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Entrevista | Gonzalo Hermida Cantautor

El cantautor Gonzalo Hermida pondrá ritmo andaluz a su concierto en A Coruña: "No entiendo de ligas; entiendo de ilusión, de sueño y de pasión"

El artista presenta su tercer disco, Bandera libertad, en la sala Malavida este sábado, a las 21.30. Hermida, rostro reconocible por el programa Dúos Increíbles, llevará esta gira por varias ciudades de España y México con 50 conciertos

El cantante Gonzalo Hermida.

El cantante Gonzalo Hermida. / Juan Perez-Fajardo

A Coruña

El cantautor Gonzalo Hermida presenta su tercer disco, Bandera libertad, en la sala Malavida de A Coruña (Rey Abdullah, 13) este sábado, a las 21.30 horas, dentro del ciclo Momentos Alhambra. Su voz ha sonado en radios y en formatos televisivos, como Dúos Increíbles y el Benidorm Fest, en los cuales su cara también tomó el primer plano. Sus letras, sin embargo, han sido cantadas por nombres de larga trayectoria en la música en español, como Sergio Dalma, Prince Royce y Pastora Soler. Hermida reconoce que "no ha buscado la televisión", pero ese ha sido el resultado por pasar de compositor a cantautor.

¿Tiene alguna expectativa tocando tan lejos de casa?

No tengo ninguna expectativa. De hecho, lo único que espero es comerme una buena zamburiña y un buen pulpo. Nunca tengo una expectativa y nunca espero nada de ningún sitio, la verdad. Así las cosas me impresionan más y son más intensas. Al final, este es el sueño de todo músico, aunque parezca irónico. Estar tocando a kilómetros de casa y sentirse querido en una tierra lejana a la tuya, ¿no? Es bonito eso y, a la vez, poder pasear por un país tan bonito como España, que tiene tanta variedad gastronómica, cultural. Es precioso poder encontrarte descubriendo sitios gracias a la música. Estamos muy contentos de poder alejarnos a otras geografías.

Para aquellas personas que a lo mejor no le conozcan, ¿cómo es un concierto de Gonzalo Hermida?

Te diría que es lo más cercano a ver un tipo que se siente plenamente libre. Al final, yo le canto a la libertad y le canto a sentirnos más vivos que nunca; a sentirse libre y hacer lo que te dé la gana en el concierto. De hecho, siempre estoy en los directos pidiendo a la gente que salte, cante o baile. Les digo: 'Emociónate, llora, ríe, grita, lo que te dé la gana'. Ponle el corazón y métele cabeza a lo que estás haciendo y sintiendo. Tanto en acústico como con banda, como el formato que sea, siempre esa es mi filosofía. Es el camino que he pillado también como intérprete después de escribir canciones para otros muchos artistas. Es lo que me representa y me hace feliz.

¿Esta es su gira más grande?, ¿cómo la está gestionando?

No creo que sea la primera gira potente, o sea, llevo dos años de gira muy bonitos. Pero pienso que este año, con el disco Bandera libertad, se nos está permitiendo una gira impresionante. Ahora mismo estoy que no duermo, la verdad, porque estamos ultimando todos los detalles. El lunes y martes de la semana que viene tenemos los ensayos para el teatro Falla, grabamos disco en directo allí en Cádiz. A partir de ahí, ya arrancamos todo el año y tenemos como 50 conciertos por toda España, también vamos a México. Estamos, la verdad, en un momento superbonito y no quiero dejarlo pasar en mi vida. No quiero decir en un futuro decir: esa gira no la disfruté. Lo que quiero es vivirla al máximo y sentir que la he disfrutado como un niño pequeño.

¿Siente ya que juega en las ligas mayores?

Es que no veo ligas. No entiendo de ligas, entiendo de ilusión, de sueño y de pasión. Estoy dando la mejor versión de mí. Realmente, hombre, lógicamente si hablamos de recorrido, esto no ha hecho más que empezar. El recorrido terminará cuando me muera, yo no sabré nunca bajarme del escenario ni retirarme. De hecho, es verdad, me tomo bien mis pausas. Tengo una relación muy sana con la música y lo que puedo decirte es que estoy disfrutando más que nunca. Por eso no entiendo de ligas ni de que una sala y otro llene el teatro. Cada uno tiene su prioridad. Le pasa a muchos artistas andaluces, por ejemplo, lo de llenar el teatro Falla. Para mí es cumplir un sueño. Ahora, a ver si sigo soñando o quizás se me vaya el sueño. A lo mejor sigo queriendo tocar todos los años en el teatro Falla y nunca sueñe con cosas más grandes.

En su nuevo disco, Bandera libertad, hay un tema llamado Nadie se muere de amor. Le pregunto, ¿nadie se muere de amor?

Para la gente, lógicamente, la emoción va sentida y va unida al cuerpo y a la vida, pero de amor no se muere nadie. No existirán textos históricos sobre alguien que haya muerto de amor. Se habrá muerto de desamor, se habrá muerto de pena, se habrá muerto de otras cosas, pero de amor no se muere nadie. Cuando lancé esa canción, mucha gente me decía que su abuelo había muerto con poco tiempo de diferencia de su abuela y había sido de amor. Eso es de pena, amiga, eso no es de amor.

¿Diría que el público español busca romanticismo?

