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Entrevista | Jordi Sánchez Cantante de OBK

OBK celebra en A Coruña sus 35 años sobre los escenarios: "Sigo siendo un adolescente con ganas y que mira al mundo con curiosidad"

El artista de música electrónica se sube a las tablas del Teatro Colón este viernes, a las 20.30 horas, para repasar canciones como 'Historias de amor' o 'El cielo no entiende'

El actual miembro de OBK, Jordi Sánchez

El actual miembro de OBK, Jordi Sánchez / LCO

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A Coruña

El hombre detrás de OBK, Jordi Sánchez, celebra 35 años sobre los escenarios con la gira Vértigo, que tiene parada este viernes en el Teatro Colón de A Coruña, a las 20.30 horas. Repasa su carrera a través de éxitos como Historias de amor, El cielo no entiende o La princesa de mis sueños, que lleva en un tour con más de 80 actuaciones.

¿Cómo se sienten 35 años de carrera?

La verdad es que si no lo piensas, lo llevas y ya está. Me parece que fue ayer cuando empezaba. Son muchos años, muchas experiencias, muchos discos, muchas canciones. Es un momento para sentirse muy orgulloso de lo conseguido. Muy feliz. Estoy en una etapa muy bonita de mi carrera. El directo lo disfruto muchísimo.

¿Ya no se impresiona con el directo después de tantos conciertos?

Siempre decía en mis primeras entrevistas que me gustaba mucho el estudio, más que el directo. El directo era un mundo demasiado grande. Pensaba en todo lo que desarrollé en mi habitación. No teníamos local de ensayo como tal, no éramos una banda de rock. En la música electrónica soñabas con toda la estética, los conceptos, los escenarios, los visuales, todas esas cosas. Me gustaba lo que era la composición. Con el tiempo le he ido pillando más el punto a los directos. Siempre me lo he pasado bien, pero ahora lo disfruto muchísimo más. Me siento muy cómodo en el escenario, defendiendo mis canciones y notando esa complicidad con el público. Mi grito de guerra siempre ha sido el mismo. No quiero que sea un concierto, quiero que sea una auténtica fiesta. Se cumple cada noche que subo al escenario.

Esta gira cuenta con 80 fechas. Esa es mucha energía para derrochar.

Ya el año pasado hicimos 80 conciertos durante todo el año. Me dejo llevar, no pienso a largo plazo, voy día a día e intentando dar lo mejor de mí. No hay bolo pequeño, no hay ciudad pequeña, no hay escenario pequeño. Todo el público merece lo mejor de mí y es lo que intento hacer.

El tour se llama Vértigo, como su último disco, ¿es una confesión?

Es la sensación de volver a estar ahí después de 12 años sin sacar material nuevo. Han pasado cosas en mi vida, han pasado cosas en el mundo. Sigo siendo un adolescente con ganas y que mira al mundo con curiosidad, que tiene la capacidad de poder componer canciones y poder dar rienda suelta a todo lo que quiere expresar. Después de tanto tiempo sin sacar un disco, era una sensación de vértigo, pero es un vértigo muy controlado, con mucha ilusión, con mucho orgullo por el hecho de trabajar con mi hijo por primera vez en la producción. Son muchas circunstancias que se han puesto de acuerdo para que haga estas cinco canciones en este nuevo trabajo. Me gusta decir que no era cuestión de sacar canciones, sino canciones de las que yo necesito sentirme orgulloso.

En ese trabajo con su hijo, ¿hay un relevo generacional?

No, no. Simplemente, es la experiencia de trabajar con mi hijo, que tiene mucho talento. Ya en casa, en el estudio, cuando veía las cosas que hacía siempre le decía que algún día trabajaríamos juntos. Me gusta mucho lo que hace. A la vista está el resultado en temas como Maldita mujer, donde él hace las instrumentaciones, la producción. Es una cosa muy bonita, qué voy a contar, o sea, es mi niño, mi hijo pequeño. Todo lo que yo he escuchado, pero que también lo que él me hace escuchar y lo que él me informa, me transmite. Me parece una cosa muy bonita para mantenerte joven, ilusionado con tu trabajo. Cuando eres creativo, tienes que rodearte de gente creativa y tener la suerte de que sea tu hijo es maravilloso.

¿Hacia dónde se mira con 35 años de trayectoria?, ¿a la gente haciendo cosas nuevas?

