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Sanidad

Miguel Pérez Fontán, jefe de Nefrología del Hospital de A Coruña: "En los próximos años, veremos una reducción en la necesidad de tratamientos sustitutivos renales"

"Hemos pasado del nihilismo, de que prácticamente no se podía hacer nada cuando se presentaba la enfermedad renal, a una situación en la que podemos detectarla mucho más precozmente", resalta el especialista, que ingresará este viernes en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia, donde estrenará el 'sillón' de Nefrología

El doctor Miguel Pérez Fontán, en el Hospital Universitario de A Coruña (Chuac).

El doctor Miguel Pérez Fontán, en el Hospital Universitario de A Coruña (Chuac). / Casteleiro

A Coruña

El doctor Miguel Pérez Fontán, jefe del Servicio de Nefrología del área sanitaria de A Coruña y Cee, ingresará, este viernes, en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia (RAMyCGA) como primer Académico Numerario de su especialidad. Lo hará con un discurso titulado Hacia un cambio de paradigma en el abordaje de la enfermedad renal crónica. El acto arrancará a las 19.00 horas, en la sede de la institución (C/Durán Loriga, 10, 2º).

-¿Qué supone para usted ingresar en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia y, además, estrenar el 'sillón' de Nefrología?

-Es un orgullo muy grande, porque en la Academia están los compañeros más notables de toda la Medicina de Galicia. Y, en especial, me llena de orgullo ser el primer nefrólogo que es Académico Numerario. Creo, además, que esto es un acto de resarcimiento, porque ha habido antes otros nefrólogos que lo merecían tanto como yo. Estoy muy contento, muy agradecido, y pienso que es de justicia que se nombre a un nefrólogo como Académico Numerario porque nuestra especialidad es muy relevante.

-¿Qué le hizo decantarse, en su momento, por esta especialidad?

-Lo que me hizo elegir la Nefrología es que se trata de una especialidad de un nivel científico muy alto, y que tiene un campo de trabajo muy amplio. Se pueden hacer muchas cosas, tanto en el ámbito de las enfermedades clínicas, como en el de los tratamientos crónicos, con diálisis, trasplante… Ofrece muchas posibilidades.

"Hay un cambio absoluto de paradigma en el abordaje de la enfermedad renal crónica. Han aparecido nuevos enfoques y, sobre todo, nuevas medicaciones y tratamientos con los antes no soñábamos"

-Su discurso de ingreso en la RAMyCGA versará sobre la evolución del manejo de la enfermedad renal crónica, una patología que es ya la octava causa de muerte, y que va en aumento.

-En este momento, lo más interesante es que hay un cambio absoluto de paradigma en el abordaje de la enfermedad renal crónica. Han aparecido nuevos enfoques y, sobre todo, nuevas medicaciones y tratamientos con los que antes no soñábamos. Hemos pasado del nihilismo, de que prácticamente no se podía hacer nada cuando se presentaba la enfermedad renal crónica, y lo único que le podías ofrecer a los pacientes era el tratamiento de diálisis y de trasplantes, a una situación en la que podemos detectar la enfermedad mucho más precozmente. Tenemos herramientas para hacerlo, y no solo para detectarla, sino también para tratarla de manera eficaz. Esto va a frenar su progresión, y estoy convencido de que, en los próximos años (todavía tardaremos un poco, porque estas cosas van despacio), veremos una reducción en la necesidad de tratamientos sustitutivos renales, de diálisis y de trasplante.

"Se ha avanzado mucho en la sistemática de búsqueda y de detección de la enfermedad renal. También, en el conocimiento de su fisiopatología, y eso nos ha permitido desarrollar tratamientos"

-¿Qué avances han llevado a este "cambio de paradigma" en el abordaje de la enfermedad renal crónica?

-Se ha avanzado mucho en la sistemática de búsqueda y de detección de la enfermedad renal. También, en el conocimiento de su fisiopatología, y eso nos ha permitido desarrollar tratamientos. Hay por lo menos cinco familias nuevas de fármacos que tienen un efecto demostrado (soportado por ensayos clínicos potentes) para frenar la progresión de la dolencia y, sobre todo, para disminuir la mortalidad asociada. Porque no es solo que los pacientes con enfermedad renal crónica puedan acabar necesitando diálisis, sino que, desde fases muy precoces, se asocia a un riesgo muy elevado de mortalidad, sobre todo cardiovascular. Y estos nuevos medicamentos tienen un efecto muy notable, también, en la prevención del riesgo cardíaco.

-En este contexto, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los pacientes?

-Un doble mensaje. Por un lado, que los grupos de riesgo de la enfermedad renal crónica están identificados y que es una dolencia que no da síntomas. Por tanto, que las personas que pertenecen a grupos de riesgo se preocupen de valorar su función renal para detectar una enfermedad que no da síntomas y que, sin embargo, tiene las consecuencias que ya hemos comentado: mortalidad, y tratamientos de diálisis o trasplante. Por otro, a las personas que ya están enfermas de los riñones y que todavía no necesitan tratamientos de diálisis o trasplante, que lo vean con esperanza porque vamos a mejor.

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