Fin a 60 años de banca en la calle Orillamar de A Coruña: el Santander cierra las oficinas que empezaron con el Pastor
Los edificios, que ocupan tres números, son propiedad de la Fundación Barrié, aunque están alquilados a Santander, que por ahora no prevé darles un nuevo uso | Fue el Centro de Procesamiento de Datos del Pastor y llegó a tener más de 400 empleados

Edificio que abrió el Banco Pastor en los años 60 y que cerró hace unos días / Carlos Pardellas
El Banco Santander ha cerrado sus oficinas en la calle Orillamar, las que abrió el Banco Pastor en los años 60 y que también pasaron por manos del Popular. Se cierra así una etapa de más de 60 años de banca en este barrio coruñés, donde algunos todavía recuerdan la plantilla joven que entraba cada día a estos edificios en los años 90 y el Centro Social que nació de esa unión y que sumó a unos 1.000 socios que disfrutaron, entre otras muchas citas, de fiestas de Carnaval o tardes, que aún perviven, de Reyes en Navidad.
Fuentes del Banco Santander confirman a este diario que los tres edificios de Orillamar "quedan vacíos" tras el cierre de estas oficinas y que último personal que todavía trabajaba en ellos, una treintena de empleados de un servicio de atención telefónica, "se ha trasladado a la sede del Cantón".
Se cierra la verja de tres inmuebles que ocupan los números 69, 71 y 73 de esta calle, frente al cementerio de San Amaro. Son propiedad de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que fue principal accionista del Banco Pastor y que los tiene alquilados al Santander. La entidad bancaria asegura que, por ahora, no prevé darles un nuevo uso. Según el Plan general de Ordenación Municipal de A Coruña, los edificios están calificados dentro de la norma zonal 2, cuyo uso "característico" es el residencial, aunque admiten otro tipo de actividades "complementarias" o "alternativas", como las de oficinas que ha tenido durante las últimas décadas. Según el visor de alturas de la Concejalía de Urbanismo, su altura máxima permitida es de bajo más cuatro plantas. Estos son los únicos inmuebles sin viviendas en su manzana, delimitada por las calles Orillamar, Cabo Ponte Anido y Torre.
De un solo edificio a más de 400 trabajadores
El Banco Pastor abrió estas oficinas a mediados de los años 60, pero entonces era un solo edificio, el actual 71. Con los años, se fue expandiendo y aumentando su superficie. Sumó el inmueble colindante, el 73, y otro más dedicado a garaje y almacén, el 69. Empezó teniendo dos plantas y acabó con cinco, además de una cafetería con cocina que servía de centro de reunión e incluso un centro médico.
Así fue como se estableció en Orillamar el Centro de Procesamiento de Datos de la entidad bancaria, conocido entre los trabajadores como CPD. En aquella época, los bancos todavía no trabajaban con ordenadores modernos como los actuales, por lo que los datos de los clientes, cuentas o préstamos se procesaban mediante grandes ordenadores centrales y sistemas muy rudimentarios de introducción de información. Algunos trabajadores todavía recuerdan "que los ordenadores tenían bastante menos memoria que ahora pero ocupaban toda una habitación".
"Había mucho compañerismo"
Ya en los 90, algunos trabajadores de sucursales fueron trasladados a esta ubicación para desempeñar una nueva labor. El propio banco los formaba para avanzar en el tratamiento de datos de modo digital. Los que integraban parte de aquel equipo aseguran que era "una plantilla muy joven, de entre 20 y 27 años", por lo que "el ambiente era muy bueno, había mucho compañerismo".
Había un grupo de empleadas, conocidas como perforistas, que se dedicaba a hacer tarjetas y bandas perforadas. Eran soportes físicos de papel o cartón con agujeros y cada uno representaba datos codificados. Las máquinas leían esos agujeros para introducir información en el ordenador. Aunque antes de digitalizar nada, otros trabajadores revisaban manualmente los documentos que llegaban de las sucursales, como letras de cambio, efectos de cartera, cuentas corrientes o movimientos bancarios. "Con eso sacábamos balances, intereses de cuentas o hacíamos inventarios", comenta un extrabajador.
Poco a poco, el banco fue automatizando procesos. Lo que antes requería horas de cálculo manual empezó a hacerse mediante programas informáticos, reduciendo errores y acelerando el trabajo. También el centro de Orillamar fue creciendo y llegó a contar con 400 trabajadores. "Éramos muchísimos", cuentan los que disfrutaron de aquellos años.
La unión fue tal que derivó en la creación de un Club Social del Banco Pastor, algo bastante habitual en grandes empresas españolas de mediados y finales del siglo XX, especialmente en bancos, industrias y compañías públicas. Ese club, como en otras grandes entidades de la época, desarrolló una especie de “ecosistema social” alrededor de sus trabajadores, sumando más de mil socios. Se organizaban bailes, fiestas de Carnaval o de Navidad que muchas familias todavía recuerdan hoy, cuando aún pervive el Club Social con actividades como la tarde de Reyes Magos, en la que entrega regalos a hijos de empleados y familiares.
Todo ello convirtió a las oficinas de Orillamar, hoy cerradas tras más de 60 años, en uno de los epicentros del Banco Pastor en A Coruña. Luego pasó a manos del Popular y más tarde del Santander, que ha puesto punto final a décadas de banca en este barrio coruñés.
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