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"La Republica Independiente de Monelos": el barrio de A Coruña que mantiene su identidad propia

La cohesión social define al barrio coruñés, donde la comunidad se siente unida y los lazos generacionales perduran a pesar de los cambios urbanísticos

Vecinos de Monelos opinan del barrio

Gus de la Paz

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A Coruña

Monelos no es solo un conjunto de edificios entre la salida hacia Eirís y el Polígono de Elviña; es un sentimiento de pertenencia que sus habitantes llevan por bandera. Este enclave, que nació como una zona agrícola regada por el río que le da nombre, conserva hoy una dualidad evidente.

Mientras la parte alta lucha contra la congestión heredada de planes urbanísticos inacabados, la zona sur se apoya en nuevos equipamientos públicos para modernizarse. Sin embargo, por encima del cemento, lo que define a Monelos es su gente y esa etiqueta de "República Independiente" que lucen con orgullo.

La percepción sobre quién habita las calles del barrio varía según el banco desde el que se mire. Para algunos vecinos veteranos, el barrio pierde vitalidad, mientras otros ven en la rehabilitación de edificios una oportunidad para los jóvenes.

Olivia Ramas, vecina de Monelos

Olivia Ramas, vecina de Monelos / GUS DE LA PAZ

Enrique Mayo, vecino de la zona, tiene una visión clara sobre la demografía actual: "Es un barrio con demasiada gente mayor. Somos muchos y no veo que esté llegando gente joven". Esta sensación de estancamiento preocupa a quienes ven cómo algunos servicios no terminan de adaptarse a las necesidades de una población de edad avanzada.

En el extremo opuesto se encuentra Susana Seijas, que reside en el barrio desde hace 26 años. Ella detecta un cambio de tendencia: "Están vendiendo muchos pisos antiguos en las torres y está viniendo mucha gente joven. El barrio ha cambiado para mejor, se rehabilitan casas y hay muchos colegios". No obstante, Susana advierte de la barrera económica que esto supone: "Los pisos están carísimos; una vecina compró uno nuevo cerca del Eroski y no bajó de los 300.000 euros".

Si algo pone de acuerdo a los residentes es la fuerte cohesión social. Monelos funciona como un pueblo dentro de la ciudad donde los lazos familiares son el motor principal. José Faiado, conocido hostelero del barrio y actual responsable de la taberna Os Belés, explica esta conexión casi genética con el entorno: "Es un barrio de gente amiga donde nos conocemos todos. Es muy generacional; vienen nietos que me dicen que ya venían aquí con su abuelo a jugar a la rana o a coger uvas de la parra".

Para José, esa esencia es lo que los hace distintos: "Monelos tiene un sentido muy arraigado, como Monte Alto. Aquí celebramos el 50 aniversario con un rótulo que decía 'República Independiente de Monelos', es lo que mejor nos define. Esa familiaridad de saludar al del negocio de al lado es genial, lo mejor que tenemos".

José Faiado, responsable de la taberna Os Belés en Monelos

José Faiado, responsable de la taberna Os Belés en Monelos / GUS DE LA PAZ

Esta unión también la percibe Oliva Lamas, quien regresó a la casa materna tras vivir en otras zonas de la ciudad. "Se hace mucha comunidad, estamos unidos. Si pasa cualquier cosa, te enteras pronto porque nos conocemos de hace mucho tiempo", relata.

La movilidad y el comercio local generan opiniones encontradas entre los vecinos, evidenciando las carencias de las zonas más antiguas frente a las nuevas promociones.

Mientras que para Enrique el autobús es "un lío con pocos servicios al centro", Susana defiende la conectividad: "Los autobuses nos llevan a todos lados; coges el cuatro y vas a San Andrés, o el uno y vas a la Marina". Para José, la ubicación es estratégica: "El bus me deja enfrente y las paradas están bien delimitadas". La posibilidad de hacer vida de barrio es otro de los aspectos que divide opiniones. Para algunos vecinos, Monelos sigue ofreciendo lo necesario en el día a día. "Tenemos supermercados, autobuses y servicios a mano", señala Susana, que considera que la zona está bien equipada.

Susana Seijas, vecina de Monelos

Susana Seijas, vecina de Monelos / GUS DE LA PAZ

Oliva lamenta la pérdida del comercio tradicional. "Antes había muchísimas tiendas, cruzabas y tenías una delante de otra; ahora tienes que ir a Elviña para todo. Echo de menos las droguerías grandes que había antes". Por su parte, José observa la transformación del sector: "Los antiguos ultramarinos ahora son negocios orientales, pero son gente integrada que cumple su servicio".

El estado de las calles y la percepción de seguridad son puntos críticos que los vecinos reclaman mejorar a las autoridades municipales. Enrique se muestra crítico: "Las aceras están estropeadas y el pavimento lleno de baches". Sin embargo, la experiencia de José en su local es positiva gracias al trato personal de la limpieza municipal: "Los barrenderos son geniales, bajan a propósito a limpiarme las escaleras de la entrada y son encantadores".

En cuanto a los espacios públicos, Olivia menciona la existencia de parques y equipamientos en determinadas zonas, especialmente en la parte baja, donde el desarrollo urbanístico ha incorporado centros cívicos y áreas verdes. Esta diferencia entre zonas conecta con la evolución urbanística del barrio: mientras la parte sur, integrada en el Polígono de Elviña, ha recibido nuevos equipamientos, la parte alta sufre una mayor congestión heredada de planes anteriores.

Enrique Mayo, vecino de Monelos

Enrique Mayo, vecino de Monelos / GUS DE LA PAZ

La seguridad no aparece como un problema generalizado, aunque sí con matices. Enrique asegura no haber presenciado incidentes, mientras que Susana considera que la situación ha mejorado en los últimos tiempos. "Antes había mucha gente pidiendo por los bares, con trapicheos y ahora parece que paró, ya no se ve tanto", asegura.

José introduce una visión más compleja: "Hay una zona conflictiva por ahí arriba que da quebraderos de cabeza; es un problema de las autoridades, como en todos los barrios". Sin embargo, ninguno de los testimonios apunta a una preocupación dominante, sino a "situaciones puntuales".

Monelos sigue siendo, en esencia, ese rincón de A Coruña donde el pasado agrícola y el presente urbano conviven con la promesa de un futuro joven, siempre bajo el amparo de una vecindad que no olvida sus raíces ni su "orgullo de barrio".

La mezcla entre gente mayor y joven

Eduardo Conchado, desde el Liceo Artesanos de Monelos, define el barrio como "un barrio tranquilo" y destaca la buena convivencia entre vecinos de distintas edades. "Hay una mezcla bastante buena de gente mayor y gente joven", explica.

El barrio de Monelos

El barrio de Monelos / GUS DE LA PAZ

Además, pone en valor que se trata de una zona "muy típica de A Coruña", con ambiente familiar y con todos los servicios necesarios para hacer vida diaria sin salir del entorno. "Hay pequeños comercios, panaderías, centros cívicos y buena comunicación. Está bastante céntrico y muy bien conectado", señala.

El representante también subraya el buen estado general del barrio, aunque reconoce que existen aspectos mejorables. "La limpieza y las zonas verdes están bastante bien", comenta, aunque apunta al foco de droga situado en la zona de O Castrillón como la principal preocupación de algunos residentes. "Es lo único que podría señalar para intentar mejorar o cambiar", afirma. Pese a ello, insiste en que Monelos "es un buen barrio donde se puede vivir muy cómodamente y bien".

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