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Vivienda

Los Jove, Collazo y Modesto Rodríguez promueven pisos turísticos en dos edificios ruinosos en el centro de A Coruña

La comisión asesora del casco histórico rechaza el proyecto por pretender unificar cuatro edificios y alterar su estructura

Edificios 27 y 28 del Cantón Pequeño, con andamios en la fachada.

Edificios 27 y 28 del Cantón Pequeño, con andamios en la fachada. / Iago López

A Coruña

El proyecto inmobiliario de Manuel Ángel Jove Santos -hijo del fallecido Manuel Jove Capellán-, José Collazo Mato y Modesto Rodríguez Blanco para el Cantón Pequeño a través de su sociedad Starcoproperty da un giro hacia el sector turístico. Los tres inversores pretenden que los edificios 27 y 28 que poseen en esa calle sean unidos a los 6 y 8-10 de Alameda para crear un bloque de pisos turísticos que se ubicaría en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, que además está siendo objeto de una amplia remodelación.

Su anterior proyecto para esos inmuebles, planteado en 2020, apostaba por unificarlos para configurar un solo bloque en el que habría 15 viviendas, además de locales comerciales y garaje. Esa iniciativa recibió entonces la negativa de la comisión asesora del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) del casco histórico, la normativa urbanística que regula las actuaciones en zona monumental de la ciudad.

Los técnicos que integran esa comisión dieron portazo al proyecto inicial y ahora se posicionan en el mismo sentido, ya que el dictamen que acaban de emitir expresa su rechazo al considerar que incumple los preceptos del Pepri por tratarse de una “agrupación de parcelas”, expresamente prohibida por ese documento.

Otro de los motivos manifestados por la resolución es que el proyecto prevé la demolición de elementos verticales de los edificios, sobre lo que recuerda que “las fachadas están protegidas, y, por lo tanto, no procede su eliminación”. También señala que se pretende la modificación de los huecos de la fachada de la calle Arévalo -el callejón que va del Cantón Pequeño a Alameda- y cambios en sus dimensiones, de las que recuerda que también están prohibidas por la normativa del casco histórico.

La comisión aprecia también el incremento de la altura de los forjados de los inmuebles, así como que el ascensor y la escalera del futuro edificio que unificaría los actuales está en una sola de las parcelas, pese a que estos técnicos siempre han defendido que en la unión funcional de edificios se mantenga uno de esos elementos en cada parcela.

El dictamen recrimina además que se varíe la configuración del patio de manzana existente y la forma original de la galería, de la que se dice que debe conservar sus muros traseros, que también deben existir en las plantas que se añadan.

Otras inversiones

Manuel Jove Capellán, José Collazo Mato y Modesto Rodríguez Blanco fueron socios en numerosos negocios en las últimas décadas. El primero y el tercero compartieron sillones en el consejo de administración de Fadesa hasta la venta de la promotora y los tres fueron los impulsores del proyecto de Marineda City, también vendieron posteriormente.

El hijo de Jove se sitúa ahora al frente de los negocios de la familia con los antiguos socios de su padre, quienes tratan de sacar adelante esta actuación, para la que solicitaron licencia municipal en septiembre de 2018 para la construcción de viviendas. Previamente, la empresa recurrió en los tribunales la protección estructural que tenía el inmueble de Cantón Pequeño, 27, que impedía que fuera modificado.

Una sentencia le dio la razón y la protección fue rebajada a ambiental, que hace posible cambios en la estructura si están justificados por un cambio de uso o por una situación de ruina o deterioro generalizado. Fue entonces cuando se presentó la solicitud de licencia, que preveía el vaciado interior de los cuatro edificios y el desmontaje de los elementos catalogados del Cantón Pequeño para su recolocación posterior.

Ese proyecto tenía un presupuesto de 1,6 millones y se preveía desarrollarlo a lo largo de tres años, pero la comisión del Pepri también se opuso entonces a la unión de los cuatro inmuebles al entender que el cambio estructural no era necesario porque estuvieran seriamente dañados, se produciría la agrupación de las parcelas y se pretendían derribar las fachadas exteriores y interiores, las de los patios y los muros medianeros.

Las alegaciones de Starcoproperty no surtieron efecto ante la comisión, por lo que la empresa planteó un recurso en los tribunales y el proyecto se paró hasta su reactivación con esta nueva iniciativa.

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