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Los vuelos de Londres, Málaga y Valencia abandonaron Alvedro con una ocupación media del 90% en su último mes

El aeropuerto coruñés fue el único de Galicia que creció en viajeros en el primer trimestre del año

Avión de Volotea en Alvedro.

Avión de Volotea en Alvedro. / Carlos Pardellas

A Coruña

Los vuelos de Londres, Valencia y Málaga dejaron Alvedro entre finales de marzo e inicios de abril, dejando claro que tienen una alta demanda de viajeros. Las tres conexiones que desaparecerán de la programación regular del aeropuerto por falta de acuerdo con Volotea y Vueling cerraron marzo con altos niveles de ocupación. Los datos de la plataforma Vuela Más Alto muestran un 86,06 % de ocupación en el enlace con Londres-Gatwick; un 91,77 % en el de Valencia, mientras que Málaga llegó a una gran cifra del 95,43 %, lo que supone un 90 % de ocupación media entre los tres. Aviones prácticamente llenos que abandonan el aeropuerto no por falta de demanda, sino porque concluyen los convenios que sostenían estas rutas ante las reclamaciones económicas de las compañías para mantenerlas.

La situación se produce, además, en un momento de fortaleza para el aeropuerto coruñés. Alvedro fue el único de los tres aeropuertos gallegos que aumentó pasajeros en el conjunto del primer trimestre, con 313.632 viajeros entre enero y marzo, un 3,4 % más que en el mismo periodo del año pasado. En ese mismo balance trimestral, Lavacolla registró una caída del 29,6 % y Peinador retrocedió un 3,4 %. Si se mira solo el mes de marzo, Alvedro sumó 116.504 pasajeros, un 5,7 % más, además de 1.636 aterrizajes y despegues, un 16,4 % más que un año antes. Ese mes, A Coruña se quedó a 55.563 pasajeros de Santiago. Dentro de esos datos de marzo, las rutas que ahora se perderán tuvieron un peso destacado: Londres-Gatwick, operada por Vueling, movió 4.957 pasajeros; Valencia, en manos de Volotea, alcanzó 2.797; y Málaga, también con esta compañía, llegó a 3.046 viajeros. La pérdida de estas rutas abocan a que Alvedro pierda 120.000 viajeros al año.

Estos datos se producen unas semanas después de que el Clúster Turismo propusiera a la Xunta limitar las infraestructuras de A Coruña y Vigo únicamente a viajes profesionales y de negocios, mientras que se reservarían todos los viajes de turismo y vacacionales para el aeropuerto de Santiago.

Un espejismo por el cierre de Lavacolla

La paradoja es que los datos no empeorarán en abril y mayo al incorporar Alvedro nueva rutas de forma temporal. El cierre de Lavacolla por reformas hará que parte de la operativa compostelana se traslade a A Coruña, de modo que Alvedro dispondrá durante el próximo mes de enlaces que perdió como Málaga, Sevilla o Bilbao. Esto hará que las cifras de abril y mayo produzcan un espejismo estadístico. Cuando la actividad regrese a Lavacolla, Alvedro verá resentidas sus cifras.

Eso es precisamente lo que advierte Alberto Maroto, portavoz de Vuela Más Alto, que hace una lectura de los datos de marzo y del futuro próximo: “Evidentemente es positivo, porque al final el aeropuerto de Alvedro gana nuevamente viajeros respecto al mismo periodo del año anterior, pero queda un sabor agridulce”. Maroto apunta que “marzo ha sido el último mes en el que hemos contado con los vuelos de Londres, Málaga y Valencia; a finales de abril, con el cierre de Santiago, volverá alguna, pero no serán realmente nuestras”.

El portavoz de la plataforma insiste en que la verdadera dimensión de la pérdida se apreciará más adelante. “Hasta junio no veremos un poco la caída en términos absolutos”, señala. Será entonces, cuando Lavacolla recupere su operación habitual y esas rutas ya no figuren en la oferta estructural de A Coruña, cuando se verá el retroceso de Alvedro.

El pulso por las ayudas

La conclusión del experto es clara: la continuidad de muchas conexiones depende de que las administraciones entren en esa demanda de incentivos. “La única forma de que vuelvan o de recuperar conexiones va a ser entrar en ese juego, digamos, de lo que quieren las aerolíneas”, afirma. Aunque también introduce un matiz importante, esta problemática no afecta solo a A Coruña, sino que ocurre también en Peinador y Lavacolla.

Maroto defiende, en todo caso, que la estrategia pública debería orientarse a captar compañías que no dependan de forma permanente de subvenciones. Pone como ejemplo a Binter, que recibió apoyo para iniciar la ruta con Gran Canaria y, una vez consolidada, la mantiene sin aportación externa. “Hay que tratar de buscar compañías de ese perfil”, sostiene. También cita el caso de Air Europa, que, según recuerda, recibió una ayuda inicial para reforzar Madrid y después continuó operando sin nuevas inyecciones económicas. “Si no, en el caso de que sea tener que basarnos en un perfil de estas aerolíneas, tratar de que se reduzca al mínimo esa cuantía”, apunta como alternativa.

En el Ayuntamiento, la explicación oficial va en la misma línea económica, aunque con un discurso más político sobre el reparto de cargas. La alcaldesa, Inés Rey, ha defendido que el Consorcio de Turismo trabaja en “conseguir nuevos destinos para sacar adelante nuevas licitaciones”, una vez agotados los contratos vigentes para Valencia, Málaga y Londres. Pero al mismo tiempo ha dejado claro por qué no han continuado esos convenios en las condiciones planteadas por las compañías. “Las pretensiones económicas que planteaban las aerolíneas eran inasumibles para el Ayuntamiento de A Coruña”, exponía hace unas semanas.

Rey ha reclamado además una mayor implicación de la Xunta en política aeroportuaria. “Es una buena ocasión para volver a reiterar la necesidad de que la Xunta asuma sus competencias de política aeroportuaria”, señaló, antes de plantear una duda de fondo sobre el modelo de financiación. “A lo mejor tendríamos que hablar de otro tipo de financiación, de esfuerzo y, sobre todo, de coordinación a la hora de elegir los destinos más óptimos para cada uno de los aeropuertos”, afirmó.

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