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La ingeniera informática Virginia Mato, de la Universidade da Coruña, gana el Premio Ada Byron: "Lo que buscamos es estar representadas"

La doctora en Informática de la Universidade da Coruña (UDC) codirige la Cátedra Aldaba-WIB para acercar el mundo de las TIC a las mujeres: "Es muy importante tener a alguien cercano, como un familiar o un amigo, que te anime"

La ingeniera informática y profesora de la Universidade da Coruña Virginia Mato.

La ingeniera informática y profesora de la Universidade da Coruña Virginia Mato. / Carlos Pardellas

A Coruña

El Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia (Cpeig) ha concedido el Premio Ada Byron 2026 a la ingeniera y doctora informática Virginia Mato, a quien define como un "referente próximo e necesario". La docente recogerá el galardón en la gala de la XVIII Noite da Enxeñaría en Informática de Galicia, que se celebrará en el Hotel Oca Puerta del Camino, en Santiago, el 12 de junio.

En la actualidad, es profesora titular en la Universidade da Coruña (UDC), en el departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información, y desde 2021 codirige la Cátedra Aldaba-WIB (Women, ICT & Business; o mujeres, TIC y comercio), una formación interuniversitaria entre las Universidades de A Coruña y de Vigo. "Tiene como uno de sus principales objetivos promover iniciativas que ayuden a visibilizar el papel de las mujeres en las tecnologías, de cara a intentar reducir esa brecha de género que afecta tanto al sector", explica Mato.

Sin embargo, Mato no ve el reconocimiento como algo individual y reivindica la importancia del trabajo en equipo. "Porque todos dentro de la Cátedra [Aldaba-WIB] trabajamos y contribuimos de igual manera, me gustaría subrayar esto", comenta.

En la cátedra, trabajan para romper estereotipos y acercar las TIC a las jóvenes. ¿Cuál es la barrera más persistente?

No hay una, sino que son muchos factores que se traducen en que la profesión del ingeniero o ingeniera informática es muy desconocida, la gente la percibe muy alejada de lo que es la realidad. Desde que las tecnologías se volvieron tan accesibles, hace unos 20 o 25 años, la imagen y los estereotipos que hay en medios de comunicación y televisión o cine, hacen que haya rechazo, porque se tiene una idea diferente de lo que es la profesión. Por otro lado, el entorno familiar o del centro, en muchos casos, no ayuda, porque no animan o no promueven que sus hijas o alumnas se interesen por titulaciones tecnológicas. Por lo mismo, porque hay ese prejuicio. Hay muchos factores que convergen en esa decisión final.

Entonces la brecha empieza antes de la universidad, incluso.

Claro, el problema es ese, que al final no basta con trabajar o incidir en alumnas ya de últimos cursos de la ESO o Bachillerato, sino que esto es algo desde la infancia. Vemos marcados esos roles desde niños, y es un proceso gradual, es una carrera de fondo desde que somos pequeñas. Por eso, aunque la Cátedra [Aldaba-WIB] es universitaria, nuestras mayores iniciativas las llevamos a cabo en niñas en etapa de Primaria. Hay estudios que demuestran que las niñas a partir de esa edad pierden el interés por la tecnología, eso es algo que ya se viene marcando mucho durante toda la etapa educativa, y no es algo que podamos solucionar en el último año.

¿Qué estamos haciendo mal como sociedad para que aún haya chicas o niñas que sientan que la informática no es para ellas?

No ser conscientes de la problemática. Porque cuando nosotros llevamos a cabo iniciativas, cuando asistimos a charlas, muchas veces se nos achaca que somos muy insistentes con el tema de la igualdad en Informática, cuando hay otras titulaciones en donde es al revés, con mucha mayor presencia de niñas que de niños. Pero la realidad es que lo que buscamos es estar representadas, que las mujeres puedan participar en el desarrollo tecnológico que marcará el futuro. La tecnología está presente en todos los ámbitos, y se necesita diversidad, diferentes puntos de vista e ideas, para que esos productos no estén sesgados. Si, al final, lo único que hay en las empresas son hombres desarrollando software, ese software no va a incorporar esa pluralidad. Por eso es tan importante estar representadas en las empresas y en los equipos para poder aportar en el desarrollo, porque esa solución tendrá mayor calidad si está pensada con la mayor pluralidad posible.

