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Entrevista | Carolina Iglesias y Victoria Martín Cómicas y presentadoras de 'Estirando el chicle'

Carolina Iglesias y Victoria Martín de 'Estirando el chicle' agotan entradas en el Encuentro Mundial de Humorismo de A Coruña: "Si vamos a aportar algo al mundo, que sea distinto"

Las cómicas presentarán este domingo en el Palacio de la Ópera su nuevo espectáculo, 'El show de mentira y traición', sin grabación ni emisión posterior, y han agotado entradas para su única sesión, a las 18.30 horas

Las cómicas de 'Estirando el chicle', Carolina Iglesias y Victoria Martín, durante uno de sus espectáculos.

Las cómicas de 'Estirando el chicle', Carolina Iglesias y Victoria Martín, durante uno de sus espectáculos. / LCO

A Coruña

Las cómicas Carolina Iglesias y Victoria Martín, más conocidas por su pódcast Estirando el chicle, se suben al escenario del Palacio de la Ópera este domingo a las 18.30 horas dentro del programa del Encuentro Mundial de Humorismo (EMHU), aunque ya no quedan entradas porque han agotado localidades. En esta ocasión, presentan un número titulado El show de mentira y traición, que no se grabará ni se emitirá como programa. Afirman ir sin censura para hablar cuestiones de su vida privada y de la sociedad actual, aunque no adelantan mucho más contenido.

Cuentan con experiencia el EMHU porque han actuado varias veces, ¿sienten que juegan en casa ya?

Carolina Iglesias: Estuvimos actuando en el Coliseum, en Palexco y también hicimos un programa en el castillo de San Antón. Sí, somos aficionadas al EMHU. Hemos hecho el espectáculo ya en todos los sitios que hay para actuar en la ciudad, casi. Ahora vamos al Palacio de la Ópera. Siempre hemos tenido muy buenas experiencias actuando en Galicia en general y en A Coruña en concreto. Me pongo más nerviosa, sobre todo, pero la gente te acoge un montón y, además, somos gente de comer bien. Quiero decir, el viaje se aprovecha bastante.

Victoria Martín: Sí, es cierto. Bueno, lo de con tanta experiencia, será tu opinión (bromea). La verdad, como es un espectáculo nuevo, estamos con mucha ilusión de hacerlo. Siempre es un público muy bueno el gallego, el del Norte, en general. También evidentemente por Carolina, que tiene ahí el pase de oro con Galicia. Te ven desde un cariño especial.

Titulan al número como El show de mentira y traición. ¿Cuál es más de mentira y cuál es más de traición?

V.M.: ¡Uf! En diferentes momentos de la vida me he sentido identificada con una y con otra, pero bueno, yo soy las dos.

C.I.: Sí, cuando empezamos con esto decíamos que ambas somos las dos cosas, pero es verdad que me siento relacionada sobre todo con la mentira. Creo que todas somos mentira en algún momento.

El espectáculo no está muy descrito, ¿ocultan el contenido para sorprender?

C.I.: Es verdad que nos hacemos un poco las misteriosas. La sinopsis es un poco general. Hablamos de las mentiras y las traiciones con esa percha; hablamos de vivencias propias y de qué pensamos de momentos actuales, sociales y, sobre todo, no nos tomamos muy en serio. Es un texto de comedia que hemos escrito las dos y nos reímos de todo y de nosotras mismas. Luego, lo que sí hacemos ahora esta temporada, al final del número, subimos a una persona del público para que nos dé sus bragas, como hacemos en el programa, y que nos cuente una historia.

Sobre el hecho de que no se vaya a grabar, ¿cómo les va a afectar?, ¿se soltarán más?

V.M.: Al final esto es un espectáculo en sí mismo, no es un programa del pódcast, y no lo grabamos, igual que el anterior tampoco lo grabamos. No es un programa, insisto (ríe). Te da más libertad para decir cosas que a lo mejor en el programa no dices por qué se puede sacar un vídeo de eso.

C.I.: Tienen su parte positiva los directos, nos lo pasamos muy bien y siempre está esa conexión con el público. En el estudio de grabación del pódcast, pues no tienes gente más que nada por una razón física. Aparte de eso, el espectáculo que hacemos en el teatro está montado con chistes que están escritos y probados. Improvisamos mucho siempre, porque nos lo estamos pasando bien, pero hay un texto escrito, hay un trabajo previo porque se lo debemos al público. Se está pagando una entrada y hay que dar algo único que solo está viendo la gente del teatro.

En su programa hay frecuentes pitidos para censurar nombres, sobre todo cuando habla Victoria Martín. ¿Lleva bien no hacerlo en directo?

V.M.: Lo llevo mejor, o sea, realmente luego es mejor. Tampoco supone tanto ya el tema de pitidos. Ya he pasado esa etapa de mi vida (ríe). Ahora rajo de los demás sin nombres y apellidos, que siempre compensa más. O sea, es lo mismo, pero sin nombres. Ha durado la cosa y, bueno, ya está bien. Estoy en una etapa más personal, más introspectiva. ¡Y filosófica! Creo que me estoy acercando peligrosamente a Albert Camus, ¿sabes? Dentro de poco van a poder decir que soy la Schopenhauer de esta generación. Claro, de alguien lo tienen que decir y, ¿por qué no de mí? (bromea)

Sobre la nueva temporada del pódcast, ¿pueden adelantar algún tema o algunos invitados? Incluso alguno de sus deseos.