Lo importante es no perder esa capacidad de curiosidad. Soy muy mirón de la vida, me encanta el cine, soy de las personas que leen los periódicos cada día y estoy siempre bastante informado. Me fascina el mundo, me fascina la vida. Todo está ahí. A nivel musical, las grandes influencias ya las tengo de grupos como Depeche Mode, todos los grupos de sintetizadores de los 80. Eso ya forma parte de mí. Sí que es verdad que, gracias a mi hijo, escucho cosas a las que no hubiera llegado si no es por él, música urbana o de otros estilos. Siempre hay donde encontrar algo que te pueda aportar a ti. Todo se queda en mi cerebro y, de repente, un día aparecerán los resultados. Sobre todo, hay que ser muy observador de la vida. No solamente hago canciones, estoy en la portada, estoy en los videoclips, en los visuales, en el concepto de escenografía. OBK es un mundo; OBK lleva mi firma y mi sello personal.

El instinto artístico será otro factor que pesa, ¿no?

Totalmente. Sin tener hambre no se funciona. Si estás saciado, ya no tienes ganas de nada. La vida es fascinante en ese sentido. Cuando crees que lo has visto todo, te sorprende con algo. Cuando crees que lo has escuchado todo, te sorprende con algo. El mayor consejo que puedo dar es tener fe en uno mismo y estar abierto a lo que te deparen las cosas. Y, sobre todo, fluir desde lo más íntimo de ti, desde el corazón. No hacer las cosas porque los demás piensan que tienes que hacerla o es lo que toca hacer ahora. Va de ser muy honesto contigo. OBK tiene muchísimo de eso. Si quieres conocer a Jordi como es, está todo ahí, en los detalles, en las producciones. Hay canciones más conocidas que otras, pero ya te digo, yo créeme que la pasión está en cada una de ellas.

¿Y cuál de esas canciones le despiertan más orgullo?

Siempre es muy complicado decir una. Me gusta poner como ejemplo Falsa moral. Es una canción que me hace sentir muy orgulloso como compositor. Primero, porque no es la famosa canción electrónica. Tiene una letra y una manera a nivel melódico de instrumentaciones donde se ve reflejado mi amor por las bandas sonoras de las películas. Soy muy cinéfilo. Es un poco lo mejor de todo. Es una canción que me hace sentir muy orgulloso y a la gente le gusta y la acompaña en su vida, en su día a día.

Perviven entre la gente, ¿siente que no han envejecido?

Historias de amor es de mi primer trabajo, tiene 35 años esa canción, y Princesa de mis sueños, 35 años también. Ambas están súper vigentes. Esta última no deja de ser una canción de desamor, piano y voz. Sé que el día que no esté en este mundo, seguirá gustando. Nos pasa a todos cuando escuchamos Yesterday de los Beatles o cualquier canción de Police o de Sting. Hay algo en la música que cuando conecta ya es para toda la vida. Soy afortunado porque no tengo una canción, tengo varias que van a hablar de mí, aunque yo no esté en este mundo. Son canciones atemporales. He intentado hacer siempre canciones emocionales, desde el corazón y para que lleguen al corazón. Lo he conseguido con creces. La electrónica también tiene mucha emoción.

¿El mundo de OBK ha cambiado mucho en este tiempo?

Al final, seguimos igual. Todo cambia y seguimos igual. Desde que soy pequeño escucho crisis, guerra, paz. Estamos en la misma rueda. Todo es cíclico. Lo que pensábamos que no íbamos a volver a verlo, lo estamos viendo. Lo que pensabas que no ibas a volver a escuchar, de repente, está de moda. Con la edad que tengo y la experiencia de vida, todo es lo mismo pero diferente. Antes no teníamos la tecnología como la tenemos ahora, pero es verdad que los problemas siguen existiendo y la condición humana sigue siendo la que es. Vamos a mejor siempre, pero cuesta verlo. Hay que relajarse. En lo que sí creo es en la bondad. Falta una revolución de bondad de una vez por todas. Cada uno de nosotros sabe realmente dónde está el bien y el mal.

¿Cómo recuerda el verano del 92? Saltaron al éxito ese año.

Increíble. El año 92 fue un cambio en este país. Las Olimpiadas. Me acuerdo que era como una especie de renovación. Estar ahí, formar parte de ese cambio musical con Historias de amor sonando en todas las discotecas y una revolución del tecno en España. Este no era un país donde la música electrónica vendiera esa cantidad de discos que vendimos nosotros. En eso sí que fuimos pioneros, somos el primer grupo que vendió 400.000 discos haciendo música electrónica. Fue un momento de cambio. Éramos una generación de chavales con ganas de comerse el mundo, cambiar respecto a nuestros padres, de intentar ser mejores padres nosotros que ellos. La libertad de cambiar el mundo a mejor, sí.

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