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El Supremo condena a la empresa de seguridad del aeropuerto de A Coruña a indemnizar a una empleada por acoso: "Faise xustiza, sen dúbida"

El Tribunal rechaza el recurso de la compañía de seguridad de Alvedro y la obliga a compensar a la trabajadora con 20.000 euros por vulnerar su derecho a la integridad moral, después de hacerla coincidir en turnos laborales con el supervisor que la acosaba

Edificio en A Coruña del Tribunal Superior de Xustiza.

Edificio en A Coruña del Tribunal Superior de Xustiza. / LCO

A Coruña

El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia favorable a la empleada de seguridad en el aeropuerto de A Coruña que denunció a su empresa por vulnerar su derecho a la integridad moral, por hacerla coincidir en turnos laborales con un supervisor que le acosaba laboralmente. La Sala de lo Social rechazó el recurso presentado por la empresa, a la que condena a indemnizar a la trabajadora con 20.000 euros, y dio cierre definitivo al proceso al no permitir futuros recursos. Después de cuatro años desde la primera denuncia, la empleada celebra la noticia: "Faise xustiza, sen dúbida".

La empresa de seguridad de Alvedro había recurrido la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ante el Supremo solicitando una unificación de doctrina. La solicitud surgió por considerar que se concurría en "contradicción entre las sentencias comparadas" y en los motivos presentados se alegó "controversia jurídica".

En una primera resolución, el Juzgado de lo Social número 5 de A Coruña falló a favor de la empresa, que había activado el protocolo antiacoso por petición de la empleada en diciembre de 2021 y separó a ambos trabajadores para cesar la situación conflictiva. La afectada recurrió esta sentencia ante el TSXG alegando coincidencias en servicios y el incumplimiento de la medida cautelar de no ser compañeros de turno. A lo largo de 2022 y 2023, los cuadrantes mensuales vulneraban esta medida cautelar y solo fue modificado a petición de la trabajadora o a través de la solicitud de cambio de turnos con otros empleados.

Aunque la sentencia del TSXG reconoce una intervención "de manera correcta, incluso ejemplar" de la empresa en un primer momento, dio la razón a la empleada en el recurso interpuesto. El tribunal advirtió una falta al derecho a la integridad moral, en concreto, "como de especial gravedad, pues revictimiza a la trabajadora y, a la vez, devalúa, frente a toda su plantilla, la efectividad" del protocolo antiacoso. En el fallo, el TSXG señala que el trato del trabajador con la compañera afectada resultaba una "atentatoria de su dignidad y constitutiva de acoso laboral, al crear un entorno de trabajo intimidatorio, hostil y humillante".

En el texto de la sentencia, el Supremo rechaza el argumentario de la compañía porque "no permite apreciar razones que conduzcan a la admisión" del recurso. Como consecuencia, la sentencia que condenó en 2024 a la empresa a indemnizar con 20.000 euros a la empleada es firme. "Esta resolución permíteme recuperar unha vida e un traballo, que é tamén un dereito. Levo quince anos nese posto, desempeñándoo sen problema. Este foi un proceso longo, que me desgastou moito", indicó la trabajadora.

Un proceso de años

"Despois de moito tempo, remata e hai peche ao proceso. Recibín a noticia e aínda estou asimilando, porque sempre queres confiar pero nunca se sabe. Hai alegría, é unha noticia moi positiva. Faise xustiza, sen dúbida. A eso aspirabamos. Os tribunais déronme a razón e, efectivamente, estábase exercendo un proceso de revictimización contra min", explicó la empleada.

La mujer regresará a su puesto de trabajo el próximo día 16 de abril y asegura encontrarse "con ánimo e ganas". Espera que no haya ningún cambio y encuentra en su vuelta un asunto con el que "lidiar día a día". La trabajadora espera que no se repita "ningún encontro ou coincidencia con el, que sigue traballando na empresa".

"Vin declarar ao representante sindical dicindo que non hai superiores, cando o compañeiro que me acosaba era supervisor. Estaba por enriba. Pido que se denuncie, que se loite por estas causas. Hai moita publicidade, moito panfleto polo 8M. É todo moi bonito, as empresas mandan cartas e demais. Todo é mentira. Hai que loitar, en especial as mulleres", resolvió la empleada denunciante.

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