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El delegado de Loterías, acusado de ayudar a su hermano a quedarse con la Primitiva millonaria en A Coruña: "Lo primero que hice fue meterla en un sobre de plástico para proteger las huellas"

Reconoce que no avisó a la Policía en el momento del hallazgo porque no vio "actitud ilícita en ningún momento"

Miguel Reija en su declaración: "Lo primero que hice es meterlo en un sobre de plástico para proteger las posibles huellas"

RAC

A Coruña

El delegado comercial de Loterías en A Coruña, Miguel Reija, hermano del lotero de San Agustín y acusado de ayudar a este a quedarse con la Primitiva millonaria, explicó este martes en el juicio que cuando recibió el boleto, el 3 de julio de 2012, el día siguiente al hallazgo, "lo primero" que hizo fue "meterla en un sobre de plástico para proteger las huellas".

Reconoció, a preguntas de la fiscal, que no avisó a la Policía en el momento que su hermano le contó lo que le había pasado porque no vio "actitud ilícita en ningún momento".

Sobre el día del hallazgo, Miguel recordó que Manuel llegó a la delegación "poco antes de las dos de la tarde" y le enseñó su "cartera", de donde "saca un boleto" y le dice: "mira lo que he encontrado". "Me explicó que había encontrado un grupo de boletos que tenía al lado del pasamonedas, que los metió en la máquina, que no tenía a nadie delante, y que uno tenía un premio superior. Luego siguió trabajando y los volvió a comprobar porque no daba crédito a lo que habia visto", apuntó.

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RAC

En ese momento no le extrañó que su hermano pasase los boletos por la terminal porque "hay de todo, hay administradores muy pulcros" y otros que hasta "revisan papeleras", algo que entiende "no se debe" hacer.

Le preguntó a su hermano qué había ocurrido con el resto de boletos, pero en aquel momento no le dio más importancia. "El boleto principal lo teníamos delante. No vi importante preocuparme de otros boletos", expuso, solo se dio cuenta de que sería clave "años después". Pensó que el boleto era "un documento con información suficiente para hallar al dueño".

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Insistió en que esta fue una "circunstancia inusual". El lotero se llevó la Primitiva millonaria por la tarde a la administración por si aparecía el legítimo propietario. No avisaron entonces a Loterías para "evitar los tres meses de caducidad". Al no tener ninguna consulta, Manuel llevó el boleto a la delegación al día siguiente. "Lo primero que hice fue meterlo en un sobre de plástico para proteger las huellas", indicó.

En todo momento dio "totalmente por buena" la versión de su hermano. "Me da igual que fuese mi hermano. Lo haría por cualquier persona. Siempre actué como delegado", expuso.

Siguió "órdenes" de Selae

En cuanto tuvo el boleto en custodia en la delegación, Miguel Reija llamó a otros delegados y a compañeros de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) para saber qué hacer. El presidente de la asociación de delegados le recomendó "que lo pusiese en conocimiento del presidente --de la Selae-- a la mayor brevedad posible". Lo hizo y unos días después viajó a Madrid para informar de lo ocurrido con una fotocopia de la Primitiva millonaria.

El delegado, que entonces no sabía qué era un expediente de hallazgo, aseguró que siguió "ordenes" de la Selae y que por eso acompañó a la Policía a recoger huellas en la administración de Carrefour, donde se selló el boleto, y también propuso a su hermano hacer un escrito de solicitud de cobro para evitar la caducidad del premio. "Me llamaron de Madrid. Nunca fue de motu proprio", declaró, y dijo, como su hermano, que la intención no era cobrar el premio sino "evitar la caducidad" del mismo.

La lotera de Carrefour contó en el juicio que, ante las preguntas de algún cliente, llamó al delegado para preguntar por el premio y desveló que le dijo que este "ya estaba cobrado". Miguel Reija lo niega. "Le dije ‘el boleto ha aparecido y no me vuelvas a llamar, si alguien aparece, lo mandas al a delegación’. La palabra fue aparecido, no cobrado ni pagado", defendió. Hizo esto, manifestó, para "proteger" a la lotera porque las preguntas sobre un premio puede considerarse "sospecha de blanqueo de capitales".

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