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Reconocimiento

Fernando Lamelo, Medalla de Oro y Brillantes del Colegio de Médicos de A Coruña: "Hay que asentar más la base del sistema sanitario, que es la que está fuera del hospital"

"Recetar un medicamento es relativamente fácil. Lo difícil es estar ahí, escuchar y empatizar", resalta el jefe del Servicio de Hospitalización a Domicilio-Cuidados Paliativos del Chuac, distinguido "por su compromiso con los pacientes, su entrega sin reservas" y su labor durante la pandemia, cuando puso en marcha la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias, única en Galicia y referente en España

El doctor Fernando Lamelo, en el Hospital de Oza (Chuac), en A Coruña.

El doctor Fernando Lamelo, en el Hospital de Oza (Chuac), en A Coruña. / Gus de la Paz

A Coruña

El doctor Fernando Lamelo (Ourense, 1963), jefe del Servicio de Hospitalización a Domicilio (HADO) y Cuidados Paliativos del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), ha sido distinguido con la Medalla de Oro y Brillantes del Colegio Oficial de Médicos de A Coruña, "por su compromiso con los pacientes, su entrega sin reservas" y su encomiable labor durante la pandemia de covid, cuando se encargó de poner en marcha la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias del área sanitaria coruñesa, pionera en Galicia y una referencia para toda España, de la que también es responsable.

-¿Qué supone para usted este reconocimiento?

-Es un honor y una responsabilidad, porque quiero pensar que esta distinción representa, no a una persona, sino a un colectivo que me ha acompañado en las distintas etapas de mi vida profesional, de más de 32 años ya. Todavía estoy en una nube, la verdad. Creo que hay muchos compañeros que han hecho tanto o más que yo, pero me lo han dado a mí, y lo recibo encantado, obviamente.

-¿Siempre quiso ser médico?

-Desde pequeñito, sí. Siempre decía que quería 'cortar' y ser cirujano aunque, después, cuando tuve la posibilidad de elegir en el 'MIR', decidí que quería hacer Medicina de Familia o Medicina Intensiva. La última plaza en Galicia que había de Medicina Intensiva la cogió una compañera de promoción, en Vigo, así que acabé en Medicina de Familia en A Coruña, porque me venía a hacer la mili aquí. En 1991, entré en el antiguo Juan Canalejo y ya no lo abandoné, salvo durante cinco meses en los que toda la promoción nos fuimos al paro, al finalizar la residencia. Fue un periodo tremendamente duro, ya que no había posibilidad de trabajar. Ya en 1994, entré en Hospitalización a Domicilio y descubrí un mundo nuevo, fantástico, privilegiado... Y, aunque tuve alguna oportunidad de cambiar, ya no quise irme a ningún otro lado.

FERNANDO LAMELO JEFE DE HOSPITALIZACION A DOMICILIO Y CUIDADOS PALIATIVOS EN HOSPITAL DE OZA

El doctor Fernando Lamelo, en el Hospital de Oza (Chuac), en A Coruña. / Gus de la Paz

¿Cómo ha cambiado la Hospitalización a Domicilio desde entonces?

-La Unidad de Hospitalización a Domicilio de A Coruña (HADO) se creó en el año 1987, y yo empecé a trabajar en ella en 1994. Éramos la quinta de España, por tanto, hablar en aquel momento de la Hospitalización a Domicilio o conseguir convencer a los pacientes para que se fuesen a casa a que les pusiesen un tratamiento no era fácil. Hoy en día, en todo el país hay más de 130 unidades de HADO, y el desarrollo tecnológico ha sido brutal. En aquel momento, podíamos poner un antibiótico en vena; ahora, son decenas los que podemos administrar vía parenteral. Más allá de que, por supuesto, no es lo mismo estar en una casa que en un hospital, que es un medio duro, 'agreste'... Hablar hoy en día de Hospitalización a Domicilio es fácil: hay muchos compañeros, mucha literatura, muchos medios… Por eso, lo primero que siempre les digo a los médicos jóvenes, que están viviendo esta época, es que venimos de años de dificultades, de lucha, de buscar una cartera de servicios… No tiene nada que ver lo que hacíamos en 1994, con lo que hacemos ahora: ni en número de pacientes ni tecnológicamente ni en cartera de servicios.

-¿Ha sido la pandemia de covid lo más duro de su vida profesional?

