Entrevista | J.J. Vaquero Cómico
El humorista J.J. Vaquero presenta su película en el Encuentro Mundial del Humorismo de A Coruña: "La decisión de ser camarero me hizo cómico"
El cómico vallisoletano participará en tres eventos del festival coruñés, incluyendo la presentación de 'Sujétame el cubata', la actuación 'Chisteria Colectiva' y la gala de clausura

El humorista J.J. Vaquero. / LCO
El cómico J.J. Vaquero es una de las presencias más repetidas en la edición de este año en el Encuentro Mundial del Humorismo (EMHU) de A Coruña. El humorista vallisoletano cuenta con tres eventos. El primero, la proyección de su película, Sujétame el cubata, este jueves a las 19.30 horas en los cines Cantones. El 2 de abril formará parte de Chisteria Colectiva, una actuación conjunta alrededor del formato chiste, y el día 3 unirá fuerzas con Eva Hache y Luis Piedrahita en la clausura del EMHU, con el Fantastic Colofón.
Este año participa en tres eventos del EMHU. Presentará película, contará chistes y hará la gala de clausura
El año pasado hice el Fantastic Colofón y yo creo que me salió bien, por lo tanto, repito. Luego voy de cuentachistes, la verdad, es que soy bastante cuenta chistes y, dentro los monologuistas al uso, yo en el espectáculo siempre guardo tiempo para el formato chiste. Y también estoy presentado mi película, Sujétame el cubata, que se estrenó en cines, se fue de los cines y no está en ningún lado. Es una cosa muy chula para este festival de comedia traer la película, porque se puede decir que o vas a verla a Cantones o no la puedes ver. Ahora la película no existe, la puedes ver ese día a esa hora. Vamos a darle ese rollo afterhours, vamos a darle ese rollo clandestino.
La proyección es un evento en sí misma y en la cinta figuran varios de sus amigos.
La película tiene cameos o participación de muchísimos cómicos y cómicas, de muchísima gente que está incluso en esta edición del EMHU. La frase que explica la película entera la dice Luis Piedrahita, en uno de los monólogos. "Vaquero pide ayuda a los compañeros cómicos para poder salvar el bar y así poder seguir perdiendo dinero con el bar", dice. Al final, esta es la historia de unos cómicos y un bar de cómicos. Ese era el bucle de todo, hablar con uno y con otro para venir y actuar gratis, porque el bar va fatal.
¿Pero es ficción?, ¿o parte de una experiencia?
Esta es una historia real, pero la película tiene cosas reales y cosas de ficción. Por ejemplo, en la película, tengo una hija. En la vida real tengo dos. El de producción dijo que era más barata una. Mi mujer ahí cuando escuchó esa frase, me miró como diciendo: "Me tenía que haber casado con el de producción". Dato para la gente, en la vida real, también es más barato una. Hay cosas muy ciertas como que yo pedí esa ayuda, es verdad que se actuó gratis. Añadimos alguna cosa más de ficción para que la comedia tenga cierto enredo y de una situación se genera otra peor, y otra peor y otra peor. Por suerte para nosotros, los amigos nos dijeron que sí, vinieron, fueron actuando uno tras otro y con eso nos daba para poder seguir perdiendo dinero. Aquello no fue mucho más allá, pero en la película sí.
¿Y cómo terminó la historia real del bar?
El bar, en la historia real, se cerró el 31 de diciembre de 2024. Mi mujer y yo, más ella que yo, estuvimos 16 años con el bar. No fue una pequeña aventura en la hostelería. Con todo el dolor de nuestro corazón, cuando cerramos a las nueve de la noche después de la champanada, para ir a cenar por Nochevieja, se cerró para siempre. El director de la película y productor había estado unos meses antes en el bar y le explicábamos la situación. Le contamos un guion de sobre dos cómicos que quieren empezar la comedia, un cómico y una cómica y piden ayuda a un cómico que le va mejor. Él no nos hacía ni caso y solo miraba el bar, porque era un lugar muy fotogénico, muy bonito. Él decidió que íbamos a hacer la película que estaba contando mi mujer de todo lo que nos había pasado, no el guion que presentamos. Hablamos e intermediamos con el dueño del local y seguimos pagando la renta hasta que se acabara de grabar, pero con el bar cerrado.
¿Sigue abierto el local?, ¿lo visita?
El bar lo volvieron a coger igual que estaba, volvieron a hacer monólogos. Fueron mucho más inteligentes que nosotros y se dieron cuenta a la primera que no salían las cuentas, que no iba bien, y cerraron. Ahora lo han cogido, pero cambiándole el rollo. Creo que han acertado.
¿Cómo fue entrar como cómico y no hostelero en su local?
