado en los jardines de Méndez Núñez) y la de A Insua en Cabana de Bergantiños, muy cerca de Dombate (reconstruida en vitrina en San Antón)", detalla el exdirector del Museo Arqueológico.

Según fuentes municipales, de la cista "solo se encontraron las piedras que supuestamente hacían de tapa", las cuales han sido retiradas. Durante los trabajos, se excavó debajo con una experta en patrimonio "pero no se hallaron restos", lo que suele ser normal "por la acidez de la tierra".

Restos que no se perciben a simple vista

Hasta que se inició el proyecto del nuevo polígono, la zona de San Pedro de Visma en la que se está actuando era prácticamente una zona rural, sin urbanizar. Al trabajar en estos terrenos, como ha ocurrido durante años en muchas zonas de Galicia, existe la posibilidad de encontrar restos arqueológicos. "Y ya iba siendo hora de que se exigiesen controles en zonas no previamente protegidas", comenta Bello, quien opina que A Coruña lleva, en ese aspecto, "más de 20 años de retraso con respecto al mundo civilizado", lo que ha hecho que "se perdiesen zonas en casi su totalidad, como es el caso de O Castrillón, con un castro perfectamente visible en las fotos de hace 70 años".

El arqueólogo reconoce que "hay una arqueología muy visible", como son los castros, mámoas o campamentos romanos, pero "hay muchos otros restos que, como las cistas, no se perciben a simple vista en el territorio, solo cuando hay movimientos de tierra". Defiende, por tanto, que "cualquier nueva urbanización, sea donde sea, debería ser objeto de control y vigilancia arqueológica".

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