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Defensa se abre a transferir al Concello de A Coruña parte de los terrenos del cuartel de automóviles, pero sin entregas gratuitas

En 2009, ambas administraciones acordaron vender la finca actual, de unos 45.000 metros, y un reparto de los fondos que el Ministerio quiere utilizar como guía para una posible división de la finca

El Concello apuesta por instalar equipamientos públicos en la parcela, situada junto a la tercera ronda y cerca de Marineda City

Instalaciones del antiguo cuartel de automóviles de Agrela.

Instalaciones del antiguo cuartel de automóviles de Agrela. / CASTELEIRO

En el cruce de la avenida de Arteixo con la tercera ronda, enfrente del centro comercial Marineda City, permanece sin uso desde hace años el antiguo cuartel de automóviles de Agrela, una finca de 45.000 metros cuadrados propiedad de Defensa para que la que el Ayuntamiento aportó dinero y fincas el siglo pasado. En 2009, el Concello y el Ministerio firmaron un acuerdo que permitió traspasar parte de los terrenos originales a propiedad municipal. A cambio, el Concello aceptó revalorizar los terrenos, y la finca debería ahora venderse para usos industriales y comerciales, y generar ingresos. El Concello ha empezado una reparcelación para permitir urbanizar, pero quiere cambiar las condiciones originales y quedarse con parte de los terrenos para destinarlos a usos públicos. Defensa advierte de que el pacto original "sigue vigente" y, si bien se abre a la posibilidad de transferir parte de la finca al Concello, sería tomando como referencia el acuerdo económico del convenio, sin entregas gratuitas al Ayuntamiento.

Para entender la situación, hay que comprender la historia de la parcela, que originalmente era sustancialmente más grande. El Ayuntamiento compró unos 50.000 metros cuadrados de terrenos que posteriormente cedió al Estado "para ser utilizados con fines específicamente militares", mientras que el Ejército compró o expropió otros 30.000 metros cuadrados, pero parte de los fondos fueron aportados por el erario municipal. En 2009, la parcela tenía algo más 75.600 metros cuadrados, lo que supone más de diez veces la extensión del campo de fútbol de Riazor.

Cesiones, recalificación y venta

Y Defensa aceptó ceder parte de los terrenos para la construcción de la tercera ronda, primero el uso y luego la propiedad. El Ayuntamiento recibió unos 31.000 metros para poner en marcha la infraestructura, y, a cambio, acordó permitir uso industrial y comercial de la finca. Esto resultaba interesante para Defensa, pues permite que el terreno sea atractivo para posibles compradores. En Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) de 2013, figura que la finca puede albergar construir edificios de hasta cuatro plantas. La edificabilidad, esto es, la superficie que se puede construir empleando todas las plantas, es de unos 94.000 metros cuadrados. En el saturado polígono de Agrela, la finca se convierte así en una oportunidad para construir una fábrica o incluso una zona comercial.

La idea, en 2009, era hacer caja. Siguiendo el texto del convenio, Estado y Ayuntamiento quedan "obligados" a vender la parcela. El acuerdo establece que hay que calcular la "plusvalía". Esto es, el precio de venta menos el valor del suelo el día que se aprobó la revisión del plan general, antes de cambiar el uso para permitir el aprovechamiento comercial e industrial. La plusvalía está asociada a un impuesto municipal, pero en este caso se estipula que el 50% iría para Defensa. Según señala Defensa, que a lo largo de estos años ha expresado en varias ocasiones su intención de vender la finca, "el convenio firmado en 2009 continúa vigente". El Ministerio resalta que "su contenido tiene validez en el planeamiento por estar el ámbito vinculado al mismo convenio" por el PGOM de 2013.

Reparcelar para poder urbanizar

Ahora el Concello ha iniciado un proceso de reparcelación, a través de un sistema de cooperación, un mecanismo, indica Defensa, que estaba previsto y tiene "potestad" para llevar a cabo. Siguiendo la Lei do Solo de Galicia, el sistema de cooperación conlleva que "la aprobación inicial del proyecto de equidistribución corresponde al Ayuntamiento", y no, como en otros casos, a los promotores. Ya en una fase posterior, si hubiese que realizar trabajos, los propietarios del terreno "aportan el suelo de cesión obligatoria y la Administración ejecuta las obras de urbanización con cargo a ellos", pero para eso hay que tener aprobada la reparcelación.

En otras palabras, con este proceso, el Ayuntamiento se prepara para poder realizar la futura reurbanización de la parcela, pues si se le dan nuevos usos también habrá que preparar los terrenos. Pero, en vez de venderlos a terceros, el Gobierno local plantea ahora quedarse con una parte. En palabras del edil de concejal de Planificación, José Manuel Lage, la intención del Gobierno local "que cada administración poida facer uso da superficie que lle corresponda", y, en el caso del Concello, se proyecta ubicar en ella "novos servizos ou equipamentos públicos".

Porcentajes por determinar

La clave está en saber qué terrenos, y cuáles, se repartirían entre administraciones. El Concello no ha aclarado a qué porcentaje de la propiedad aspira, como tampoco ha hecho público qué tipo de equipamientos proyecta crear en la finca. Y Defensa, aunque no se niega a un reparto de terrenos, señala que en todo caso puede optar a una cantidad que se calcularía siguiendo las determinaciones del convenio para repartir el dinero de la venta, sin regalos del Estado. "En caso de que plantease la división, el porcentaje que pudiese corresponder al Ayuntamiento, sería derivado del método de cálculo de la plusvalía", indica el Ministerio, que añade que "no es un planteamiento determinista, ya que el porcentaje posible de superficie que cumpliese con los parámetros urbanísticos puede ser variable, en función de la distribución de edificabilidades por parcelas". Es decir, el valor de los terrenos se calculará en base a dónde se puedan situar nuevos edificios.

No es la primera vez que se plantea un acuerdo semejante. En 2018, con Xulio Ferreiro en la Alcaldía de A Coruña, el Ayuntamiento propuso renunciar a su parte de las plusvalías de la venta del cuartel de Agrela a cambio de que el Estado cediese al Concello las tres fincas que poseía en la avenida del Metrosidero; ahora solo conserva una, pues vendió las restantes a una promotora. "La titularidad es de Defensa pero la aportación inicial fue del Concello y se reconocen plusvalías compartidas", indicaba entonces el alcalde, que veía "bastantes oportunidades y flexibilidad para llegar a un acuerdo".

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