En su caso personal, cuando estaba estudiando la carrera o incluso antes, cuando se empezaba a decantar por el sector, ¿tuvo algún referente femenino o notaba cierta carencia?

Yo no tuve ningún referente, empecé Informática hace 26 años, en el año 2000, y en aquel momento no era tan conocida. Poca gente tenía ordenadores en casa, yo no había usado uno nunca. Tengo compañeras que sí, que desde pequeñas sintieron ese interés y sus familias tenían ordenadores en casa y los usaban. En mi caso no, a mí me gustaban las matemáticas, pero en ese momento no era una titulación que tuviese mucha perspectiva laboral, y fueron mis padres los que me animaron. Era una carrera [Informática] relativamente nueva en Galicia, que se veía que podía tener proyección en el futuro, y probé. Es verdad que no tuve referentes, pero es muy importante el tener a alguien cercano, como un familiar o un amigo, que te anime, así que es vital ir a los centros escolares a dar visibilidad. Por eso agradezco el reconocimiento del Colegio [CPEIG], porque nos da visibilidad.

¿Cómo se sintió cuando supo que ganaba el premio?

Primero, sorprendida y agradecida, porque no me lo esperaba. Es verdad que llevamos ya varios años esforzándonos y trabajando en iniciativas de este tipo, pero es duro y difícil, a veces, tener esa llegada y que se valore. Cuando me lo comunicaron, feliz, claro. Y sobre todo ya no a nivel individual, sino del trabajo que estamos haciendo todos en la Cátedra [Aldaba-WIB], y en otras iniciativas que realmente a día de hoy están invirtiendo en esto.

¿Qué le dice este reconocimiento a la Virginia Mato que empezaba en informática allá por el año 2000?

Que elegí bien. Que mis padres me orientaron muy bien y que elegí bien, que yo creí que no iba a ser capaz de acabar la titulación. Es más, celebré el primer aprobado como ningún otro de la carrera, porque si no aprobabas una asignatura el primer curso no continuabas, y recuerdo haber celebrado mucho ese primer aprobado. Lo veía muy complicado y al final la recompensa ha sido muy buena, desde luego.

El jurado la presenta como un "referente próximo y necesario". ¿Se siente cómoda con esta definición, se reconoce en ella?

Sí, me gusta porque nuestra labor, la de la Cátedra [Aldaba-WIB] es tanto aquí en la Universidade da Coruña, y en Ourense, donde está mi compañera Alma, que codirige la formación en la Universidad de Vigo. Y nuestra idea es esa, ser conocidas aquí y que sea fácil llegar a nosotras para organizar cualquier tipo de iniciativa y de divulgación que sea necesaria.

¿Por qué sigue siendo importante en 2026 que existan premios que visibilicen a mujeres tecnólogas?

Precisamente por eso, por los referentes. Por que se valore el trabajo que estamos haciendo y que las niñas vean que pueden, que son capaces. Porque, muchas veces, uno de los problemas es que sienten no ser capaces de abordar una titulación de este tipo. Entonces, que vean que sí, que son capaces. Es más, los datos nos dicen que solemos tener mejor rendimiento académico y mejores notas que los chicos en Informática. Podemos llegar a donde queramos.

¿Cómo ve el ecosistema tecnológico gallego hoy en día?

Pues muy bien, en primera línea. A Coruña es un referente, tanto a nivel de Galicia como de España. Hay muchas empresas en el sector TIC, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (Aesia), por lo que la demanda de empleo es muy elevada, la mayoría de los alumnos de la facultad acaban trabajando antes de acabar los estudios, las empresas recurren a la universidad para captar personal. Es un sector muy boyante.

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