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Los drones del futuro vuelan fuera de las aulas de A Coruña en la Liga Maker Drone: "Fue la mejor experiencia de mi vida"

Más de 170 estudiantes de toda Galicia participaron en el Coliseum en una competición centrada en prevenir accidentes laborales en altura

La V Liga Maker Drone en el Coliseum de A Coruña

Inés Vicente Garrido / Casteleiro

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A Coruña

El rugido de los motores y la tensión del cronómetro marcaron una jornada donde la tecnología dejó de ser una asignatura para convertirse en una herramienta de supervivencia. El Coliseum de A Coruña amaneció este viernes convertido en una enorme pista aérea. Pero detrás del espectáculo había mucho más que tecnología: había meses de pruebas, recreos convertidos en talleres y adolescentes de 13 y 14 años aprendiendo a resolver problemas reales. En un escenario que simulaba un aerogenerador de 10 metros, los alumnos demostraron que el futuro de la seguridad laboral pasa por sus manos y sus códigos.

La gran final de la V Liga Maker Drone, impulsada por la Fundación Barrié y el centro tecnológico ITG, reunió a más de 170 alumnos de 17 centros gallegos con un mismo objetivo. Entre todos ellos, los equipos coruñeses volvieron a demostrar el enorme nivel tecnológico que crece en las aulas de la provincia. El CPR Maristas Cristo Rey, el CPR Montespiño de Culleredo y el IES Isaac Díaz Pardo de Sada dejaron algunas de las propuestas más llamativas de la jornada. El centro sadense, además, consiguió el premio a la destreza en vuelo.

"Fuimos probando cosas, fallando y cambiándolas hasta llegar al diseño final", contaban varios estudiantes mientras seguían la competición desde la grada del Coliseum. Porque detrás de cada dron había meses de trabajo, piezas rotas y muchas horas extra.

V Liga Maker Drone

Alumnos del Isaac Diaz Pardo de Sada / CASTELEIRO

En el caso del CPR Montespiño, su apuesta pasó por construir un aparato ligero y fácil de reparar. "Nuestro dron está impreso en 3D y pesa muy poco. También usamos la bomba de un limpiaparabrisas para expulsar el agua", explicaba Elena Barbeito, integrante del equipo. El sistema incorporaba además un gancho reforzado para recoger cajas y una estructura modular desmontable "para transportarlo y repararlo rápido".

Nervios a pie de pista

Todo debía funcionar en cuestión de minutos. El reto de este año obligaba a los drones a pulverizar líquido sobre distintos puntos de un aerogenerador gigante y después atravesar sus aspas en movimiento para recoger cajas de herramientas suspendidas en altura. La presión era máxima. Muchos estudiantes pilotaban un dron de este tamaño por primera vez y lo hacían delante de más de mil personas. "Con tanta gente mirando impresiona muchísimo", reconocía Antía participante del Isaac Díaz Pardo de Sada mientras aguardaban su turno.

V Liga Maker Drone

Alumnas del CPR Montespiño de Culleredo / CASTELEIRO

La competición también dejó espacio para la frustración, los nervios y las críticas constructivas. Alexander Tático, piloto del equipos coruñeses de Maristas, defendía la experiencia, aunque pedía más entrenamientos antes de competir. "Fueron ocho meses de trabajo para volar apenas un minuto", resumía. Aun así, su conclusión era clara: "Fue la mejor experiencia de mi vida".

Los recreos y las tardes acabaron convertidos en pequeños laboratorios improvisados. "Nos quedábamos después de clase y también íbamos al taller en los recreos", explicaba Alexander. La impresión 3D se convirtió en una de las grandes protagonistas del proyecto. "Los ganchos muchas veces salían mal y había que repetirlos", recuerda Antía.

"No nos reemplazan, nos ayudan"

Pero el aprendizaje fue mucho más allá de la tecnología. "Este trabajo nos ayudó a concienciarnos de que las nuevas tecnologías no tienen por qué reemplazarnos, sino ayudarnos en trabajos complicados donde no debemos jugarnos la vida", explica Elena tras alcanzar las semifinales. Precisamente ese era el trasfondo de la competición: buscar soluciones para reducir los accidentes laborales en altura, que en España superaron los 27.000 casos durante 2024.

V Liga Maker Drone

Alumnos del CPR Maristas Cristo Rey / CASTELEIRO

Mientras los equipos corrían de un lado a otro ajustando motores y baterías, el taller de reparaciones funcionaba sin descanso. Allí se acumulaban hélices rotas, brazos dañados y aterrizajes accidentados. "Cambiamos muchísimas piezas durante toda la mañana", explicaba Jorge García, integrante del equipo técnico. El balance que hacía sobre el nivel de los estudiantes era contundente: "Hacen un trabajo increíble. No hay tanta diferencia entre un dron comercial que los que hacen los alumnos. Cada año vienen mejor preparados".

Participantes de la V Liga Maker Drone acuden al taller para reparar su dron

Participantes de la V Liga Maker Drone acuden al taller para reparar su dron / CASTELEIRO

La victoria final volvió a viajar a Vigo. El CPR Plurilingüe Montecastelo se proclamó campeón por segundo año consecutivo gracias a un dron autónomo diseñado para limpiar aspas de aerogeneradores mediante pulverización de agua. Su sistema incorporaba sensores de distancia, cámara wifi y un mecanismo motorizado de agarre para mejorar la precisión durante el vuelo. La encargada de entregar el trofeo final su la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, quien pone en valor al ingenio y la creatividad de los 17 centros participantes.

V Liga Maker Drone

El CPR Plurilingüe Montecastelo se proclama campeón del campeonato / CASTELEIRO

Pero más allá de los premios, la jornada dejó otra imagen poderosa: la de cientos de jóvenes hablando con naturalidad de programación, microcontroladores, diseño 3D o sistemas de vuelo autónomo. En pleno Coliseum, entre aplausos y hélices, quedó claro que el talento tecnológico gallego ya no es una promesa de futuro. Está empezando a despegar ahora. "Es increíble lo que un dron puede conseguir, nos encanta", proclamaba Alexander.

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