Entrevista | Lana Corujo Escritora e ilustradora
La escritora Lana Corujo presenta su novela 'Han cantado bingo' en A Coruña: "Escribí esta historia para decirle de alguna manera a mi hermana que la quiero"
La autora canaria presenta su obra, uno de los fenómenos literarios del año pasado, en la librería Berbiriana este jueves a las 19.00 horas

La escritora Lana Corujo. / Diego Lafuente
La escritora canaria Lana Corujo presenta Han cantado bingo en la librería Berbiriana este jueves, a las 19.00 horas. La autora desgrana en la novela, uno de los fenómenos literarios del año pasado, la importancia de Lanzarote, su paisaje, la idiosincrasia insular y las relaciones familiares, en especial, la hermandad.
¿Cómo es para una escritora canaria encontrarse con lectores gallegos?
Tenía muchas ganas, la verdad. Es cierto que cuando el libro empezó a despuntar recibí mensajes de lectores y había un interés muy bonito por parte de librerías de Galicia. Dentro de todas las paradas de la gira que planteamos, intentamos ser lo más generosos posible para llegar a todos lados, teniendo también en cuenta la complicación que es muchas veces moverse desde Lanzarote. Estuve de chiquitita en Santiago y tenía ganas de volver a ver el paisaje, tan distinto del de Lanzarote.
Además de escritora, usted es ilustradora. ¿Siente diferencia al trabajar con el lenguaje gráfico y con el lenguaje literario?
Entiendo ambos lenguajes como muy cercanos. Al contrario de lo que se cree la gente, siento que la escritura llegó antes que la ilustración. Siempre me ha costado mucho expresarme y hablo muy bajito. Mi voz no se escuchaba bien y encontré en el acto de escribir cartas una manera de poder poner mi voz en un lugar que no fuese mi cuerpo. La escritura siempre ha estado muy presente, lo que pasa es que se diferenció de la ilustración en el sentido de que la ilustración lo he querido y estudiado para convertirlo en un oficio, y la escritura no. Para mí, dialogan mucho. En el proceso creativo hay formas en las que dibujo que pasan a la escritura y mi ilustración también es muy narrativa. Pienso en imágenes, siento que lo que hago es constantemente tirar de un lenguaje u otro para poder contar o sacar lo que hay dentro de mi cabeza.
¿Cómo le llegó la historia de Han cantado bingo?
Llega por varios frentes, pero el principal es el acto de volver a la isla después de nueve años viviendo fuera. Cuando vuelves a tu lugar de origen, hay muchas emociones que tienes que colocar otra vez. Paseando por Lanzarote y mirando su paisaje, me asaltó la pregunta de qué pensaría Lanzarote de nosotros si nos mirase. ¿Estaría triste, se enfadaría, estaría contenta? Lo que empezó casi como una pregunta sobre la huella humana que estamos dejando en las islas, luego se instaló en mi mente y acabó siendo una puertita que me invitó a descubrir la historia de Han cantado bingo.
¿Siente que existe una generación de nuevas voces canarias?
Siempre digo que no me corresponde a mí decir o encorsetar nada de una generación. Me da un poco de miedo eso y me lleva a preguntarme qué dejaríamos fuera si de pronto hiciésemos una parcelita de las escritoras de ahora. También me lleva a preguntar si solamente serían esas escritoras que publicamos con sellos peninsulares y dónde quedarían aquellas que publican con sellos insulares, que siempre cuesta mucho más llevar desde Canarias a fuera. No me siento cómoda hablando de generaciones, pero soy consciente de que tenemos los ojos puestos en mirar la experiencia de pertenecer a una generación nacida bajo el boom turístico. Eso va a cambiar muchas cosas, pero tampoco venimos a poner nada nuevo. Canarias ha tenido siempre un panorama muy rico en cultura y venimos a continuar una estela que viene de mucho atrás y con sus particularidades.
¿Cuáles dirías que son esas particularidades de Canarias?
