Ni una sola bombilla encendida: el bar de A Coruña que revive 'el gran apagón' por una noche
Una cervecería del Orzán recreará la jornada del 28 de abril de 2025, en la que toda España se quedó sin suministro eléctrico durante horas
Habrá cerveza, una queimada y mucho hidromiel, un producto del que llegan a vender hasta 90 litros semanales

Eric Villar, uno de los empleados de la cervecería más vikinga de A Coruña, rodeado de hachas y cuernos. / Casteleiro
En el gran apagón de 2025, había pocos bares más apropiados que el de Fran Corrochano para tomarse una cerveza. "La verdad es que el tema de las velas pega bastante con la temática del local", reconoce entre carcajadas el propietario del rincón más vikingo de A Coruña, que vivió aquel día una de sus noches más mágicas.
A la luz de los candiles y entre cuernos colmados de hidromiel, los clientes de este punto del barrio del Orzán viajaron directamente al pasado mientras esperaban a que las bombillas volvieran a encenderse. Este 28 de abril, justo un año después de esa jornada histórica, el Sköl volverá a recrear el ambiente de aquel lunes, en el que A Coruña -y toda España- regresaron a la Edad Media durante más de diez horas.
"La idea me sorprendió hasta a mí. Surgió hablando con un grupo de amigos. Lo propusimos en redes y tuvo mucha aceptación, así que esperamos llenar", cuenta Corrochano, que ya tiene pensado todos los detalles de su peculiar fiesta. A las 18.00 horas, cuando la cervecería inicie su actividad, no habrá una luz eléctrica prendida en el techo. "Vamos a apagar todas las luces y a llenar todo de velas. También haremos una queimada con todos a las 22.00 horas, para que a la gente le dé tiempo a llegar", explica el dueño, con el que los clientes ya bromean sobre si les volverá a fiar las bebidas.
Con el dinero en metálico ausente en la mayoría de los bolsillos y los TPV silenciados, aquella acabó siendo la única solución para financiar la enorme cantidad de jarras que se despachó durante la noche. Porque, dejando aparte alguna cola en las superficies de alimentación, la gente de A Coruña "no estaba muy preocupada" por la falta de suministro eléctrico.
Así lo recuerda Corrochano, que abrió ese día casi por inercia, con la idea de regresar temprano a su hogar. La ciudad, sin embargo, tenía otros planes. "Pensaba irme en un rato, pero el bar estaba a reventar. ¡La gente aguantó hasta la una de la mañana! Al final, tuve que echarlos", recuerda entre risas el tabernero.
El próximo 28 de abril, ya con la ausencia de luz como un mero teatro, espera que haya ciertas cosas que se repitan en el Sköl. Esta vez, los enfriadores estarán a punto y no habrá que jugar con el congelador para servir frías las botellas, pero la conexión entre los clientes podría -y, quizá, debería- volver a resurgir. "Durante el apagón, había gente que no se conocía y que al final acabó charlando. Fue un día divertido y distinto a lo de siempre", comenta con nostalgia.
El Sköl, el templo del hidromiel que se alza junto al mar
Para preparar el aniversario del apagón, este bar vikingo de A Coruña no solo se ha aprovisionado de velas. También se ha asegurado de tener suficiente de su producto más vendido: el hidromiel, una bebida hecha a base de agua, miel y levadura muy asociada "con los vikingos", pero que ya tomaban civilizaciones antiguas "como los romanos o los celtas".
Cada semana, el Sköl llega a despachar "hasta 90 litros" de su mezcla "solo de barril", que dispensa en dos grifos distintos. Uno es el hidromiel tradicional y otro el conocido como melomel, un producto que acaban de sacar junto a la firma Mandrágora y que se elabora con frutas.
Quienes se sientan un poco menos atrevidos, siempre pueden decantarse por opciones más clásicas, como los ocho grifos de cerveza de los que dispone el local. Se sirven tanto en vaso como en jarra e incluso en los míticos cuernos, con los que es fácil meterse en el papel y acabar brindando por Thor o Freyja.
La diana y la mesa de pulsos, en la que se ha celebrado más de una reñida competición, prometen también diversión lejos de la barra. "La mesa atrae a muchas personas y le pega al concepto. La gente siempre cree que los vikingos eran brutos, aunque en realidad eran muy listos", cuenta Corrochano, que se enamoró en la infancia tanto de esta civilización nórdica como de su mitología.
Las aventuras de Odín, los misterios del Yggdrasil y el trágico Ragnarök llenaron muchas horas de su juventud y acabaron cristalizando, en 2023, en una de las cervecerías más singulares de A Coruña. En ella, todo está pensado al detalle: desde los escudos que penden de las paredes hasta el mural con runas "en llamas" y la infinita barra de madera en la que nadie pasa sed mientras Corrochano pueda evitarlo.
Cuenta el propietario que, hasta ahora, la cervecería le ha regalado muchos recuerdos inolvidables, como aquel primer San Juan en el que la gente llenó "en oleadas" un local que llevaba apenas 20 días abierto. Una acogida que espera que se repita en el nuevo negocio que está preparando, para seguir conquistando -como todo buen vikingo que se precie- la ciudad de A Coruña.
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