Entrevista | Lemot Grupo musical
La banda Lemot cierra su gira en A Coruña, su ciudad natal, con nuevo disco bajo el brazo: "Nos hemos forjado en salas de concierto"
Los músicos Alex Castro y Pablo Sobrino ponen fin al tour este viernes en el Garufa Club, a las 22.30 horas, antes de retomar la carretera para presentar 'El Faro'

Los miembros del grupo Lemot, Pablo Sobrino y Alex Castro, posan en la Plaza Pontevedra de A Coruña. / CASTELEIRO
La banda Lemot, compuesta por Alex Castro y Pablo Sobrino, cierran su gira por salas en A Coruña, su ciudad natal, este viernes en el Garufa Club a las 22.30 horas. Originarios de Eirís y Os Rosales, los músicos vienen de estrenar su disco El Faro, un trabajo con el que pronto saldrán de nuevo a la carretera para presentarlo en directo. Lemot estará también en el Morriña Fest, que se celebrará entre el 24 y el 26 de julio.
Cierran gira en A Coruña este viernes en el Garufa Club y después actuarán en el Morriña Fest. ¿Su ciudad natal les responde?
Alex Castro: Sí, la verdad que A Coruña siempre nos ha acogido muy bien. Fue donde empezó todo, donde se gestó todo esto. Hemos tocado en un montón de salas y estar ahora en el Morriña Fest nos hace un montón de ilusión. Es un pedazo de festival. En el fin de gira este viernes en el Garufa Club va a haber un montón de gente. La verdad, estamos bien tocando en casa y, además, comer bien se agradece. Un buen pulpo, una buena tortilla. Nuestros músicos siempre quieren venir a tocar aquí porque saben que les vamos a comer bien antes del concierto.
¿Cómo ha ido la gira?, ¿cómo llegan al final?
Pablo Sobrino: Bien, con ganas de terminar, pero con ganas de empezar la nueva. El músico saca discos un poco para la excusa de irse de gira, que es lo que mola. Nos gusta mucho la carretera, nos gusta mucho el directo. Tenemos ganas de terminar porque ahora vamos a montar otra nueva, que se llamará El Faro, por el nuevo disco. Y volveremos también por Coruña, seguro.
¿Cómo fueron los inicios de la banda por A Coruña?
A.C.: Fue un poco como en las películas, la verdad. Fue muy fortuito. Íbamos al mismo colegio en Eirís y, de repente, un día nos vimos con guitarras. Nos preguntamos mutuamente por música y decidimos tocar. Empezamos en un festival en el colegio que organizaba nuestra profesora. Ahí fue nuestro primer contacto musical. Fuera de eso, hicimos clic porque compartíamos los mismos gustos musicales, la misma forma de ver la música. De manera natural salió montar nuestro proyecto. Teníamos 15 años. Pasamos a tocar en las salas de A Coruña donde nos dejaban, poco a poco. Venían los colegas, luego, más gente; hasta que fuimos cambiando la formación y derivó en Lemot. Así empezó el germen.
¿Y cuándo se convirtió en un proyecto de vida?
P.S.: Desde hace un par de años. Llevamos toda la vida tocando, compaginando trabajos, compaginando un montón de historias. Son momentos en los que te dedicas a esto de cierta manera y no sabes qué va a venir mañana. A día de hoy, Lemot nos ocupa el 100% del tiempo y estamos solo para ello.
¿El camino se abrió o hubo que abrirlo?
A.C.: Ha sido un camino de insistencia absoluta, de picar piedra, de tocar donde te dejan. Es que no hay otro camino. O, por lo menos, es el que nos ha tocado a nosotros y encantados, porque nos han permitido vivir todo lentamente y disfrutar de los procesos. A veces es duro, obviamente, pero nos gusta. Nos hemos forjado en salas de concierto, que es el lugar que más nos gusta. Creemos que es el camino para una banda, es a lo que nosotros nos queremos parecer. Bandas de toda la vida, como Pereza, que siempre hemos escuchado. Insistencia, pelear; pero también disfrutar mucho el camino. Esa es la gasolina. Si no tienes ilusión y estás en la música por otras cosas, nunca vas a llegar a soportar lo que te va a venir para dedicarte a esto.
¿Cómo lleva la vida en la carretera y entre giras?