A mí me gusta pensar que tenemos muchos puntos en común. Esa mirada más crítica sobre las otras partes de las Islas Canarias que están atravesadas por la desigualdad, la pobreza, la complacencia hacia el turista y que empieza a ponerse en cuestión. También hay grandes diferencias. Somos ocho islas de un territorio fragmentado por el mar y, al final, entre territorios separados surgen diferencias. Incluso en una misma isla, del norte al sur cambia mucho la idiosincrasia. Siento que Canarias es un puerto y hay muchas maneras de vivir la insularidad. Lo que me interesa de que la gente escriba y haga arte es conocer otras maneras de habitar un mismo territorio.
En Han cantado bingo, la familia es personaje, verbo, acción y sujeto.
Me interesaba mucho la complejidad familiar. Me ayudó mucho usar el paisaje insular para poder llegar al familiar, en el sentido de intentar no enfocar bajo la mirada romántica o idealizada. Quise poder permitirme encontrar esa cara B, igual que decía antes con el paisaje, también hacerlo con la familia y con la infancia. En muchas ocasiones, sobre todo cuando miramos hacia atrás en la infancia, parece que solo queda o reluce lo que es lo brillante y lo bonito. No quería quedarme en una escritura que dejase la infancia como un lugar exclusivamente cómodo. También tiene muchas incomodidades.
La infancia está siendo uno de los terrenos de juego literarios más trabajado en los últimos años.
Aunque ahora parece que está de moda la infancia, creo que se han hecho libros sobre ella durante muchísimo tiempo porque es una etapa de la vida que establece los cimientos de los adultos del mañana. Me interesaban mucho la infancia y sus consecuencias. En Han cantado bingo, aunque la infancia tiene importancia, también se exploran las edades adultas para ver qué cosas quedan de las niñas que fuimos. Siento que la infancia nunca ha terminado de olvidarse del todo y resuena incluso aunque tengamos 30, 40 o 50 años.
En la novela juega mucho con la hermandad, la figura de la hermana mayor. ¿Se inspira en su vida?
A pesar de que la novela es todo ficción, por suerte, ahí sí que sobrevuela mi experiencia como hermana mayor. Escribí Han cantado bingo para decirle de alguna manera a mi hermana que la quiero e intento acercarme a entender lo que significa ser una hermana pequeña; también para que ella pudiese llegar a entender lo que significa ser una hermana mayor. Me interesaba explorar lo poliédrico que tiene esa relación, tan amistosas y de enemigas. Son muy transparentes.
¿Cómo creó esa hermana mayor?
Bajo la experiencia que quería trasladar en la novela, quise que la hermana mayor fuese como paraguas emocional, entre lo que ocurre en la familia y entre la hermana pequeña. Siento que a veces se hace un poco de barrera y eso podía llegar a ser desgastante. Asumir roles de cuidado demasiado pronto. Ahí es donde se generan o nacen un poco las fricciones en la relación con el hermano pequeño.
¿Esta hermandad es parte del éxito de Han cantado bingo?
Me lo sigo preguntando porque no tengo ni idea y aún no me creo lo que está pasando. No esperaba nada de la novela y ha sido una sorpresa gigante, muy a fuego lento. Han cantado bingo lleva un año y medio fuera y aún está en mesas de novedades. Eso me parece que, ante los tiempos vertiginosos que vivimos con las novedades, es brutal. Creo que lo que está detrás de todo eso son hermanas y hermanos regalándose el libro, o se lo regalan subrayados con las frases que se quieren transmitir. Ha sido un crecimiento muy genuino de un boca a boca, la verdad, ya sea por redes o en persona, creo que ha sido lo que ha pasado con el libro, porque no fue un estallido principal, fue hace una cosa muy a fuego lento.
En su retorno a Canarias, ¿cómo encontró sus islas?
Parecidas. Por un lado, porque el tiempo no había pasado y los territorios familiares parecían intactos, como mi cuarto de adolescente. Pero, de pronto, el turismo masivo, la construcción, la superpoblación, sí te indicaban que algo estaba que estaba cambiando. También lo emocional, tuve que reubicar muchas cosas. Siento que para las personas que nos vamos de un lugar en el que crecemos, con el discurso de que tenemos que irnos para buscarnos un futuro mejor, en la vuelta hay mucho sentimiento de fracaso. Tuve que reconciliarme con Lanzarote, con esas ideas y entender que desde ahí también podía intentar generar ese futuro, sea como sea ese futuro.
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