Función pública
Agresiones a funcionarios municipales en A Coruña: “Al final se asume que forma parte del trabajo”
El Concello aprueba un protocolo de prevención y actuación frente a los ataques verbales y físicos que sufren sus trabajadores, de los que hasta ahora no quedaba constancia oficial

Oficina de recaudación del Concello de A Coruña. / J. Roller
“Lo que se detectan son agresiones verbales en puntos de atención al público, sobre todo, como pueden ser registros, recaudación y servicios sociales, que son las zonas un poco más conflictivas”, explica Yolanda García, representante de CSIF -sindicato mayoritario en la Junta de Personal del Concello-, sobre los ataques que sufren los funcionarios municipales, de los que dice que también son frecuentes en las oficinas de recaudación “porque es un público al que a lo mejor le han realizado embargos y la gente viene más cabreada”.
Esta situación ha llevado a los representantes sindicales, a través del Comité de Seguridad y Salud Laboral, y al Gobierno local a aprobar en el marco de la Mesa General de Negociación un Protocolo de Actuación en Materia de Prevención de Riesgos Laborales frente a Agresiones Externas en el Trabajo, al que la Junta de Gobierno Local dio el visto bueno este miércoles.
Para García, la elaboración de este documento permite “establecer unas líneas generales y luego ya se irán desarrollando una serie de actuaciones en cada uno de los servicios que se vayan valorando”.
Las agresiones no son solo verbales, sino también físicas, ya que García recuerda que personal de servicios sociales sufrió un ataque de este tipo y que desconoce si se tomaron medidas posteriormente, una de las carencias que se producen en la actualidad y que el protocolo tratará de corregir. El documento establece que se creará un registro de agresiones y que se adoptarán medidas tanto preventivas como de intervención tras haberse producido.
“Las agresiones verbales en muchos casos simplemente se comentan entre compañeros y no hay denuncias como tal”, explica la representante de CSIF, quien desconoce la actitud que adoptarán los funcionarios una vez que entre en funcionamiento el protocolo.
García admite que tener que soportar estos ataques no es agradable, pero que “al final se asume que forma parte del trabajo, aunque depende un poco de la persona, porque no a todo el mundo le afecta de la misma forma el comportamiento del público”.
Poco concreto
El protocolo recibió la aprobación de CSIF, UGT y CCOO, pero no el de CIG, que reprochó que se trate de un documento “moi pouco concreto, con falta de prazos, con falta de límite das responsabilidades, ata onde vai chegar a atención xurídica e psicolóxica en caso de precisalas...”, según explica Ana Filgueiras, portavoz del sindicato nacionalista.
“Si no aprobamos este protocolo general, ya no íbamos a llegar a la segunda fase, por eso hemos votado a favor, porque lógicamente queremos llegar a la segunda fase”, indica Yolanda García para justificar el respaldo de CSIF al texto, ya que considera que si no se hubiera aprobado los representantes sindicales se quedarían “estancados”.
Pero Filgueiras se lamenta de que en el Comité de Seguridad y Salud Laboral “non se tivo en conta ningunha das aportacións que fixemos”, cuando además CIG fue la única sección sindical que las presentó por escrito, según asegura. “Levamos moitísimo tempo pedindo isto porque hai un claro aumento das agresións aos funcionarios e queriamos un bo protocolo”.
La portavoz de CIG coincide en que los puestos de atención a la ciudadanía son en los que hay más agresiones, junto con la Policía Local, a la que también afecta el protocolo. También el personal de servicios sociales las padece “tanto en atención domiciliaria, como na presencial que teñen nos centros cívicos, ademais dos traballadores que realizan inspección”.
“No rexistro de Urbanismo unha persoa chegou alí cun coitelo, non pasou nada porque se chamou á policía”, comenta Filgueiras entre los casos más sobresalientes, al que une el sufrido por una trabajadora social “á que chegaron a baterlle na cara e tirarlle o ordenador”. “Non pasan todos os días e non queremos que pasen, pero hai que ter medios de protección”, señala Filgueiras, quien comenta que la CIG tomó como modelo para sus propuestas el protocolo del Sergas, cuyos empleados también sufren muchas agresiones.
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