-En mi vida profesional he afrontado muchas tragedias individuales, en el sentido de situaciones duras con pacientes o con su entorno. Pero algo como la pandemia de covid, con ese desconocimiento, esa incertidumbre y esa falta de medios que teníamos al inicio… No lo habíamos vivido nunca. En nuestra área sanitaria, fue también una oportunidad para mejorar algo que, seguramente, ya debería haberlo estado antes, gracias al gerente, el doctor Luis Verde, y al entonces director asistencial, el doctor Antón Fernández, quienes me pidieron que ayudase a las residencias. Y, a partir de ahí, durante estos seis años, es lo que hemos hecho: ayudar, mejorar la coordinación sociosanitaria…

"Aquella debilidad que supuso para el sistema sanitario la atención en la pandemia de covid fue una oportunidad y, hoy en día, podemos decir que es una fortaleza de este área sanitaria. Por ahora, la única de Galicia que cuenta con una Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias"

-¿Cómo lo hicieron?

-En aquel momento, cuando me realizaron ese encargo, lo primero que pedí fue un teléfono y un correo electrónico para que las residencias se pudiesen comunicar. Ahora, todo eso lo tenemos muy mejorado, muy desarrollado. Aquella debilidad que supuso para el sistema sanitario la atención en la pandemia de covid fue una oportunidad y, hoy en día, podemos decir que es una fortaleza de este área sanitaria. Por ahora, la única de Galicia que cuenta con una Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias. Algo que ni el gerente ni yo ni nadie pensábamos, en aquel marzo de 2020, es que íbamos a contar, seis años después, con todo lo que hemos organizado. Y lo que queda aún por hacer.

¿Qué es lo más urgente?

-Estamos en un momento complicado por falta de recursos humanos: no hay médicos, no hay enfermeras… Y, en las residencias, pasa lo mismo. Tienen dificultades para incorporar profesionales formados, con lo cual creo que el principal reto, hablando del mundo residencial, es mejorar la coordinación sociosanitaria. Por otro lado, el sistema sanitario tiene que pasar de ser un modelo muy reactivo, a ser muy proactivo: tenemos que adelantarnos a los acontecimientos, y mejorar la calidad de vida de las personas, en todos los sentidos. Este es un reto al que nos enfrentamos aquí, en toda España y, probablemente, en todo el mundo. Hay que seguir avanzando en la coordinación de los centros sociosanitarios con el sistema sanitario.

FERNANDO LAMELO JEFE DE HOSPITALIZACION A DOMICILIO Y CUIDADOS PALIATIVOS EN HOSPITAL DE OZA

El doctor Fernando Lamelo, en el Hospital de Oza (Chuac), en A Coruña. / Gus de la Paz

-¿Y en la humanización?

-Ahora se habla de atención centrada en la persona, en el usuario, en el enfermo… Pero hablamos más de lo que, realmente, a veces pasa. Las personas que estamos cerca de los domicilios o de la enfermedad debemos tener una visión humanista. Recetar un medicamento es relativamente fácil. Lo difícil es estar ahí, escuchar y empatizar. Teóricamente, esos son valores que se presuponen a cualquier persona que quiere hacer la carrera de Medicina pero, en los últimos años, estamos asistiendo a que, claro… Entra gente muy brillante en las facultades, con unos expedientes inalcanzables para muchos, pero no significa que eso vaya acompañado de los valores humanos. La Medicina es compromiso, empatía, acompañar al enfermo… Y, los primeros puestos del MIR, se ocupan con especialidades que, o no tienen guardias o tienen posibilidades económicas en la privada muy superiores. En más de una ocasión he dicho que, si nos creyésemos que la base del sistema es la Atención Primaria o la medicina generalista, esos compañeros deberían ser los mejor pagados y sus plazas, por las que la gente se pelease en el MIR, porque son los puestos que la sociedad también valora.

"La Medicina es compromiso, empatía, acompañar al enfermo… Y, los primeros puestos del MIR, se ocupan con especialidades que, o no tienen guardias o tienen posibilidades económicas en la privada muy superiores"

-¿Qué quiere decir?

-Todos hablamos muy bien de la Atención Primaria y decimos que es una pieza esencial, sin embargo, cuando vemos a un especialista parece que tiene más valor que un médico de familia que está en un centro de salud. Pero el médico de familia es el que tiene que saber de todo y mucho, mientras que el 'superespecialista' tiene que tener los valores humanos pero, después, trabaja en un campo acotado de su formación. El sistema debe empezar a premiar, ya no digo económicamente, pero sí a valorar y a considerar más a los médicos generalistas, entre quienes me incluyo. En Hospitalización a Domicilio, en nuestra categoría profesional, solo pueden entrar médicos de familia, internistas y geriatras. No puede entrar, por ejemplo, un neurocirujano, porque se entiende que su formación no es la más adecuada. Creo que tenemos que empezar a educar a la sociedad y hablar de atención centrada en el paciente, por supuesto, pero hay que asentar más la base del sistema, que es la que está fuera del hospital.

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