Sanidad
Iria Saavedra es una de los 1.000 trasplantados de pulmón en el Chuac de A Coruña: "Si no fuese por esa familia que dijo 'sí' a la donación, hoy no estaría aquí"
"Cuando me extubaron, cogía aire, miraba para mi madre y no me lo creía", subraya, al recordar los primeros días que siguieron a su intervención, realizada hace 24 años en el hospital coruñés, que acaba de alcanzar el millar de injertos pulmonares

Iria Saavedra, trasplantada de ambos pulmones en el Chuac hace casi 24 años, en una imagen reciente. / Cedida
El Hospital Universitario de A Coruña (Chuac) ha escrito un nuevo capítulo en su historia trasplantadora, al realizar, la pasada semana, su trasplante de pulmón número 1.000. Un logro que llega 27 años después de que el centro de As Xubias llevase a cabo su primera cirugía de ese tipo, en 1999. El paciente intervenido permanece ingresado en planta, tras haber pasado por la Unidad de Reanimación (REA), y su estado es "satisfactorio", tal y como informaron, este miércoles, desde la gerencia del área sanitaria. El mismo día de esa operación, se realizaron, además, dos trasplantes de riñón, uno de hígado y otro de corazón.
"Nunca me cansaré de decirlo: los trasplantes se pueden hacer porque hay donantes. Sin ellos, no se podría llevar a cabo toda esta actividad trasplantadora. Por tanto, todo nuestro agradecimiento a esas familias que dicen 'sí' a la donación", resalta el doctor Fernando Mosteiro, coordinador de Trasplantes del Chuac, antes de apuntar que "un equipo que realiza 1.000 operaciones de un mismo procedimiento, obviamente, es más hábil, más experto y tiene mejores resultados que el que lleva 10, 20, 30 o 100".

Un equipo quirúrgico, durante un trasplante, en el Hospital de A Coruña (Chuac). / Víctor Echave
"Con el paso de los años, la experiencia y las mejoras en las técnicas quirúrgicas y en la conservación de los órganos nos han permitido obtener órganos de donantes más añosos y con más patología. No porque queramos hacerlo, sino porque la lista de espera nos obliga a buscar alternativas", apunta Fernando Mosteiro, coordinador de Trasplantes del Chuac
"Esto indica que hay un bagaje de trasplante pulmonar ya muy largo, y que lo que hace años no interveníamos, hoy en día somos capaces de hacerlo. Cuando comenzamos con este tipo de cirugías, seleccionábamos donantes óptimos (jóvenes, sin ninguna comorbilidad...) y receptores óptimos (se descartaban algunos pacientes que, por criterios de edad u otro tipo de factores, no se podían trasplantar porque, de haberlo hecho, seguramente habrían muerto). Con el paso de los años, la experiencia y las mejoras en las técnicas quirúrgicas y en la conservación de los órganos, nos han permitido obtener órganos de donantes más añosos y con más patología. No porque queramos hacerlo, sino porque la lista de espera nos obliga a buscar alternativas. Y estas son ampliar los criterios del donante y los del receptor. Ver que los resultados son mejores, incluso, que los que teníamos hace años, nos da pie a abarcar nuevos retos", destaca el doctor Mosteiro, al comentar la evolución de un tipo de trasplantes que, además, "tienen una peculiaridad".
Los órganos "más delicados"
"Los pulmones son, probablemente, los órganos más delicados porque están en contacto con el exterior. Cuando una persona inspira, el aire entra a través de su boca, tráquea, bronquios y llega a los pulmones directamente. Por tanto, más riesgo de estar en contacto con contaminantes, virus, bacterias... Lo cual favorece, entre comillas, que se dañen más fácilmente que el corazón, el hígado, los riñones o, incluso, el páncreas. Esto hizo que, en los primeros pacientes de pulmón, la supervivencia fuese menor que en otros programas de trasplante. Pero gracias a esta experiencia, a las mejoras en las técnicas quirúrgicas y en la preservación de los órganos, así como a la alta cualificación de los equipos quirúrgicos, la supervivencia hoy es similar a la del resto de trasplantados, aun con ese hándicap que tienen los pulmones de estar directamente en contacto con el exterior", reitera.

El doctor Fernando Mosteiro, coordinador de Trasplantes del Chuac, en el Hospital Universitario de A Coruña. / M. M.
La sensación de respirar de nuevo
Lo sabe Iria Saavedra, quien todavía se emociona al revivir el momento en que volvió a sentir que el aire que entraba por su nariz fluía libre hasta los pulmones. Una sensación, la de respirar de nuevo por sí misma, que jamás olvidará, y que al principio le costó asimilar. “Cuando me extubaron parecía que se me iban a salir los ojos de las cuencas. Cogía aire, miraba para mi madre y no me lo creía", subraya, al recordar los primeros días que siguieron a su trasplante pulmonar. Una de las 1.000 intervenciones de ese tipo realizadas en el Chuac desde 1999.
Vecina de Narón, de 43 años, Iria padece desde que nació fibrosis quística, una enfermedad de tipo genético que afecta directamente a los pulmones y que, poco a poco, los va deteriorando. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre hospitales, “siempre con infecciones, colonizada por pseudomonas, encadenando un ingreso detrás de otro”, hasta que, a los 18, sus maltrechos pulmones dijeron “hasta aquí”, y el trasplante pasó a ser su última opción: “Mi esperanza de vida era inferior a un año. El trasplante era mi única salida”.
“Mi esperanza de vida era inferior a un año. El trasplante era mi única salida”, recuerda Iria Saavedra
Era el 11 de septiembre de 2001, y mientras el mundo asistía atónito al ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, Iria trataba de digerir desde una cama del Chuac que su futuro pasaba a depender de una llamada de teléfono que le comunicase que había un órgano compatible para ella. Una llamada que le ofreciese un futuro y la reconectase, con fuerza, a la vida. Así, bajo el yugo de la incertidumbre, transcurrieron nada menos que ocho meses, hasta que, a finales de mayo de 2002, el teléfono sonó de madrugada para comunicarle a sus padres que su hija pequeña por fin tenía una oportunidad, gracias a que unos desconocidos, en un punto indeterminado de Galicia y puede que en el peor momento de sus vidas, habían dicho "sí" a la donación.
"Han pasado casi 24 años, y estoy bien. Con la fibrosis quística, obviamente, pero mis pulmones siguen funcionando. Tengo una vida, y todo por la generosidad absoluta de una familia que aceptó la donación. Si no fuese por esas personas, hoy no estaría aquí”, reivindica, "eternamente agradecida".
Suscríbete para seguir leyendo
- A Coruña marcó la temperatura más alta de España a las 13.20 horas con 35,7 grados
- Condenado el lotero de San Agustín, en A Coruña, a tres años y medio de cárcel por quedarse con la primitiva de 4,7 millones
- Revuelo en el negocio inmobiliario de Os Mallos, en A Coruña, por la futura intermodal: 'Hay interés de invertir en alquiler de temporada y habitaciones
- Así es la terraza escondida en el bar más antiguo de A Coruña: junto a las vías del tren y con una de las mejores vistas de la ciudad
- Las 4 mejores playas de A Coruña y alrededores: con bandera azul, arena fina y protegidas del viento para huir del 'nordés' este verano
- La histórica ruta a Londres-Heathrow que A Coruña perdió en favor de Santiago dejará de operar este invierno
- Reservas con dos años de antelación en la estrella Michelin de A Coruña para el día del eclipse solar
- Carbugal proyecta una nueva gasolinera en A Coruña en el parking del antiguo Mercadona en Marineda City