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Los feriantes de A Coruña, disconformes con la nueva intermodal de A Sardiñeira: "Somos los más perjudicados de la reforma"

Mientras el barrio coruñés gana accesibilidad y zonas verdes, las familias que viven de la feria denuncian una caída de ventas del 60% y temen que los nuevos proyectos urbanísticos y la pérdida de espacio supongan su expulsión definitiva

Antonio Jesús, comerciante de la feria de A Sardiñeira

Antonio Jesús, comerciante de la feria de A Sardiñeira / GUS DE LA PAZ

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A Coruña

Todos los martes por la mañana A Sardiñeira tiene como protagonista a su tradicional mercadillo. Ahora, los feriantes miran con miedo a la nueva intermodal. La inauguración de las renovadas avenidas de Arteixo y A Sardiñeira, a través de Agra dos Mallos, que abrió este lunes al tráfico, luce impecable sobre el plano urbanístico, pero bajo el asfalto nuevo late un conflicto de supervivencia. Para los feriantes que sostienen el histórico mercadillo de la ciudad, el estreno del vial no ha traído prosperidad, sino una sensación de aislamiento y el temor fundado a que el ladrillo termine por expulsarlos de su medio de vida.

Entre los puestos que cada martes llegan al barrio coruñés se respira preocupación, cansancio y, sobre todo, miedo al futuro. Los vendedores aseguran que la reforma modificó por completo el funcionamiento de la feria y muchos sienten que cada obra supone un nuevo golpe para un sector que lleva años intentando sobrevivir. "Antes la gente entraba andando y recorría los puestos. Ahora pasan los coches y no paran", resume Javier Martínez, uno de los comerciantes que lleva años trabajando en la zona. "Nos cambiaron de sitio varias veces y cada traslado hace que pierdas clientes. La gente tenía sus recorridos, sabía dónde estabas. Ahora muchos ni nos encuentran".

"Nos han reducido, nos han encogido a fuerza de poder público", denuncia otro de los vendedores veteranos mientras observa el nuevo flujo de coches que, según él, pasan de largo sin detenerse ante los puestos. El malestar entre los autónomos es generalizado. Tras cuarenta años de experiencia en la venta ambulante, muchos sienten que la administración les ha dado la espalda en este proceso de transformación. "No hay ninguna noticia que diga que hay una feria en A Coruña. En otros sitios informan, aquí nada. Y estas cosas de reformas y cosas así no nos ayudan", lamenta. La crítica no es solo por la falta de promoción, sino por una reubicación que ha roto la lógica comercial de la feria.

Javier Martínez, comerciante de la feria de A Sardiñeira

Javier Martínez, comerciante de la feria de A Sardiñeira / GUS DE LA PAZ

Javier pone cifras a la crisis: "De un 100% que vendíamos, estamos ahora mismo en un 40%. La diferencia es bestial". Según explica, la nueva disposición de las avenidas favorece el tránsito rápido de vehículos, pero entorpece el acceso natural del peatón. "Ayer vino la alcaldesa a inaugurar la calle, pero de nosotros no dijo nada. Somos los más perjudicados de la reforma", asegura.

Un sector que se siente "invisible"

La mayor preocupación, sin embargo, no es el presente, sino el futuro inmediato. El proyecto de la estación intermodal contempla la edificación de servicios y viviendas en los terrenos que hoy ocupa el mercadillo. El temor a un nuevo traslado —el cuarto para muchos de ellos tras haber pasado por la Avenida de los Mallos o la zona de la Grela— es una losa para las familias que viven de esto.

"Si ponen esos tres edificios de servicios que dice la alcaldesa, ¿a dónde vamos nosotros? Si nos quitan de aquí, mejor que den la feria de baja y se acabó", sentencia con amargura uno de los feriantes que no ve como posibles clientes a los usuarios de la intermodal: "De eso nada, aquí vienen las señoras de siempre y si cada dos años nos cambian de sitio ya dejan de venir. Estamos abocados a dejarlo".

El mercadillo de A Sardiñeira este martes

El mercadillo de A Sardiñeira este martes / GUS DE LA PAZ

Muchos de estos puestos son negocios familiares donde trabajan varias generaciones. "Aquí hay mucha gente que no tiene otra cosa y ganan algo para sobrevivir", explican mientras señalan a nietos que ayudan en la carga y descarga. La incertidumbre sobre si podrán seguir manteniendo sus créditos y pagos a la Seguridad Social crece a medida que los planes urbanísticos avanzan.

No todos los testimonios son de derrota, aunque el optimismo es cauteloso. Antonio Jesús, cuya ubicación no se ha visto tan alterada, espera que el mayor flujo de gente hacia la estación acabe beneficiando al conjunto. "La reforma cortó el mercadillo por la mitad, y los que se han quedado atrás se han quedado sin venta", reconoce, aunque confía en que el mayor acceso peatonal funcione a largo plazo.

El mercadillo de A Sardiñeira se enfrenta así a un nuevo cambio. Entre la competencia de las grandes superficies, la venta online y una reforma urbana que parece haberlos dejado en un rincón secundario, los feriantes piden ser escuchados. No quieren ser el "último rincón de A Coruña al que nadie le hace caso", sino una parte activa de un barrio que se moderniza, pero que corre el riesgo de perder su identidad humana y comercial más tradicional en favor del cemento.

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