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Los problemas del número 30 de la calle de la Barrera no cesan: "Esto es un suplicio desde hace años"

El malestar vecinal y de comerciantes en A Coruña se agrava por los cortes en la calle y el ruido de las obras de demolición

La calle de la Barrera cortada por una demolición

Inés Vicente Garrido

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A Coruña

La calle de la Barrera vuelve a estar patas arriba. Después de años marcados por la ocupación del edificio incendiado, las quejas vecinales y las intervenciones policiales, ahora son las obras de demolición las que mantienen parte de la vía cortada y complican el día a día de vecinos y negocios de una de las zonas más transitadas del centro de A Coruña.

Este martes la situación volvió a tensarse tras la intervención de bomberos y Policía Local en el inmueble, lo que obligó a reforzar las medidas de seguridad en la zona. Mientras continúan los trabajos, el malestar crece entre hosteleros y residentes, que aseguran que los problemas "nunca terminan".

A escasos metros del edificio afectado, Antonio atiende desde el local O’Tarabelo mientras observa cómo la calle permanece vallada. "Unos metros más y me cortan a mí y no puedo abrir", resume. Explica que llevan años conviviendo con incidentes relacionados con el inmueble y que la situación actual supone otro golpe para los negocios. "Esto es un suplicio desde hace dos años con la ocupación aquí en el edificio y con problemas por la calle. Ahora las demoliciones, los vecinos con el ruido… esto es terrible. A ver si le ponen solución de una vez", lamenta.

El hostelero asegura que la falta de paso afecta directamente a la actividad de los locales. "La gente que viene por la calle se va, los negocios aquí no podemos montar nada, perdemos dinero y perdemos clientes", explica. Además, critica la falta de información sobre las obras y los cortes. "Vinieron, cortaron y hasta luego Mari Carmen", ironiza sobre la actuación del martes.

Locales cerrados

La situación afecta especialmente a los establecimientos con terraza. "Dos metros más y no monto la terraza. Hay locales que tuvieron que cerrar hoy", afirma mientras señala los negocios de alrededor. "La gente no va a dar la vuelta a la manzana para venir aquí".

Las complicaciones también alcanzan a trabajadores de la zona. Una mujer vinculada al mercado de San Agustín intenta atravesar la calle con mercancía para un local cercano, pero se encuentra con el paso cortado. "Intento pasar, pero esto está muy mal organizado. Cortar toda la calle… a ver cómo hacemos", protesta.

Muchos vecinos relacionan los problemas actuales con la larga etapa de ocupación que sufrió el edificio antes del incendio. María, residente de la zona, explica que algunos inmuebles colindantes soportaron situaciones muy complicadas. "Tengo amigos que son los de al lado y tuvieron muchísimos problemas", cuenta. "La ocupación, incendios… tomaban la luz de los edificios de ellos. Vinieron muchísimos rollos", recuerda. Aunque considera positiva la demolición, reconoce que existe cansancio entre quienes llevan años conviviendo con incidentes alrededor del inmueble: "Hay ganas de que esto se acabe".

La vecina cree además que el problema nunca llegó a desaparecer del todo. "Los desalojaban y volvían. Yo creo que siguen por la zona", comenta sobre los antiguos okupas.

El malestar también alcanza a quienes se encontraron la calle cortada sin previo aviso. Julia, que pasa todos los días por la Barrera para bajar hacia la Marina, asegura que nadie les informó de la situación. "Soy la primera sorprendida", afirma. "No conozco a una persona que diga que está bien esto. Es una tras otra", explica.

No todos los residentes muestran el mismo nivel de enfado. Un vecino del edificio de la esquina, admite que las obras generan molestias, aunque las considera inevitables. "Las obras molestan, pero hay que hacerlas", señala. Aun así, reconoce que existe falta de comunicación por parte del Ayuntamiento o los responsables de la obra. "No dijeron nada. Ayer vimos que cortaran y poco más", comenta.

Mientras continúan las labores de demolición, la sensación general entre vecinos y comerciantes es que la calle de la Barrera encadena un problema tras otro desde hace "demasiado tiempo". Primero la ocupación, después el incendio y ahora unas obras que mantienen en vilo a residentes y negocios del centro coruñés.

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