C.I.: Podemos decir la línea de lo que vendrá. Ya habíamos hecho una temporada especial hace tiempo trayendo a expertas sobre un tema, con personas que no se han visto tanto en otros programas e intentar sorprender a la gente que nos escucha. Volveremos por ahí. Esta temporada hemos decidido también retomar los programas solas. Esta es la clave de todo, la verdad.

V.M.: Sí, nos apetecía hacer programas solas porque es una cosa que el público valora mucho. Siempre nos lo decían y llevábamos un tiempo sin hacerlos. La verdad, por ejemplo, a mí me gusta muchísimo cuando en los pódcast que escucho hablan solo las personas que hacen el programa, sin entrevista. Creo que tratamos de coger esa percha y trasladarla para volver un poco a los orígenes de estar hablando solo las dos, que también nos lo apetecía.

Aunque al estar a solas con Victoria siempre habrá una experta de Filosofía en la mesa.

V.M.: Me hace mucha gracia porque el titular va a ser: "Considero que soy la Albert Camus de España". No me hagas esto, por favor. Schopenhauer no pondrás porque tendrás que ir a la Wikipedia para ver cómo se escribe y todo el trabajo (ríe). Hombre, pues sí, la verdad es que sí. Y poeta también soy. Me gusta sacarme la guitarra y hecho varias composiciones hablando sobre la transición española.

C.I.: Descomposiciones se podían llamar, mejor dicho. Descomposiciones de Victoria Martín. Me gusta. Ella es actriz, modelo, todo.

Después de tantos años, ¿cómo ha cambiado el tono de vuestro formato? El mundo del pódcast está en evolución constante.

C.I.: Que haya más pódcast es bueno, pero nosotras ya somos autoexigentes de base. Subes el nivel porque hay más personas haciendo lo mismo que tú y quieres hacerlo diferente. Pero ya no es una cosa como de querer innovar por querer innovar. Simplemente, trabajas porque si vamos a aportar algo al mundo, que sea distinto. Por ejemplo, las invitadas. Cuando empezamos a traer invitadas expertas, pues no iban a tantos pódcast. Ahora ya es algo tan común que es difícil encontrar una invitada que luego no vaya a veinte pódcast a la vez. Pero es difícil también para la propia invitada contar algo que no haya contado en otro sitio es cada vez más difícil. Es una forma de estar alerta, de exigirte y no relajarte.

V.M.: Creo que también se utilizan ya los pódcast como medio de comunicación, porque los son. Al final, hay un punto de promoción que nos da un poco de pereza, honestamente. Es lo lógico y es normal que se vayan promocionando, pero evidentemente por eso los mismos perfiles están a la vez en los mismos pódcast. Y llega que satura. Nos apetecía hacer algo diferente también por decir vamos a salirnos de esta línea. No sentíamos que hacerlo así fuera algo distinto, novedoso. Sí, sí, lo mismo.

¿Sigue pesando mucho el criterio de ambas?

V.M.: Como persona que estudió en Stanford y en la Academia de Cine de Los Ángeles, con este bagaje cómo no vamos a decidir nosotras (ríe). Fuera de bromas, el pódcast es nuestro e importa nuestra opinión. La esencia es la nuestra y si no nos lo pasamos bien, honestamente no tiene sentido. Es un programa de comedia y no pretende ser nada más. La risa por la risa, ya está.

C.I.: Y es una aspiración válida. Pasarlo bien, estar hablando con gente. Tendrá vida lo que sea más real. Estar impostado en un pódcast es muy difícil, se hace muy pesado para todas las partes. Para quien lo hace, para quien escucha. El público es muy inteligente. Nosotras empezamos por eso. Está más profesionalizado y hay manera de ganar dinero. Es una industria que si no se organiza bien, es precario. Si el poco dinero lo usan las empresas para hacer productos de baja calidad, como churros, solo por eso... Pues es una pena. Nacer pueden nacer infinitos pódcast. Otra cosa es mantenerse.

V.M.: Y que se ve cuando un proyecto es genuino, ojo. Se nota cuando las personas que se junta y nacen proyectos que quieres, surge química. Hay conexión, tiene sentido hacerlo con esa persona. Los programas impostados que vienen de un objetivo de marketing y con objetivos, o respaldados solo por una marca, se nota. Hay cosas de influencers y otras de guionistas. Se ve cuando la cosas se hacen cariño, para pasarlo bien.

En su programa cuentan muchas anécdotas, unas de una etapa más anónima. ¿La vida sigue igual?, ¿o hay ciertas cosas que solo suceden no siendo famoso?

V.M.: Nos siguen pasando las mismas tonterías que antes. No ha cambiado mucho la perspectiva.

C.I.: Concuerdo con Vicky. Nuestro círculo, nuestras amigas, nuestro núcleo duro; todo eso es la misma gente. Hemos conocido a gente nueva, a compañeras de profesión que se han sumado a ser nuestras amigas

V.M.: Bueno, habla por ti (ríe). Yo he tenido que quedarme con las amigas de siempre, las viejas, pero no porque no quisiera por hacerme la flipada y estar de fiesta con Marta Sánchez, pero es que no me llama la tía. Cuando era pequeña veía grupos de famosos y se llevaban entre todos. Iban a sitios de famosos. ¿Dónde está esa gente?

C.I.: Es verdad, no nos han invitado a nada. Nos siguen pasando cosas de gente normal. Lo que sí es verdad es que hay cosas que igual no cuento, porque al tener trascendencia el pódcast me da un poco de apuro. Nuestra vida es igual y vivimos las mismas aventuras.

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