A.C.: Depende de cómo lo idealices, depende de lo que hayas visto por ahí o lo que te hayan contado. Es muy guay porque estás con tus amigos, tocando tu música, conociendo ciudades nuevas. A nosotros nos encanta porque también la tenemos ya muy interiorizada. Al fin y al cabo, es nuestra vida. Es verdad que tiene otra parte también dura, que son los tiempos muertos, las esperas, los viajes, los retrasos. Si te gusta mucho una vida ordenada, una rutina, tienes que saber lidiar con el caos de estar en gira. Tiene otra parte muy bonita cuando llegas a una ciudad nueva y estás conociendo sitios increíbles por tu música. Dices: "Si no hubiera sacado canciones no estaría aquí, con mis amigos".
P.S.: ¡Las comidas! Eso es lo que peor llevo de la vida en carretera.
¿En qué momento vital se encuentra la banda?
P.S.: Un buen momento. Tenemos muchas ganas de presentar el disco, tenemos ganas de que ruede por ahí y de ir a nuevos sitios. Estaremos en nuevos festivales y en nuevas salas. Es el momento en el que más ganas tenemos de tocar.
¿Cuál sería el sello de Lemot?
A.C.: El sello del grupo tiene mucho que ver con el Atlántico, con nuestras raíces y con la música en directo. Este disco hemos conseguido que se parezca más que nunca a nuestra música tal y como suena en las salas, en directo y en los festivales. Estamos muy orgullosos de esto porque es de donde venimos y a donde vamos. Nos pone contentos la evolución. El disco nos representa mucho en lo que se refiere a letras, a concepto, y estamos deseando llevarnos el faro por todos los sitios de España, tocar sabiendo que tenemos un trocito de Galicia, nuestra tierra, con nosotros.
¿Una banda pop rock desde el Atlántico?
P.S.: Es una cosa que nos hemos inventado nosotros. No somos muy de etiquetas en la música. Al final, ya que todo el mundo etiqueta, nos inventamos esta etiqueta.
Sobre su nuevo disco, El Faro, ¿cuál ha sido proceso para darle vida? Estar de gira y producir un disco a la vez son muchas horas de trabajo.
P.S.: Llevábamos tiempo dándole vueltas a esto. Hacer un disco no surge en la semana. Veníamos con ideas, pero no teníamos claro nada. De repente, nace Golondrinas, la canción número uno del disco y que nos da un poco el nivel sonoro, de temática, el imaginario; lo que queríamos hacer. Es un faro. Para el disco nos gustaba mucho el símil. Decimos siempre que estamos los dos remando una barca en el Atlántico durante una tormenta, no sabes a dónde ir y, de repente, ves un faro. Entonces, tienes una dirección, una referencia. Nos gustaba mucho eso idea por todo lo que nos costó encontrar, por todo lo que peleamos. Además, ese guiño a una palabra que marca mucho la identidad gallega.
¿Con qué canción de El Faro se quedan?
P.S.: Me quedo con Canción de despedida.
A.C.: Yo con Golondrinas. La primera y la última del disco hemos dicho.
¿Prefieren escribirle al amor o al desamor?
P.S.: A ninguna de las dos. De hecho, este disco casi no habla de amor. Es algo que me encanta. El disco habla de despedidas o del amor, pero un amor desde el punto de vista de una persona que quiere tener una plaza fija y otra persona que quiere ser muy libre. Hay una que, de hecho, habla de la historia de un amigo con un trabajo directivo muy alto y no tiene vida para nadie. Es algo que también le puede pasar a mucha gente.
De las canciones que han compuesto hasta ahora, ¿cuál esperaban que funcionara menos y les ha sorprendido por lo contrario?
P.S.: A lo mejor,Tu jardín japonés.
A.C.: Sí, porque además es un tema con un sonido que no tuviera nada que ver con nosotros. Nos arriesgamos un pelín con el sonido, la hicimos con Fran Gisbert, que es el productor de Alizzz o Lori Meyers. Se iba un poco a otro sonido, un pelín más arriesgado, un pelín diferente a lo que nosotros hacíamos. Nos gusta, nos apetece, vamos a hacerlo y ver a dónde nos lleva. No sabíamos que a la gente le iba a gustar tanto y ahora es el tema que cierra los conciertos. Nos supuso una sorpresa maravillosa.
Ahora desde dentro, ya como músicos, ¿a qué otros compañeros miran con admiración?
P.S.: David Otero sí que tiene una mirada de referencia. Tiene una carrera muy sólida y hace lo que quiere. Es una persona que está en la música por vocación y creo que a día de hoy no le hace falta ya si no quiere. Sería un buen referente David. También diría Leiva, que vive de su presente.
A.C.: Carlos Sadness, que también lo conocemos de toda la vida y es superamigo nuestro. Es un gusto ver la evolución que también ha tenido y el lugar a donde está llegando. Son gente que inspira mucho.
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