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Nueva vida para el concesionario Conde Medín: el Concello presentará proyecto para dedicarlo a "equipamientos públicos" en el segundo semestre de 2026

En 2023 se cambió el uso del edificio para permitir que albergue oficinas de la Administración o de las fuerzas de seguridad

Los vecinos propusieron instalaciones como zonas de ocio para jóvenes, espacios para los comerciantes o lugares de estudio

Antiguo concesionario Medín, en la avenida del Ferrocarril de A Coruña.

Antiguo concesionario Medín, en la avenida del Ferrocarril de A Coruña. / GUS DE LA PAZ

A Coruña

Tras años de abandono, el histórico inmueble de la avenida del Ferrocarril que albergó al concesionario Conde Medín, situado en el entorno de Lonzas, Os Mallos y de la estación de tren, tendrá una nueva vida. El Concello de A Coruña pactó en 2020 la cesión con los antiguos propietarios, y en 2023 promovió un cambio de uso para dedicarlo a usos públicos y “revitalizar y regenerar” la zona. Desde entonces pasaron dos años y medio sin novedades, y el Ayuntamiento tuvo que realizar obras de reparación urgentes, pero fuentes del Gobierno local señalan que la concejalía de Planificación Estratéxica está trabajando para "tener un proyecto de equipamiento público" en el segundo semestre de este año, si bien todavía se está estudiando su "alcance".

El Ejecutivo local no aclara cuáles serán los fines a los que se dedicará el edificio, y los grupos municipales del PP y el BNG indican que no conocen "ninguna" novedad sobre el futuro del inmueble desde que, en diciembre de 2023, respaldaron la iniciativa municipal para permitir usos públicos. En concreto, se destinó a "equipamiento administrativo", una categoría que en la normativa urbanística coruñesa permite oficinas públicas o de las fuerzas de seguridad, junto con otras posibilidades que no encajan con la parcela: parques de bomberos, cementerios, tanatorios y recintos feriales. La memoria de cambio de uso indicaba que “merece la pena conservar y rehabilitar la totalidad de este edificio”, de los años 50 del siglo pasado, y que “está claro que el uso a implantar será el administrativo”.

Policía Local y espacios para el vecindario

La noticia fue bien recibida por los colectivos vecinales, que reclamaron que el inmueble se convirtiese en un centro útil para los residentes de la zona. Desde la Plataforma Veciñal Os Mallos pidieron que hubiese espacios para el vecindario, y consideraron positivo que se instalasen oficinas públicas que “estén más cercanas y no en el centro”. También afirmaron que sería “bienvenida” una instalación de la Policía Local, una posibilidad, indicó la entidad vecinal a este diario, de la que “se habló” en el pasado pero de la que desde el Ayuntamiento “no nos dieron conocimiento”. También propusieron “zonas de ocio” para jóvenes, así como espacios con Internet en los que se pueda estudiar.

La  asociación de comerciantes Distrito Mallos señaló que la creación de espacios para estudiantes es una petición que viene “muy de atrás” y pidió el Conde Medín sea un inmueble “polivalente y abierto” en el que se puedan reservar espacios. Para Distrito Mallos, el edificio debería funcionar como “un recinto ferial pero a pequeña escala”, con espacio para que los comerciantes abran una oficina, que albergue torneos y permita “ampliar la oferta” del centro cívico.

Operación urbanística

En el Plan General de Ordenación Municipal de 2013 los terrenos se incluyeron dentro de un polígono de suelo urbano no consolidado en el que se podían construir unos 13.600 metros cuadrados. La intención era desarrollarlo para “contribuir a financiar la financiación de la futura estación intermodal” con un 40% de vivienda protegida de protección pública. El Gobierno local de Marea Atlántica propuso un cambio que incluía aumentar el porcentaje y expropiar el antiguo concesionario, pero los dueños recurrieron a los tribunales para que el polígono se reconociese como de suelo urbano consolidado, lo que les eximía de la reserva de vivienda protegida. La Justicia falló en su favor en 2016.

El Ejecutivo local socialista descartó la expropiación y en 2020 llegó a un acuerdo con los dueños: ellos cederían el concesionario y el Ayuntamiento les permitiría construir viviendas, con una reserva de protección que quedaba solo el 10%. El acuerdo, según el Concello, permitió ahorrar más de dos millones en una expropiación y conseguir casi 3.000 metros cuadrados para una futura zona verde, y en 2023 el pleno aprobó la modificación del plan general. Los ejercicios 2024 y 2025 discurrieron sin más novedades conocidas y con el edificio languideciendo: en noviembre y diciembre del año pasado el Concello contrató "reparaciones urgentes" y el cierre de un hueco en fachada por cerca de 5.300 euros.

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