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El centro de A Coruña ante la llegada del crucero ‘Ambition’: “No se ve mucha gente, diría que es más por el tiempo que por el virus”

El desembarco de los pasajeros del barco que sufrió un brote de norovirus genera opiniones encontradas entre paseantes y hosteleros

Cruceristas durante el desembarco del pasaje del buque 'Ambition'.

Cruceristas durante el desembarco del pasaje del buque 'Ambition'. / Carlos Pardellas

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A Coruña

Una vez que los pasajeros del crucero Ambition recibieron autorización para bajar a tierra, comenzaron a recorrer este sábado las calles del centro de A Coruña y a disfrutar de la jornada en los locales de hostelería. Su presencia, tras la alarma generada por el brote de norovirus que afectó a parte del pasaje, dio lugar a opiniones divergentes entre los paseantes y los profesionales hosteleros tras el gran impacto social causado por el contagio de hantavirus en el trasatlántico MV Hondius.

No estamos preocupados, para nada, pero sí que hemos venido hasta el puerto para ver el barco. Lo vimos ayer en las noticias, conocemos la situación, y por curiosidad nos acercamos, pero más nada. Confiamos en las autoridades y sus decisiones”, afirmó Anxo, un coruñés que observaba el Ambition junto a su amiga Marta.

“Tengo el local vacío. Pese a eso, lo mejor es que a esas personas enfermas no les suceda nada peor, bastante tienen”, comentó Dolores, la dueña del Sheraton.

Paula Restrepu, de la Heladería Colón: "Tampoco podemos señalar a las personas enfermas, es una gastroenteritis que hemos tenido muchas veces en la vida"

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Paula Restrepu, gerente de la Heladería Colón / Gus de la Paz

“Supe de la llegada del crucero por las noticias y hoy, aunque es temprano, no se ve mucha gente. Diría que es más por el tiempo que por el virus. Tampoco podemos señalar a las personas enfermas, es una gastroenteritis que hemos tenido muchas veces en la vida. Lavarse las manos es una medida que ya tomamos”, manifestó la gerente de la Heladería Colón, Paula Restrepu.

María Rancaño, de La Marina by María:" Aquí se hace día normal, con total cotidianeidad. El tiempo es lo que más influye"

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María Rancaño, propietaria de La Marina by María. / Gus de la Paz

“Aquí se hace día normal, con total cotidianeidad. El tiempo es lo que más influye. Esa gente enferma es la que peor lo está pasando y no podemos tratarlos de esta manera. El servicio se dará con las máximas medidas de higiene, pero como todos los días. Esas normas llegaron con la pandemia y se quedaron, las mantenemos a diario. No vamos a darles dos besos como tampoco se los damos a ningún cliente, cordialidad”, confirmó la dueña de La Marina by María, María Rancaño.

José Rúa, paseante: Ya nos marchamos, porque como tenemos la pequeña preferimos evitar cualquier riesgo”

CRUCERO NOROVIRUS

José Rúa, coruñés que paseaba por la Marina durante la escala del 'Ambition'. / Gus de la Paz

“Un poco preocupados sí estamos”, declaró José Rúa, un coruñés que paseaba por la Marina con su mujer y su hija, de muy corta edad. “La verdad que nos cogió la noticia ahora viniendo por por el centro, ya que íbamos a hacer un recado y lo escuchamos en la calle Real”, señalaba sobre la presencia del barco en el muelle. “Ya nos marchamos, porque como tenemos la pequeña preferimos evitar cualquier riesgo”, afirmó.

“Estamos preocupados, pero sobre todo cabreados, porque en Ferrol parece ser que no le dejaron atracar y nos lo traen para A Coruña”, comentó Jorge, propietario de un establecimiento hostelero en la Marina. En su opinión, la presencia del barco afecta a los negocios de la zona. “La cafetería de aquí al lado a estas horas está llena de gente mayor por temor y ahora está vacía”, dijo sobre el impacto de este suceso, aunque en ese momento estaba lloviendo y las terrazas sin cubierta estaban todas vacías.

 A pesar de todo, aseguró haber atendido seis meses con pasajeros del Ambition, ya que este local está situado frente al muelle. “Lo normal es que estuviera lleno de cruceristas. Cuando hay crucero, se llena ya a primera hora con desayunos y luego cañas y vino, e incluso picotean algo a mediodía”, reconoció. Sobre el peligro de un contagio entre su personal, afirmó que “siempre hay la posibilidad de que se produzca” y que “a nadie le gusta que le caiga una enfermedad”.

Jose Antonio y Rosario, eran dos clientes que efectuaban una consumición en una terraza de la Marina. “Me imagino que lo tendrán controlado, la preocupación es mínima”, manifestó él, aunque ella discrepó. “Yo estoy preocupada por los que salen del barco teniendo en cuenta lo anterior”, en referencia a la crisis del hantavirus. José Antonio le quitó sin embargo importancia a este caso. “A día de hoy no creo que esto sea tan problemático”.

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