El nuevo mapa social del Agra do Orzán: "La gente se piensa que aquí hay tiros por la calle"
Entre críticas, nostalgia y también cariño por el lugar donde crecieron o formaron su vida, los vecinos describen un barrio complejo, diverso y lleno de contrastes que intenta adaptarse a los cambios de la ciudad sin perder completamente su esencia

Gus de la Paz
Pasan los años y la calle Barcelona sigue siendo el corazón del Agra do Orzán. Por ella pasan cada día vecinos cargados con bolsas de la compra, personas mayores que se detienen a hablar en los bancos, niños que salen del colegio y comerciantes que levantan la verja de negocios que llevan décadas formando parte del barrio y cada vez más extranjeros que encuentran en el barrio un lugar donde acomodarse.
El Agra continúa siendo uno de los barrios con más vida de A Coruña, pero también uno de los que más ha cambiado en las últimas décadas. El envejecimiento de la población, la llegada de inmigración y la sensación de inseguridad que denuncian algunos vecinos han modificado la imagen de una zona que durante años fue sinónimo de movimiento constante.
Pese a todo, el barrio mantiene una identidad muy marcada. Quienes viven en el Agra hablan de un lugar "con personalidad propia", donde todavía se puede hacer vida caminando y donde las relaciones entre vecinos continúan teniendo peso. Sin embargo, las opiniones sobre el momento actual del barrio son muy diferentes dependiendo de quién las cuente. "Tenemos muchísimo servicio. En la calle Barcelona hay de todo", explica Manoli Álvarez, que lleva cerca de medio siglo viviendo en la zona. "Se puede hacer vida de barrio perfectamente. Estamos a un paso de todo y además tenemos muy buen transporte".

Manoli Álvarez, vecina del Agra do Orzán / Gus de la Paz
Esta vecina destaca que el barrio sigue teniendo ventajas que muchos otros puntos de la ciudad han perdido con el paso del tiempo. "Yo en diez minutos estoy en Riazor andando. Tenemos buses para todos lados y aquí no hace falta coger el coche para nada", explica.
Esa misma idea la comparte Martina Álvarez, propietaria de Martina Álvarez, una tienda de ropa en la calle Barcelona desde hace tres décadas: "Aquí tenemos de todo. Supermercados, fruterías, tiendas, cafeterías… no hace falta ir a otro sitio a buscar nada". La comerciante reconoce que el ambiente sigue existiendo, sobre todo durante las mañanas. "La plaza mueve muchísimo a la gente y todavía hay bastante ambiente. Por las tardes se queda más tranquilo, pero la calle siempre tiene vida", apunta.
Uno de los aspectos que más se repite entre los vecinos es el envejecimiento de la población. Muchos coinciden en que el Agra ha ido perdiendo vecinos jóvenes con el paso de los años. "Es un barrio envejecido", resume Manoli. "Hay gente joven, claro, pero mucha viene de fuera. La gente de aquí se fue marchando", explica. Martina también percibe esa transformación generacional: "La gente joven se va para las afueras por el problema de la vivienda. Cada vez queda más población mayor".

Amanda Barreto, vecina del Agra do Orzán / Gus de la Paz
Las calles del Agra reflejan precisamente esa realidad. Aun así, el barrio mantiene una importante presencia infantil gracias a las familias inmigrantes que se han asentado en la zona durante los últimos años. "Hay mucho niño pequeño", señala Manoli que asegura que "eso también le da vida al barrio". La convivencia entre distintas culturas forma parte ya del paisaje cotidiano del Agra do Orzán. Para algunos esa diversidad resulta enriquecedora; otros consideran que el cambio ha sido demasiado rápido.
Para Etumed Tamal, que lleva veinte años viviendo en el barrio, la convivencia es positiva. "Para mí el barrio está muy bien. Hay gente buena y gente mala, como en todos lados", comenta. "Yo me sentí muy acogido cuando llegué", asegura el residente. Etumed asegura sentirse cómodo en la zona y destaca el trato diario entre vecinos: "La gente se porta bien conmigo y yo también me porto bien con la gente". Sin embargo, otros vecinos muestran una visión mucho más crítica. Amanda Barreto considera que la transformación social ha afectado negativamente al barrio. "Yo también soy inmigrante, pero hay diferencia entre quien viene a aportar y quien no", afirma.
Amanda recuerda un Agra muy diferente al que observa actualmente. "Cuando llegué en el año 2000 esto era una maravilla. Había muchísimos comercios y muchísimo movimiento", apunta. La joven cree que el barrio perdió gran parte de su actividad comercial y social con el paso de los años. "Cada vez cierran más negocios y la situación va empeorando", indica.

