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Beatriz Arias presenta su primera novela en A Coruña: "Todos hemos sido los nuevos en un trabajo"

La escritora se lanza al mundo de la ficción con 'Soy la nueva', una historia sobre los nuevos comienzos en el entorno laboral

La escritora y periodista Beatriz Arias presenta 'Soy la nueva'

La escritora y periodista Beatriz Arias presenta 'Soy la nueva' / Carlos Pardellas

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A Coruña

El salto al mundo de la ficción de la escritora y periodista Beatriz Arias (León, 1984) ha sido, precisamente, con una novela sobre ser la nueva. "Soy la nueva es una historia de reinvención, es una novela que también habla del miedo a caer y de la oportunidad de volver a empezar de cero", explica Arias, quien presentará el libro en la librería Lume de A Coruña, el miércoles, 13 de mayo, a las 19.00 horas.

La leonesa captura una de las mayores preocupaciones de la sociedad actual a través de la protagonista, Antía Montes, quien se enfrenta a un nuevo comienzo "en un momento en el que cree que ya debería haber llegado a algún lugar". Antía empieza a trabajar en la empresa de sus sueños, la exitosa plataforma de streamingSky Coast, pero los inicios nunca son fáciles. Con esta premisa como punto de partida, Arias introduce temáticas de actualidad como el síndrome del impostor o el machismo en los ámbitos laborales.

La propia experiencia de Arias en empresas como Twitter España, Atresmedia o las redacciones de Cadena SER, NBC Universal (Nueva York) o Antena 3 Noticias se refleja, a través de la ficción, en el escenario de la novela. "Destripa cómo es trabajar dentro de una empresa de estas, si no has tenido la oportunidad y tienes curiosidad de averiguarlo", comenta la autora.

Más allá de la escritora y periodista, ¿quién es Beatriz Arias?

Beatriz Arias es, sobre todo, alguien con muchísima curiosidad que pasaba los veranos con sus abuelos en A Coruña. Por lo tanto, es una ciudad que me ha marcado no solamente a nivel personal, de raíces, sino también en mi propia trayectoria profesional. Al final, aquí tienes la oportunidad de estar no solamente en contacto con la vida más empresarial, por el foco de la industria que tenemos aquí en toda la comunidad, sino por la naturaleza. Descubrí muy pronto que quería ser periodista y, a pesar de que nací en León, creo que esta zona y este lugar tuvo, también, una buena marca en todo lo que vino después.

Uno de los ejes centrales de Soy la nueva es el síndrome del impostor. ¿Cuánto hay de ficción y cuánto de autobiográfico?

Es una novela, pero por supuesto está inspirada en muchas de mis experiencias y muchas de las aventuras que compartí con otros muchos colegas; compañeros de profesión que no solamente trabajan conmigo, sino que también estaban en otras empresas parecidas en ese auge de las tecnológicas de hace unos años. Cuando crecían y crecían y, por lo tanto, éramos equipos españoles pero trabajando en un ambiente muy cultural y muy global.

Hablando de este mundillo, estuvo en el Twitter España pre Elon Musk. ¿Ese universo está presente en la novela?

Sobre todo hay un reflejo de cómo funciona el mundo global corporativo. Es decir, Antía Montes trabaja en una plataforma de streaming, que es la empresa del momento en Silicon Valley, y al final esto te lo puedes trasladas a muchas de las empresas que conocemos y que utilizamos todos hoy en día en nuestros momentos de ocio, en nuestros momentos de entretenimiento. Hay cosas que son absolutamente reflejo de la realidad: desde la jerga corporativa, los conceptos que mucha gente me dice que ha aprendido mucho con la novela, hasta las propias rutinas de las videollamadas, de las diferencias de los husos horarios... Siempre hay alguien trabajando en una parte del mundo mientras tú estás durmiendo. Eso sí que me apetecía reflejarlo, porque creo que es algo real, y destripa cómo es trabajar dentro de una empresa de estas, si no has tenido la oportunidad y tienes curiosidad de averiguarlo.