Depende de la zona geográfica de España. En Andalucía, por ejemplo, venimos del flamenco y el flamenco viene del dolor, pero siempre estamos buscando la alegría. No me atrevería a decirte cada zona de España cómo siente. Mira, toqué en Ourense el 5 de noviembre del año pasado en el Teatro Principal. Y te diría que fue uno de los mejores conciertos de mi vida. Salimos de allí que me sentía Bruce Springsteen. Fue increíble, tío. Pensé: mira qué bonito, que en Galicia se conecte con un tipo que habla y canta con la Z.

Usted ha dado un paso de la cara B a la cara A, digamos. De componer para otros a ponerse al frente, ¿cómo tomó esa decisión?

Nunca fue una decisión, sino que fue un paso inconsciente. Siempre he querido cantar y empecé a componer para cantar yo mis propias canciones. Pero es verdad que al mudarme a Madrid y escribir canciones para otros, vi que era una forma de sustento económico, también de sentirme realizado. Pude contar tantas historias que tenía para contar y lo hice a través de la voz de artistas que la llevaban a un nivel muy bonito y llegaban a mucha gente. Entonces, es verdad que no fue un paso consciente. Cuando encontré el equipo adecuado, mis canciones se pusieron al frente como intérprete, pero nunca fue un paso que yo decidiera. No dije: ahora voy a ser compositor, ahora productor y ahora cantante. No, no, no. Fue una cosa que la vida me ha puesto de manera natural.

¿Cuál es la mayor diferencia que encuentra entre poner la cara y solo poner la mano?

Es mucho más sufrido el otro camino. Cantar tus canciones es más duro porque al final también tienes que encontrar tu estilo, saber expresarte, elegir qué forma de cantar tienes. Cuando eres un camaleón para otros artistas y meterte en su piel, representarte a ti es muy difícil. Eres tantas cosas que no sabes quién eres. Ese periodo de búsqueda lo transité durante unos años y es verdad que es mucho más sufrido, pero también es mucho más recompensado. Me refiero, lo que yo siento en el escenario al recibir un buen aplauso del público o que la gente cante las canciones... O que vengan luego y te digan: tío, sigue haciendo música porque a mí me ha salvado en este momento o me has ayudado, has sido la cuerda de salvamento para esta etapa. La satisfacción que te da eso no la vives como compositor porque no estás presente para vivirlo. Pero bueno, son otras satisfacciones. Pero el rango de sufrimiento, de esfuerzo y de constancia que hay que ponerle a ser intérprete es también correspondido con el nivel de satisfacción.

La nómina de artistas que han cantado tus canciones es amplia. ¿Escribía para ellos o ellos se adaptaban?

Realmente, tengo una forma base de sentir. Eso es lo que siempre me dice la gente. A componer se aprende, claro que se aprende. Si se aprende a operar a corazón abierto a una persona, cómo no se va a aprender a escribir una canción. La cosa es que no se aprende a sentir. Cada uno sienta a su manera. El paso es adaptarse un poco a cada uno. Me salía natural adaptarme, dar ese pasito al lado. Tenía una buena fórmula, siempre la he tenido. Tener los ingredientes necesarios para no perder mi esencia ni mi historia, pero no alejarme mucho de lo que el artista está buscando. Cuando he escrito, por ejemplo, para Sergio Dalma, no le pongo la misma emoción ni el mismo sentir que a Pastora Soler, ni a Pastora Soler que a Antonio José, ni Antonio José que a Prince Royce. Cada uno, su forma. Es verdad que son artistas a los que he admirado durante años.

Cuando escribe y canta, ¿lo hace para un alguien imaginario o para personas reales?

Me he dado cuenta, con el paso del tiempo, que me gusta mucho escribir desde la alegría y no desde la tristeza. No soy tan feliz cantando desde el dolor. Fíjate, es que yo he sido muy catalogado por ser baladista. Realmente, ahora no me siento tan feliz cantando canciones tristes ni escribiendo canciones desde el dolor. El dolor lo utilizo más para inventar. Entonces, me meto en el dolor un ratito, escribo una canción dolorosa y se la mando a otro artista para que la cante él. Eso es lo que te puedo decir de la forma en la que escribo y canto.

Usted también es un artista muy televisivo, le hemos visto en diferentes formatos, como Dúos increíbles o el Benidorm Fest. ¿Cómo coordina ambas facciones?

La televisión es algo que no he buscado nunca. Me están peleando diciéndome que la gente tiene que poner mi cara con mis canciones. Y es verdad, mucha gente me escucha cantar y dice: esta canción yo la conozco, no sabía que eras tú. Mejor, así cuando me veas por la calle, yo estoy tranquilo (ríe). No es algo fácil para mí hacer televisión. No me encanta, no me encuentro cómodo. Viví el boom de hacer Dúos Increíbles con Coti, que nos convertimos en hermanos y nos lo pasamos como dos niños pequeños en un parque de bolas. Imagínate, dos músicos colgados de la cabeza con un programa que te deja hacer lo que te dé la gana. Valiente bendición de la vida. La televisión es algo que va surgiendo y hay que estar; lo intento, porque luego la disfruto. Pero es que no es solo cantar, tienes que ponerte ahí y transformarte. Es otra mecánica muy diferente.

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