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Un año del apagón eléctrico en España

Así gestionó la Policía Local de A Coruña el tráfico en un día sin semáforos ni alumbrado: "El boca a boca fue lo que funcionó"

El Centro Integral de Movilidad de la Policía Local fue de los primeros servicios en detectar que algo no iba bien 

Juan Puente, agente de la policía local de A Coruña

Juan Puente, agente de la policía local de A Coruña / CARLOS PARDELLAS

A las pocas horas de quedarse sin luz, A Coruña ya no era la misma ciudad. Los semáforos dejaron de regular el tráfico, los teléfonos dejaron de sonar y las persianas eléctricas se convirtieron en un obstáculo. Un año después del apagón, quienes sostuvieron el pulso de la ciudad recuerdan aquel día como una mezcla de tensión, improvisación y respuesta colectiva.

Desde el Centro Integral de Movilidad de la Policía Local, Juan Puente fue de los primeros en detectar que algo no iba bien. "Empezamos a ver desajustes en los cruces, que dejaban de funcionar los semáforos. Pensamos que era algo puntual, pero vimos que cada vez eran más hasta que se convirtió en un fallo generalizado", explica. Solo tres cruces mantuvieron la electricidad; el resto de la ciudad quedó sin regulación.

La respuesta fue inmediata. La Policía Local desplegó agentes en los puntos clave, como la plaza de Ourense y la ronda de Outeiro, para dirigir el tráfico de forma manual. "Los turnos se alargaron. Hubo agentes que empezaron a las siete de la mañana y acabaron sobre las diez de la noche", recuerda. La prioridad fue mantener la circulación, pero pronto llegaron otras urgencias.

Sin teléfonos operativos, la calle se convirtió en el principal canal de comunicación. "El boca a boca fue lo que funcionó. La gente acudía a los policías que tenía cerca", señala. Las intervenciones se multiplicaron: personas atrapadas en ascensores, vecinos que no podían subir a sus casas y, sobre todo, situaciones sensibles. "Nos preocupaban especialmente las personas dependientes, como las que usan respiradores. En algún caso hubo que trasladar a un paciente al hospital porque no tenía autonomía suficiente", detalla el agente.

También hubo coordinación con otros cuerpos para atender a víctimas de violencia de género que quedaron incomunicadas. A pesar de la incertidumbre, Puente destaca el comportamiento ciudadano: "La gente estaba preocupada, pero fue muy comprensiva. No hubo problemas de seguridad como algunos se pensaban". Sigue leyendo más testimonios.

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