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¿Qué coche comprar? Un estudio de la Universidade da Coruña desmonta los mitos sobre la sostenibilidad del coche eléctrico

Investigadores de A Coruña desarrollan un modelo que analiza el impacto económico, social y ambiental de los vehículos, y concluye que no existe una opción claramente superior, aunque sí claves para decidir qué comprar

El equipo investigador autor del estudio. De izquierda a derecha: Alfredo del Caño (Citeec), M.ª Pilar de la Cruz (Campus Industrial), Juan José Cartelle (Citeni) e Jesús Cardenal (Campus Industrial).

El equipo investigador autor del estudio. De izquierda a derecha: Alfredo del Caño (Citeec), M.ª Pilar de la Cruz (Campus Industrial), Juan José Cartelle (Citeni) e Jesús Cardenal (Campus Industrial). / LCO

A Coruña

La pregunta asalta a cualquier conductor en los concesionarios de A Coruña: ¿eléctrico, híbrido no enchufables, híbrido enchufable o gasolina? Hasta ahora, la respuesta dependía de opiniones sesgadas, pero un equipo de investigación vinculado al Centro de Investigación en Tecnoloxías Navais e Industriais (Citeni) y al Centro de Innovación Tecnolóxica en Edificación e Enxeñaría Civil (Citeec) de la Universidade da Coruña acaba de aportar luz científica al debate. Y su conclusión principal rompe con muchas ideas asentadas: ningún tipo de vehículo gana en todos los aspectos.

El estudio, publicado en la revista de alto impacto internacional Journal of Cleaner Production, propone un modelo probabilístico que no solo mira el tubo de escape. Los investigadores Juan José Cartelle, Jesús Cardenal, María Pilar de la Cruz y Alfredo del Caño evalúan tres pilares: economía, sociedad y medio ambiente. Su objetivo, analizar de forma conjunta todos los factores que influyen en la sostenibilidad de un automóvil, más allá del consumo o las emisiones.

Un debate sin respuesta única

El auge del coche eléctrico, el crecimiento de los híbridos y las restricciones al diésel y la gasolina han intensificado en los últimos años una pregunta clave para miles de conductores: qué vehículo comprar pensando en el futuro. Sin embargo, las comparaciones habituales suelen centrarse solo en uno o dos factores, lo que ofrece una visión incompleta.

El equipo coruñés propone un enfoque diferente. No solo mirar cuánto cuesta un coche o cuánto contamina, sino también cómo se usa, qué experiencia ofrece o incluso cómo influye en la percepción del usuario.

Tránsito de coches en A Coruña

Tránsito de coches en A Coruña / GUS DE LA PAZ

Para ello, emplea la metodología Mives (modelo integrado de valor para evaluaciones sostenibles), combinada con simulaciones de Montecarlo, una técnica que permite analizar múltiples escenarios posibles. En la práctica, esto significa que el estudio ofrece un abanico de situaciones realistas: distintos precios de la energía, formas de conducción o condiciones de uso. El resultado, un equilibrio sin ganador claro. Cada tipo de vehículo presenta ventajas y desventajas según el criterio analizado.

  • Económicamente: en el plano económico, los coches eléctricos salen mejor parados. Sus menores costes de mantenimiento, reparación y consumo energético los sitúan como la opción más favorable en este ámbito. En el extremo contrario aparecen los híbridos enchufables, penalizados por un mayor coste global.
  • Socialmente: Sin embargo, el escenario cambia al analizar la dimensión social. Aquí entran en juego factores como la autonomía, la facilidad de repostaje o recarga, la flexibilidad en los desplazamientos o incluso la percepción del vehículo. En este apartado, los híbridos enchufables lideran la clasificación, mientras que los eléctricos quedan en último lugar, principalmente por las limitaciones actuales de autonomía y la red de puntos de recarga.
  • Ambientalmente: En el ámbito ambiental, el análisis se vuelve aún más complejo. El impacto depende en gran medida de cómo se mida: no es lo mismo evaluar solo las emisiones durante el uso que tener en cuenta todo el ciclo de vida del vehículo, desde su fabricación hasta su reciclaje. Según el enfoque aplicado, la clasificación de las tecnologías puede variar de forma significativa. Por lo que los resultados se pueden considerar en cuatro submodelos distintos.

El estudio introduce así una idea clave. No basta con etiquetar un vehículo como "limpio" o "contaminante". La sostenibilidad real depende del contexto. Por ejemplo, un coche eléctrico puede ser muy favorable en una ciudad con buena infraestructura de recarga y un mix energético limpio, pero perder ventaja en entornos donde la electricidad procede de fuentes más contaminantes o donde la recarga resulta complicada. Del mismo modo, un híbrido enchufable puede ofrecer mejores resultados en trayectos largos o combinados.

Claves para el consumidor

Aunque el trabajo tiene un enfoque científico, sus conclusiones ofrecen pistas claras para quienes se plantean comprar un coche. La primera es que no existe una elección universalmente correcta. La mejor opción depende del uso: no es lo mismo un conductor urbano que uno que realiza largos desplazamientos diarios.

La segunda es que el coste total va más allá del precio de compra. El mantenimiento, la energía y la durabilidad del vehículo influyen de forma decisiva.

Y la tercera, que cada vez gana más peso, es que la experiencia de uso —autonomía, comodidad o facilidad de recarga— sigue siendo un factor determinante en la decisión final.

Un modelo con impacto en políticas públicas

Más allá del consumidor, el modelo para la elección de vehículo desarrollado en A Coruña aspira a convertirse en una herramienta útil para la toma de decisiones a mayor escala. Su capacidad para integrar múltiples variables y escenarios lo hace especialmente relevante para diseñar políticas de movilidad o incentivos a determinadas tecnologías.

Además, su carácter flexible permite incorporar en el futuro nuevas alternativas, como el hidrógeno o los combustibles sintéticos, a medida que evolucionen.

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