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La histórica panadería de A Coruña que nació tras la Guerra Civil en el mercado de San Agustín: "Los clientes vienen por la mercancía, pero también por ti"

Desde sus inicios en 1941, el negocio ha pasado por tres generaciones, consolidándose como un referente de la gastronomía local

Sonia Lema con los productos de su panadería en el mercado de San Agustín

Sonia Lema con los productos de su panadería en el mercado de San Agustín / Carlos Pardellas

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A Coruña

En una esquina del Mercado de San Agustín sigue funcionando uno de esos negocios que explican la historia cotidiana de la ciudad. La Panadería Sonia, de Sonia Lema, se remonta a hace 85 años. "Empezó mi abuela en 1941, después de la Guerra Civil, aunque antes estaba en la parte de arriba", recuerda la propietaria, que hoy continúa al frente de este establecimiento conocido por sus empanadas, panes y dulces llegados de distintos puntos de Galicia.

Sonia prácticamente nació dentro del mercado. "Mi madre me parió y ya me llevó para allí en un moisés", cuenta. Conserva fotografías de cuando era apenas un bebé en el puesto, el lugar en el que empezó a familiarizarse con la profesión. "Con cinco años yo ya vendía", afirma. Su infancia estuvo marcada por el negocio familiar, con días en los que no iba al colegio y terminaba ayudando en el mercado. "Esto es un trabajo que ata", lamenta. Aun así, nunca dudó de que quería quedarse allí: "Yo quería todos los puestos de arriba", recuerda sobre sus sueños de niña.

Una vocación desde joven

Aunque su madre quería que estudiase una carrera y tuviera un futuro distinto al suyo, Sonia siempre tuvo clara su decisión: "A los 19 años dije que me quedaba", explica. Entró definitivamente en el negocio siendo muy joven y acabó tomando las riendas con 30 años. "Le dije a mi madre: ‘Si no me quieres dejar el relevo a mí, tendré que buscarme un trabajo fuera’", recuerda.

La panadería estuvo durante años en la planta superior del Mercado de San Agustín, pero, tras un acuerdo con el Ayuntamiento, se trasladó al puesto actual, situado junto al Gadis. "Aquí es más cómodo, porque antes teníamos que subir la mercancía arriba", señala. Sonia también muestra su satisfacción tras renovar la concesión: "Estaba algo nerviosa porque había caducado, pero ya lo he solucionado".

Un viaje gastronómico por Galicia

La panadería funciona como una cuidada selección de especialidades gallegas. Sonia recorre pueblos, prueba productos y busca proveedores por toda Galicia. "Yo compro donde mejor hay", explica. Las empanadas llegan desde A Laracha o Cedeira; las tortas, de Guitiriz; y las larpeiras, de A Pastoriza. También presume de bicas, tartas de queso y panes artesanos. "No es por ser soberbia, pero estoy orgullosísima de la calidad", afirma. Una calidad que, insiste, no está reñida con el bolsillo: "No me gusta tener precios exagerados, porque esto sigue siendo un mercado".

Más allá del producto, Sonia cree que el verdadero secreto está en el trato cercano. Muchos clientes la conocen desde niña y ahora también acuden sus hijos y nietos. "Vienen a verme y me llevan de vuelta al pasado", dice con emoción. Algunos superan ya los 90 años y siguen acercándose al puesto. La relación, asegura, va mucho más allá de una compra: "Ellos vienen por la mercancía, pero también por ti". Por eso insiste en la importancia de tratarlos con cariño: "¿Cómo no voy a ser amable con ellos? Todo es poco para agradecerles que sigan viniendo".

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