Raro, raro, raro. Pero nos permitió despedirnos en condiciones por si antes no había dado tiempo, porque lo tienes abierto y dependes del cliente. Una cosa que quiero avisar a todo el mundo que sea camarero. Mi mujer y yo éramos camareros en un hotel de Valladolid. Lo que quieren muchos camareros, muchísimos, es montar su bar y currar para ellos mismos sin depender de un jefe. Cuando montas tu bar, te das cuenta de que ya no tienes un jefe y todos los que entran por la puerta del bar son tus jefes. De esa independencia que crees que vas a tener acabas pudiendo decir muy poco.
¿Hay algún tipo de similitud entre ser camarero y ser cómico?
Trabajas cara al público, pero no creo que tenga mucha más. Cuando tuve que decidir qué hacía con mi vida, tenía dos opciones en mi barrio y mi familia: irme a la construcción o irme de camarero. Decidí camarero porque me gustó por el contacto con la gente. Y, un poco, por lo de trabajar al frío o al calor también. En mi caso particular, ambos oficios tienen muchísimo que ver, porque fue el maitre de mi hotel quien leyó en un periódico de Valladolid que había un concurso de monologuistas y me apuntó. Me dijo que cuando dábamos una boda siempre acababa contando una historia de una noche de fiesta por Valladolid, que me hacía caca y lo difícil que es hacer caca en los bares de noche. Fui, conté eso y pasé la ronda. Luego me tocó escribir otro monólogo que hice sobre las playas y gané aquel concurso. La decisión de ser camarero me hizo cómico, porque seguramente mi capataz de la obra no hubiera llamado al concurso.
Tras la proyección habrá un pequeño coloquio, ¿se lo prepara o prefiere improvisar con el público?
Estoy medio aprendiendo a hacerlo. Hace poco hice el primero y entendí el lío en que me metí. Hay dos peligros gordos. Uno, que cualquiera pregunta lo que quiere, entonces ya te digo que me van a preguntar por mis temas de drogas y cosas de esas. Ya saldré de ahí como pueda. Y dos, que no pregunte a nadie. Eso creo que los organizadores del EMHU lo solucionan. Sinceramente, he estado a punto de llamar cinco veces para pedir hacer solo la presentación y quitamos el coloquio, pero al final no he llamado. Me llevo datos preparados y que creo que a la gente le pueden interesar, por ejemplo, cuánto he cobrado por la peli. Me gusta dar alguna anécdota. Tengo un dato chulo. La película se estrenó en 50 y pico cines y yo estaba en una actuación en Donosti. Actuaba con Leo Harlem, Alex Clavero y Ana Morgade, ¿vale? Hizo más recaudación la actuación en teatro que la película en todos los cines. Joder, me duele reírme de esto. No te queda otra, ya lloré cuando vi la recaudación; ahora no me queda otra que tomármelo con humor.
¿Diría que existe un humor vallisoletano prototípico?
No creo que haya un humor vallisoletano que como pudiéramos decir la retranca gallega. Al trabajar tanto en la misma ciudad para el mismo público vamos cogiendo recursos parecidos. Luego cada uno tiene su manera de contar, su estilo. Aunque un poco sí y creo que Leo Harlem nos ayudó mucho a todos, dándole contactos a su agencia. Reconozco que a mí me influyó mucho Leo Harlem, aunque él no dice un taco y yo no digo una palabra en mis monólogos que no sea un taco. Te voy a poner un ejemplo claro. Una vez fui a ver a Leo y describía un bar antiguo. Estaba describiendo y dice que había un póster del Racing de Santander con los jugadores con más pelo en las patillas que en las cabezas. Me hizo mucha gracia, pero luego pensé si Racing de Santander le habría salido primero o habría pensado en varios equipos. De ahí me fui con reflexión de elegir el sinónimo que quieres usar, que más te interese.
¿El ego cómico desaparece cuando se juntan varios cómicos?
Hay que tener ego para estar ahí arriba hablando solo y, de hecho, hay que luchar mucho contra el ego. Hay que volver a casa y preguntar tú cómo ha ido el día a los que están en casa, no llegar ya tú con tu historia otra vez que has actuado, que se han reído contigo. Pero cuando estamos juntos actuando varios cómicos, creo que es una cuestión más de ritmos y de cansancio. Si se están riendo muchísimo con el primero y el segundo, el público va a estar muy cansado. Me pongo en la piel de que te pase eso y sales herido. Hay una cosa. Es muy fácil ser el tapado. Soy el tapado, soy el del que no se espera nada y han ido a ver al otro. Si se están riendo mucho conmigo, las expectativas para el famoso son mayores. Me ha pasado, me ha tocado salir el tercero y me la he comido. Ojalá hubiera un botón donde se pudiera dar y se rieran igual con todos, pero eso no pasa.
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