Etumed Tamal, vecino del Agra do Orzán / Gus de la Paz
Amanda también lamenta la desaparición de muchos establecimientos históricos: "Antes había muchísimo comercio. Ahora la mayoría de locales duran muy poco tiempo abiertos". La subida de los alquileres comerciales es otro de los problemas que señalan algunos vecinos y comerciantes. "Piden cantidades imposibles por algunos bajos", denuncia Amanda que ve como "hay gente que tendría que trabajar solo para pagar el alquiler".
La seguridad es uno de los temas que más divide las opiniones vecinales. Mientras algunos residentes aseguran que el Agra sigue siendo un barrio tranquilo, otros denuncian problemas constantes relacionados con drogas, peleas y delincuencia. "Yo nunca tuve miedo", afirma Manoli. "Vuelvo para casa de noche y nunca me pasó nada, pero hay muchas amigas que sí que tienen miedo", indica. La vecina reconoce que existe "trapicheo" en algunas zonas, pero considera que la situación "no es tan grave como muchas veces se transmite desde fuera". Martina comparte una sensación parecida. "En mi negocio nunca tuve ningún problema. La inseguridad la escuchas porque la comenta la gente, pero yo personalmente nunca tuve nada", explica.

Martina Álvarez, vecina y responsable de la tienda de ropa en la calle Barcelona Martina Álvarez / Gus de la Paz
En cambio, Amanda ofrece una visión mucho más dura. "A mi hija no la dejo volver sola de noche. Por aquí hay peleas, problemas y mucha delincuencia", denuncia. La mala fama del Agra do Orzán es lo que más incomoda. "Parece que la gente piensa que aquí hay tiros por la calle", ironiza Martina. "Y no es así", asegura. La comerciante lamenta que mucha gente evite la zona simplemente por prejuicios. "Hay diversidad cultural y eso hace que mucha gente tenga miedo sin conocer realmente el barrio". Manoli también cree que la imagen exterior muchas veces no se corresponde completamente con la realidad diaria. "Aquí se vive bien", resume.
Si hay un aspecto en el que prácticamente todos coinciden es en la necesidad de mejorar el mantenimiento. "Está bastante abandonado", denuncia Martina. "Los árboles están sin cuidar y algunas zonas parecen olvidadas", asegura.
El parque del Agra
Flor Candeiro, presidenta de la asociación vecinal del Agra do Orzán, define el barrio como "uno de los de mayor densidad de población, incluso de España". Explica que en un espacio muy reducido viven cerca de 30.000 personas y denuncia la falta de servicios y zonas verdes para una población tan amplia y diversa. "No queremos nada extraordinario, queremos lo que nos pertenece como barrio", reclama. La portavoz vecinal insiste en que el principal problema del Agra pasa por la falta de espacios libres y por el exceso de construcción: "Cada vez que hay una reforma hay más cemento". En este sentido, critica los nuevos edificios previstos en la zona del Observatorio y reclama que el futuro parque del Agra sea una realidad sin más edificaciones.

Agra do Orzán / Carlos Pardellas
Luz también defiende la imagen del Agra do Orzán frente a la "mala fama" que, considera, se exagera desde fuera. "Yo nunca me sentí insegura", asegura tras décadas viviendo en el barrio, aunque reconoce que existen "momentos puntuales" como puede ocurrir "en todos los barrios de A Coruña". Para la representante vecinal, uno de los mayores valores del Agra es precisamente su carácter multicultural y trabajador. "Esto es una riqueza", afirma. "Es un barrio que absorbió población de muchos sitios y ahora es un barrio multicultural", explica, aunque insiste en que esa realidad necesita "buenos servicios y más atención por parte de las administraciones".
Suscríbete para seguir leyendo
- El eclipse de Sol llega a los mercados de A Coruña: el Concello distribuirá 20.000 bolsas con el diseño de la Torre
- El Concello de A Coruña da licencia para que Metrovacesa construya 100 viviendas en Visma: los precios arrancan en 293.000 euros
- Las playas de A Coruña estrenan normas este verano: hasta 750 euros de multa por el uso de altavoces o la presencia de animales
- Marineda City abre nueva tienda dedicada al universo femenino
- Medio siglo de la inundación que da de beber a A Coruña: cuando Cecebre anegó casas, fincas y hasta un secadero de algas
- Esta es la inversión millonaria de una empresa japonesa para revivir las «catedrales de la industria» de A Coruña, entre la refinería y Marineda
- José Luis Méndez Romeu: “A Coruña necesita una nueva instalación para la ópera y la ubicación perfecta es el muelle de Calvo Sotelo”
- El plan alternativo para As Percebeiras propone trasladar a Os Rosales parte de la edificabilidad