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Los secretos detrás del cartel para las fiestas del Barrio de las Flores, en A Coruña

Alejandro Mosquera es el diseñador del póster, que esconde elementos característicos del barrio coruñés: "Tienes que ir descifrando y encontrando las distintas escenas"

Alejandro Mosquera, diseñador del cartel de las fiestas del Barrio de las Flores

Alejandro Mosquera, diseñador del cartel de las fiestas del Barrio de las Flores / Casteleiro

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A Coruña

Las fiestas del Barrio de las Flores, en A Coruña, arrancaron este viernes, 8 de mayo, para llenar el fin de semana de música y actividades al aire libre para todos los públicos. La lectura del pregón, en la plaza central de la barriada, corrió a cargo de Cañita Brava y a partir de las 20.00 horas empezaron las actuaciones musicales antes del plato fuerte del sábado, la Festa dos Maios. La alegría que contagiará a los vecinos del Barrio de las Flores queda reflejada en el cartel de las fiestas, diseñado por el artista Alejandro Mosquera.

Una multitud colorida y supeditada a formas geométricas —que rompen con su baile— protagoniza el póster, que esconde elementos característicos del barrio. Formado en Arquitectura y con experiencia en estudios locales e internacionales, Mosquera decidió dar el salto al mundo de la ilustración y pintura hace unos ocho años. Con referencias de cubismo, constructivismo y artistas como Schiele, Picasso, Torres García o Manuel Pailós, el estilo de Mosquera es "figuración geométrica". Copias del cartel y diversos productos diseñados por él —como la baraja de cartas gallega— estarán a la venta en un puesto de las fiestas del barrio, así como en su página web.

¿Cómo le llega el encargo de diseñar este cartel?

Porque conocía a David Pujades [portavoz del grupo vecinal que organiza las fiestas], y un día me comentó que conocía mi obra, porque la había visto en un restaurante que tiene obras mías [Magoya Brasa Coruña, calle Barrera, 19]. Así surgió simpatía entre los dos, porque a mí también me gustó mucho; él organiza todo eso para el barrio, no por el tema monetario, sino que de verdad tenía cariño por la comunidad. Y como yo vivo al lado del barrio, en las Torres de los Marineros, pensamos que qué mejor que participar siendo un vecino y dedicándome al diseño. Fue muy natural.

¿Qué idea o concepto tomó como punto de partida para empezar a diseñar el póster?

Hay muchas obras que hice últimamente con multitudes, porque me gustan mucho los conciertos, los eventos, cuando se junta la gente en los espacios públicos... Me gustan mucho esos ambientes de ocio, esos espacios de encuentro. Esto es una realidad que todos vivimos, vivir en la calle, disfrutar el día a día en comunidad, que es chulo en estos tiempos tan individualistas. Entonces tengo varias obras con multitudes, de primeras cargadas de personajes, pero que luego tienes que ir descifrando y encontrando las distintas escenas. Yo veía esta fiesta en la plaza del Barrio de las Flores, e ideé estos personajes con mucho color, y de fondo la geometría muy marcada de los bloques del barrio. También aparece la torre donde vivo, la Torre de los Marineros [ríe].

Hay ese contraste entre lo rural y lo urbano, entre lo libre y lo encasillado.

Sí, es buscar el contraste de imaginarte una foliada, que es algo muy vinculado a un carácter más rural, pero en un entorno muy urbano y con toda esa geometría. Quizás la realidad que vivimos del entorno urbano siempre es muy geométrica, por la arquitectura en la que nos movemos, pero luego nosotros, los habitantes que vivimos esa geometría, nos tenemos que adaptar, y ya no nos movemos en esa dinámica, ni en ese lenguaje. Entonces en esos cuadros la gracia que tienen es que ves cómo los personajes están medio atrapados en esas geometrías, pero que también se permiten sus licencias y salen. Además, en este cartel aparecen instrumentos musicales, por la fiesta que va a suceder. Aparece mucha flor, ya no solo por el barrio, sino por la Festa dos Maios. Hay colores muy brillantes, muy contemporáneos, porque da una sensación más primaveral.

¿Cuánto tiempo duró el proceso, desde esa primera idea inicial hasta terminarlo?

Dos semanas, un poquito más, quizás. Normalmente me suele llevar dos semanas, después de varios años ya tengo una metodología, desde el primer boceto hasta el final. Es un proceso en el que, hasta que acabo, tengo que estar continuamente pensando, corrigiendo y modificando, porque tiene esa cosa como muy de puzle, muy geométrica. Continuamente hay que pensar qué color va al lado del otro, mirarlo, acercarse, alejarse, ver si funciona...

¿Qué significa para usted que su trabajo vaya a estar visible para todo el Barrio de las Flores?

Hombre, para mí ese es el fin último de mi trabajo. Creo que es el encargo más lógico y honesto que podría tener, porque los artistas hacemos un trabajo igual que cualquier otra persona, y la tarea es que lo disfrute el público. Igual que alguien me pone un café o me hace cualquier otra cosa, pues yo hago pintura para el resto de la sociedad; es decir, que esa pintura la vaya a disfrutar mucha gente y no solo una persona que lo compre para su casa. Creo que lo más honesto es poder participar de algo que conozco, que tiene que ver con mi realidad. Mucha ilusión, y el hecho de que esto me pueda llevar a tener más vínculo con la gente del barrio, me da más orgullo que el que lo compre cualquiera.

¿Ha recibido alguna reacción de los vecinos?

Sí, más bien de la gente que lo vio en el periódico [ríe]. De vecinos, la verdad es que todavía no, pero sí es verdad que el día que lo presenté y las dos veces que fui por el bar de David [Pujades], que lo presentamos ahí, a la gente le gustó mucho. Aparte me gustó, porque vi la reacción que buscaba, que la gente de primeras quizás no lo entiende, pero va descifrando los personajes y va viendo: 'este tipo con la pandereta, este es el bloque de atrás, esta es la tía con las flores'. Y me gusta, porque es la intención que tenía, el sugerir, dar lo justo de piezas para que la gente interprete, pero sin ser evidente ni tampoco muy abstracto.

Va a estar en un puesto para que la gente pueda adquirir sus diseños.

Sí, voy a tener un puesto. Aparte de las exposiciones de pintura que voy haciendo, voy habitualmente a ferias de artesanía, a mercados donde llevo los juegos de mesa y algunas piezas más pequeñas, como algún grabado. Y en este caso, al puesto voy a llevar lo mismo: juegos de mesa, alguna serigrafía... La obra original [el cartel] ya la vendí, pero va a haber reproducciones firmadas a mano, de alta calidad y con gramaje bueno. Estaré allí para hablar con la gente, también, para tener el cuadro y que la gente se acerque y lo vea. Que tenga eso que hablé con David [Pujades] de darle a las fiestas valor cultural, que incorpore el tema de las artes. Porque ahora estamos muy saturados con todo lo digital, con la inteligencia artificial, y aquí por lo menos la gente puede ver que estamos ahí, que una persona lo trabajó y que es una cosa física, que hay que ver en directo por el tamaño, la textura, los colores... También tengo una exposición desde diciembre en el pub El Tranvía, en la calle Orzán.

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