Ahora que menciona esta terminología, los anglicismos propios del mundo laboral es un vocabulario que está a la orden del día, sobre todo en las empresas de ese sector. ¿Nos estamos deshumanizando a nivel empresarial?

Yo creo que siempre depende de uno mismo; es decir, creo que los conceptos globales son importantes en culturas donde hay mucho mercado diferente y hay mucha interculturalidad, para hablar todos un lenguaje propio. Pero, al mismo tiempo, si tú estás trabajando en tu propio mercado, ¿por qué tienes que poner el OOO [Out of the Office]? Igual puedes poner un 'fuera de oficina', ¿no? Yo soy una gran defensora de simplificar lo simple, porque todos hemos sido los nuevos en un trabajo, y todos hemos apuntado en un post-it el primer día 500 cosas que teníamos que, o bien preguntar después cuando tuviéramos un poco de confianza para no parecer demasiado inexpertos, o bien para meterlos en Google y averiguar qué significaban.

¿Qué le gustaría transmitir a esas personas nuevas, qué les aconsejaría?

Lo primero de todo es que es importante saber y hacer un análisis previo con uno o con una misma de qué es lo que se te da bien. Para tenerlo claro, para saber cuáles son tus fortalezas, en qué necesitas estudiar más o aprender más o tener más experiencia. Y luego hay otra parte que no tiene tanto que ver con las aptitudes, con p, y que tiene que ver más con quitarle hierro al asunto. Creo que es importante que te rías de ti misma, porque al final no estás en la planta de cirugía operando a corazón abierto. Y creo que, incluso los propios cirujanos, también se pueden reír de sí mismos. Es importante que no todo es tan importante, y lo que igual aprendes el quinto día en vez del tercero, lo vas a aprender igual.

La generación Z está empezando a entrar en el mundo laboral. Volviendo al tema del síndrome del impostor, ¿cree que lo de sentirse fuera de lugar o no ser válido es algo propio de las nuevas generaciones, o más intergeneracional?

Creo que hay una mezcla de ambos. Por un lado, creo que el síndrome del impostor ha existido siempre, probablemente nuestros abuelos lo hayan tenido, pero lo llamarían de otra manera. Pero lo que sí ha marcado la diferencia es que nuestras generaciones ya no se pasan la vida en un solo puesto de trabajo, cambiamos. De hecho, si te vas a otros países, la media de estar en un empleo es de dos o tres años como mucho. Entonces esto hace que tengas que empezar de cero o tengas que empezar a ser el nuevo con mucha más frecuencia de lo que sucedía antes y, por lo tanto, esta sensación de inseguridad se repite mucho más a menudo. También pertenecemos a una generación altamente preparada, con muchísima formación, pero que también nos autoexigimos muchísimo. Queremos hacerlo muy bien, y toda esa mezcla hace que puedas llegar a sentir ansiedad.

Otro de los temas de la novela es el machismo en las empresas. ¿Qué quería criticar de esta situación?

Bueno, el personaje de Alberto Miranda [ríe]... Creo que es al que probablemente te refieres, aunque luego hay algún otro que también puede recordar a este tema. Básicamente es una mezcla de jefes que hemos tenido todas, compañeros que hemos tenido todas o socios con los que nos ha tocado trabajar, y que se tomaban demasiadas libertades. Por lo tanto, me apetecía reflejar en él esa figura a la que se necesita poner límites, porque las cosas han cambiado. Creo que es algo que estamos haciendo bien en los últimos tiempos, no solamente nosotras, sino también los otros hombres, los que nos ayudan, los que nos acompañan y los que nos empujan a llegar más alto y a ser mejores. El antihéroe es ese jefe que, cuando tiene que negociar un acuerdo con alguien más joven que él, tiene este tono paternalista.

Uno de los puntos fuertes de la novela es que se vale del humor para presentar el relato. ¿Clasificaría Soy la nueva como un libro de humor o de crítica social?

