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José Manuel, Pedro y Carlos, usuarios de Down Coruña: el triunfo de la autonomía frente al rechazo inmobiliario

Tres compañeros de Down Coruña se convierten en los primeros usuarios de la entidad en acceder a un piso compartido tras un proceso de preparación y un acceso a la vivienda marcado por las dificultades

José Manuel, Pedro y Carlos se convierten en los primeros usuarios de Down Coruña en acceder a un piso de alquiler

Carlos Pardellas

A Coruña

José Manuel Piñán, Pedro Berreiro y Carlos Méndez ya duermen bajo su propio techo tras cerrar la puerta a los prejuicios y abrir la de su nueva vida en A Coruña. La primera noche fue tranquila. No hubo nervios, solo la calma de quien sabe que por fin habita su propio espacio. Estos tres amigos, unidos desde los tres años en la asociación Down Coruña, acaban de marcar un hito en la ciudad. Son los primeros usuarios de la entidad que logran firmar un contrato de alquiler de forma autónoma. No es solo un cambio de dirección postal; es el inicio de su verdadera emancipación.

La idea no surgió de la nada. José Manuel y Carlos ya probaron la convivencia el año pasado en un piso de la asociación. La experiencia les gustó tanto que decidieron dar el paso definitivo. Cuando un compañero se retiró, Pedro ocupó su lugar, que había convivido con otros jóvenes. Juntos viven una experiencia especial. "Nos llevamos muy bien", asegura Carlos.

Pedro y José Manuel en su nuevo piso de alquiler

Pedro y José Manuel en su nuevo piso de alquiler / Down Coruña

"Yo quería ser independiente y ya lo somos", explica Pedro, cuyo próximo objetivo es irse a vivir con su pareja. "Primero con mis amigos y luego con mi novia", avanza. Sus metas son las de cualquier joven de su edad. Dos de ellos ya tienen empleo estable desde hace años. Carlos, aunque perdió su puesto hace poco por el cierre de su empresa, busca trabajo de forma activa y cuenta con el respaldo de su prestación. No piden regalos, solo una oportunidad para demostrar que son capaces de gestionar su economía y su día a día, algo que trabajan en el proyecto Área de Vida Adulta de la asociación.

Pedro, José Manuel y Carlos en la puerta de la inmobiliaria con la que accedieron a su primer alquiler

Pedro, José Manuel y Carlos en la puerta de la inmobiliaria con la que accedieron a su primer alquiler / Down Coruña

La búsqueda del piso perfecto

Acceder a una vivienda hoy es una misión casi imposible para cualquier joven. Los precios prohibitivos y la falta de oferta asfixian a toda una generación. Sin embargo, para estos compañeros el desafío fue doble. A la crisis habitacional se sumó un muro invisible pero implacable: la discriminación. "Hubo mucha reticencia. Esta fue la primera inmobiliaria que nos quiso enseñar un piso", relata Laura Andrade, coordinadora del Área de Vida Adulta de Down Coruña.

Pedro, Carlos y José Manuel con Laura Andrade, coordinadora de la área de vida adulta de Down Coruña

Pedro, Carlos y José Manuel con Laura Andrade, coordinadora de la área de vida adulta de Down Coruña / CARLOS PARDELLAS

El relato de la búsqueda es crudo. Muchos propietarios "cerraron la puerta de golpe en cuanto supieron quiénes eran los inquilinos", a pesar de que los tres cuentan con nóminas, ahorros y avales. No les daban ni la oportunidad de la visita. La Inmobiliaria Regueiro fue la excepción que confirmó la regla, al tratarlos con la normalidad que el resto les negó. "Miramos muchos pisos antes de este", aclara Carlos.

Los requisitos que tenía que tener su nuevo hogar eran simples: "Tres habitaciones, cocina, ascensor, wifi...", enumeran entre los tres. Laura explica más a fondo cómo fue la elección del mejor piso. "Buscábamos que tuviera una buena ubicación, con parada de autobuses cerca para que pudieran tener independencia para ir a cualquier sitio". Además de un interior espacioso en donde 'Willy', el compañero fiel de Carlos, su andador, pudiera recorrer los pasillos de la casa.

Pedro, José Manuel y Carlos ultiman las compras para su nuevo piso de alquiler

Pedro, José Manuel y Carlos ultiman las compras para su nuevo piso de alquiler / Down Coruña

La relación entre ellos es casi fraternal. "Pedro y yo nos conocemos desde los tres años y desde entonces no nos separamos", explica Carlos con una sonrisa. Esa confianza fue el motor para buscar un hogar común. La primera noche no dejó grandes sobresaltos. "Muy bien", resumen cuando se les pregunta por ese estreno. La respuesta, breve, encierra una normalidad que contrasta con la dimensión del momento. Detrás de esa puerta recién abierta hay meses de preparación, decisiones compartidas y un proceso que no ha estado exento de obstáculos.

José Manuel y Pedro son veteranos en el mundo laboral; uno de ellos suma ya siete años en su puesto de trabajo. "El desayuno lo hacemos juntos, nos gusta mucho ese momento antes de empezar el día", comentan sobre su rutina. El resto del tiempo lo pasan entre el empleo, sus parejas y las visitas a la asociación. Aun así, reconocen que todavía están en proceso de adaptación, con la mudanza a medio camino y algunas pertenencias por trasladar. "A mí aún me quedan muchas cosas de la mudanza", explica José Manuel, que confía en que pueda "tener todo en el nuevo piso" al finalizar esta semana.

La cocina es el territorio de Carlos. Aunque perdió su empleo como cocinero, aprovecha el tiempo y busca activamente una nueva oportunidad. Mientras tanto, ejerce de chef oficial del grupo. "A mí me gusta cocinar. Si puedo, sí les cocinaré a ellos", afirma entre risas. Sus amigos respiran tranquilos, pues saben que la buena mano con los fogones garantiza una convivencia feliz. Las tareas se reparten de forma natural entre los tres, en una dinámica que "todavía están ajustando en estos primeros días", según asegura la coordinadora.

José Manuel y Carlos firman su primer contrato de alquiler

José Manuel y Carlos preparan las tareas de la casa / Down Coruña

Un espejo para el futuro

Este piso representa una victoria colectiva. Las familias, tras superar los "lógicos miedos de la sobreprotección", ven con orgullo cómo sus hijos gestionan su economía y su tiempo. "Sin el apoyo de los padres es muy difícil. Además, ellos tienen que querer vivir de forma más independiente", explica Laura, quien asegura que los tres cuentan "con un buen respaldo familiar" para dar este paso. "Van a abrir el camino a muchas otras personas. Son pioneros y el espejo donde otros se verán reflejados para saber que sí se puede", apunta.

Carlos, Pedro y José Manuel, compañeros de Down Coruña logran el primer contrato de alquiler

José Manuel, Carlos y Pedro, compañeros de Down Coruña posan en las instalaciones de la entidad / CARLOS PARDELLAS

Los tres amigos tienen claros sus planes. Quieren seguir trabajando, disfrutar de su autonomía y demostrar que la discapacidad no es ningún impedimento para cumplir el sueño de cualquier adulto. En este nuevo hogar coruñés, la independencia ya no es una utopía; es una realidad que huele a café recién hecho y a la libertad de tener, por fin, las llaves de su propio destino.

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