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Un año del apagón eléctrico en España

La reacción de las asociaciones coruñesas durante el apagón, un año después: "Lo importante era bajar la ansiedad"

La respuesta se basó en la coordinación y la labor emocional

Carmen López, directora de la Federación Gallega de Enfermedades Raras y Crónicas con la presidenta  Francisca Luengo

Carmen López, directora de la Federación Gallega de Enfermedades Raras y Crónicas con la presidenta Francisca Luengo / CASTELEIRO

A Coruña

A las pocas horas de quedarse sin luz, A Coruña ya no era la misma ciudad. Los semáforos dejaron de regular el tráfico, los teléfonos dejaron de sonar y las persianas eléctricas se convirtieron en un obstáculo. Un año después del apagón, quienes sostuvieron el pulso de la ciudad recuerdan aquel día como una mezcla de tensión, improvisación y respuesta colectiva.

En ese mismo contexto de vulnerabilidad, las asociaciones también tuvieron que reaccionar con rapidez. Carmen López, directora de la Federación Gallega de Enfermedades Raras (Fegerec), recuerda que todo comenzó con desconcierto. "Al principio fue un poco de caos, más provocado por el miedo y la incertidumbre", explica.

En su centro había usuarios con movilidad reducida y necesidades específicas. "Teníamos personas en silla de ruedas, tanto manual como eléctrica. Las manuales las pudimos gestionar con ayuda de Cruz Roja y bomberos, que actuaron con bastante rapidez", señala.

La respuesta se basó en la coordinación. "Nos organizamos con servicios municipales, Cruz Roja y sanitarios. Fuimos casa por casa para comprobar que todo estaba bien. Como no funcionaban timbres ni teléfonos, incluso avisábamos tirando pequeñas piedras a las ventanas", relata.

Usuarios y profesionales de la Fegerec, junto con efectivos de Cruz y Roja y Bomberos, en el centro cívico de San Diego.

Usuarios y profesionales de la Fegerec, junto con efectivos de Cruz y Roja y Bomberos, en el centro cívico de San Diego. / LOC

Más allá de la logística, también hubo una labor emocional. "Tuvimos que tranquilizar y entretener a los pacientes jugando a las cartas, buscando comida… lo importante era bajar la ansiedad", cuenta. El momento más tenso llegó al conocer el alcance del apagón. "Saber que era a nivel nacional, incluso en otros países, fue lo que más angustió". Aun así, el balance es positivo: "Se solventó bien y no hubo incidentes graves, y menos mal".

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