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Las curiosidades de la Torre de Control Marítimo de A Coruña

Los responsables de Salvamento Marítimo comparten anécdotas sobre la torre, desde lámparas que marean hasta puertas diseñadas para moverse, en una visita con motivo de la Semana do Patrimonio Invisible en A Coruñla

La sala de operaciones de la torre de control marítimo de A Coruña

La sala de operaciones de la torre de control marítimo de A Coruña / GUS DE LA PAZ

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A Coruña

La primera edición de la Semana do Patrimonio Invisible en A Coruña permitió entrar en uno de los edificios más desconocidos de la ciudad. Durante la visita a la Torre de Control Marítimo, los responsables de Salvamento Marítimo y Capitanía fueron dejando datos y anécdotas que sorprendieron a los asistentes. Estas fueron las curiosidades más llamativas del recorrido.

Lámparas empotradas

Aunque desde fuera parece completamente rígida, la estructura oscila ligeramente durante los temporales. Los trabajadores explicaron que en días de viento fuerte el movimiento puede notarse en las plantas superiores e incluso hay personas que llegan a marearse. Cuando se inauguró el edificio, las luces colgaban del techo. Con el viento y el movimiento de la torre se balanceaban continuamente y varios trabajadores acababan mareados durante las guardias. "Al mes y medio de venir aquí se tuvieron que cambiar las lámparas que había porque con el viento se movían y creaban sombras que mareaban a los trabajadores. Ahora ya están todas empotradas en el techo", explicaba Roberto Pereira, jefe de Salvamento Marítimo de A Coruña.

Puertas diseñadas para desencajarse

Precisamente por ese movimiento, una de las puertas superiores no encaja totalmente fija. Está preparada para desplazarse ligeramente cuando la torre se balancea y así evitar que pueda romperse con la presión de la estructura. "Esta ya es la tercera puerta que tenemos. Igual que los radares que cada un par de años las cambian por lo que sufren con las ventiscas", señalaba Pereira.

Ascensor y café

"Lo imprescindible aquí arriba es el ascensor y la cafetera". La frase del jefe de salvamento provocó las risas de los visitantes, pero resume bastante bien el día a día del edificio. El personal trabaja las 24 horas del día y subir más de treinta plantas sin ascensor sería prácticamente imposible durante una guardia larga. Pereira también señaló con humor, que las responsables de la sala de mandos "trabajan poco", con 5 meses al año, ya que hacen tres turnos en cuatro días y descansan otras tres jornadas, más el mes de vacaciones que les corresponde a cada uno.

Una joven fotografía la ciudad desde la torre de control marítimo de A Coruña

Una joven fotografía la ciudad desde la torre de control marítimo de A Coruña / GUS DE LA PAZ

Diez minutos de respuesta

Uno de los datos que más sorprendió a los asistentes fue el tiempo de respuesta de Salvamento Marítimo. Desde que reciben un aviso, los helicópteros tienen únicamente diez minutos para estar en el aire. Las embarcaciones marítimas disponen de veinte minutos para salir. "Los helicópteros tienen que hacer un mantenimiento a veces, entonces están obligados a avisarnos para saber que no van a estar listos y que pueden tener retraso. Lo bueno que tenemos es que tenemos dos, si uno se retrasa el otro está listo para salir", explicaba a los visitantes.

Ares "el parking del Mercadona"

Como el parking de un supermercado, así definieron los responsables la ría de Ares durante la explicación sobre los fondeos. Muchos barcos esperan allí autorización para entrar en puerto o se refugian durante los temporales. La comparación arrancó varias carcajadas durante la visita. "Somos nosotros los que les decimos a los barcos donde tienen que fondear. Es el aparcadero, digámoslo así, es el parking de Mercadona. ¿Por qué? Porque o vienen de arriba a hacer tiempo, o vienen desde el norte de Europa y cuando hay temporales se tienen que refugiar, entonces la costa delega a todos los pocos sitios donde pueden refugiarse y la ría de Ares es clave", aseguró.

El Hondius no pasará cerca de A Coruña

Durante el recorrido preguntaron por el crucero MH Hondius, relacionado con el hantavirus. Desde la torre aclararon que el barco navegará hacia el norte de Europa y pasará frente a Finisterre a unos 150 kilómetros de la costa, demasiado lejos como para verse desde A Coruña. De todas formas, solo podrá acercarse un poco a la costa si hubiera mal tiempo, pero "es probable que en la torre de control de A Coruña ni se vea".

La primera edición de la Semana do Patrimonio Invisible en la torre de control marítimo de A Coruña

La primera edición de la Semana do Patrimonio Invisible en la torre de control marítimo de A Coruña / GUS DE LA PAZ

Sin visitas

Muchos asistentes preguntaron por qué no pueden hacerse visitas guiadas con más frecuencia. Los responsables explicaron que el acceso depende mucho de las condiciones meteorológicas y que el viento o el oleaje pueden convertir la subida en algo inseguro. "No podemos asegurar que el día de la visita se pueda acceder", indicó Pereira

La sala de crisis

La torre cuenta con una sala preparada para gestionar grandes emergencias marítimas, con sistemas de videoconferencia y acceso a cámaras en directo de helicópteros o barcos de rescate. Sin embargo, los responsables reconocieron que nunca tuvieron que usarla y esperan "jubilarse sin verla funcionar".

La "boya del chino"

Desde la terraza superior también explicaron una de las historias más conocidas entre la gente del mar coruñesa. Frente a la costa existe una boya que muchos llaman "la boya del chino". El nombre hace referencia al hundimiento de un barco en el que murió únicamente el cocinero chino de la tripulación. Según relataron durante la visita, el hombre se negó a abandonar su cocina y, por lo tanto el barco, mientras el resto de la tripulación lograba escapar. Desde entonces, la zona quedó popularmente identificada con ese nombre.

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