Yo creo que crítica social, porque me apetecía mucho profundizar en esa fragilidad que tienen los entornos laborales, y eso es claramente algo que haga reflexionar al lector, por lo menos. Cómo nos comportamos cuando hay un determinado abuso de poder, en qué momento reaccionamos. No solamente en cuanto somos noticia somos cómplices porque sabemos que ha sucedido; sino que muchas veces tenemos que tomarnos un tiempo para saber cómo queremos reaccionar. Si hablamos un poco más de mujeres, que verás que el tema de las sororidades está muy presente, también me apetecía reflexionar sobre qué se supone que tenemos que ser en esos entornos. Porque no podemos ser demasiado intensas, no podemos ser demasiado ambiciosas, no podemos ser demasiado frágiles, siempre es difícil encontrar ese equilibrio.

En la sinopsis del libro se refiere al 'hay que arrimar el hombro' como algo "siempre sospechoso". ¿Es el gran mito de las empresas modernas?

Yo, personalmente, me lo creo; es decir, creo que cuando tú estás involucrado en un proyecto que te motiva y que te ilusiona, como es el caso de Antía Montes en la plataforma de streaming, pase lo que pase, tú quieres seguir intentándolo. Lo que pasa es que, muchas veces, las circunstancias que te acontecen probablemente te superan, o probablemente no dependen de ti, y a veces llega un momento en el que ya ni siquiera puedes continuar al frente. Pero todo va pegado a esa ilusión y a esa motivación. Si tú el reto profesional te lo crees y quieres hacerlo bien, creo que vas a querer arrimar el hombro y trabajar con tus compañeros para conseguir los objetivos, siempre.

Presenta el libro el miércoles, 13 de mayo, en la librería Lume. A Coruña es una ciudad muy literaria, muy vinculada a la cultura. ¿Qué significa para usted este tipo de encuentro con lectores?

Me gustaría invitar a todo el mundo, a las 19.00 de la tarde. Son espacios absolutamente enriquecedores que reflejan esa abundancia cultural que estamos viviendo aquí, en la ciudad y en la provincia. No solamente por figuras que a todos nos están haciendo pasar ratos muy divertidos, creo que se lee durante todo el año, y que cada vez se lee más. Por supuesto que tenemos probablemente obras más de narrativa gallega propiamente dicha, y obras más generalistas. Pero creo que sobre todo es algo enriquecedor, que te nutre y que te ayuda a continuar teniendo ilusión por viajar esos mundos, que es lo que te permiten las novelas.

Soy la nueva es su primera novela. ¿Cómo ha sido el salto a la ficción?

Ha sido tremendamente ilusionante. Me ha atrapado la sensación de entrar de repente en la historia y en la protagonista, y no dejar de pensar en ellas en ningún momento de tu vida. Esto es algo que no sé si les sucede a los escritores más veteranos [ríe], pero yo, concretamente, estaba con gente y de repente disociaba y me ponía a pensar en mi novela. O estaba en un semáforo, el semáforo se ponía en verde y yo estaba obsesionada con anotar en una nota de voz algo que se me había ocurrido para que no se me olvidara. Es curioso cómo te atrapa esa sensación. Luego también es muy bonito el momento en el que esa historia deja de ser tuya, con la que has estado sufriendo y disfrutando un montón de meses, y de repente vuela y se convierte en una historia para todos los demás. Y comienzan a llegarte esas experiencias, porque creo que es una novela con mucha gente que es la nueva, y está siendo bonito el camino.

La historia acaba de publicarse el mes pasado. ¿La acogida cómo está siendo?

Está siendo increíblemente generosa, diría, por parte de todo el mundo. Hay muchos tipos de públicos, por supuesto, las mujeres me hacen llegar el cómo se quedaron enganchadas desde la primera página y ya no han podido parar hasta terminarla. Pero luego la gente que es de nuestra generación, que es un poquito más adulta, hablan también de todo lo que han aprendido gracias a los conceptos de los que hablábamos antes. Al final es como estar dentro de una empresa, que yo creo que desde que se hizo la película de La Red Social (2010), nadie ha vuelto a contar desde dentro cómo es una empresa. Así que estoy esperando a que podamos llevarlo a la gran pantalla.

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