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Asperga celebra en A Coruña 20 años de vida como "segunda casa" del autismo: "Los jóvenes se insultan llamándose autistas. Reírse de alguien diciendo eso está mal"

La Asociación Galega de Asperger conmemora dos décadas de trabajo en el Paraninfo de la Universidade da Coruña, desde las 9.30 a las 14.00 horas, con mesas redondas de usuarios, profesionales y expertos y la proyección de testimonios

El usuario y trabajador de Asperga, Jorge Souto, en Eirís.

El usuario y trabajador de Asperga, Jorge Souto, en Eirís. / CASTELEIRO

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A Coruña

La Asociación Galega de Asperger (Asperga) celebra su 20º aniversario este sábado en A Coruña con un acto en el que reivindicarán las "voces autistas" con usuarios, familias, profesionales y representantes institucionales. Entre las 9.30 y las 14.00 horas, el Paraninfo de la Universidade da Coruña será el epicentro del programa conmemorativo, con mesas de diálogo, participación colectiva y un homenaje a los socios fundadores. "Una de las misiones de nuestra entidad es la concienciación social y la visibilización del autismo o síndrome de Asperger", asegura la asociación.

La jornada se abrirá con la proyección de Memoria viva, una recopilación de testimonios e imágenes vinculadas a la trayectoria de la Asperga. A continuación y siguiendo el lema "20 años de voces autistas", la mañana se articulará con dos mesas redondas con personas usuarias de la asociación, trabajadores y expertos. La primera será Un camiño compartido: medrando xunt@s, sobre la evolución en la atención y acompañamiento en dos décadas de trabajo, y la seguirá Ser, vivir e avanzar, sobre la vida adulta y la inclusión para realizar una vida autónoma.

Asperga funciona desde 2006 y, actualmente, cuenta con cerca de 500 socios y atiende a 480 personas usuarias al año. Divide su actividad con dos centros, uno en Santiago y otro en A Coruña, en donde ofrece servicios de integración, intervención psicológica, terapia ocupacional u orientación laboral. Para Jorge Souto, usuario desde 2010 y trabajador en Asperga, la asociación es su "segunda casa" y siente que es entendido allí "como en ningún sitio".

"Soy trabajador desde hace tres años y usuario desde 2010, cuando llegué con 12 años. Trabajo con quienes fueron mis terapeutas y poseemos una confianza previa. Tenemos un servicio de orientación laboral. Buscaba trabajo, me encontraba en el momento y la edad idónea para hacerlo. Asperga necesitaba entonces un auxiliar administrativo. Pasé las fases y en dos semanas recibí la llamada para empezar a trabajar. Me encargo de la recepción de citas, del trato cara al público, de la atención telefónica y de la digitalización de los documentos", expone.

Souto recibió su diagnóstico en 2010 y entró en terapia con el equipo psicológico de Asperga. Posteriormente, pasó a estar en terapia ocupacional y, después de ser usuario, afrontó con "ilusión" incorporarse como trabajador. "La intervención psicológica es un servicio clave. Cuando perdí a mi padre necesité ayuda para sobrellevar el duelo, pero como cualquier otra persona. La terapia no es para personas locas, todos la vamos a necesitar llegado cierto momento en la vida", explica el usuario.

La inserción laboral es una de las batallas que Jorge Souto mejor valora en el trabajo de Asperga. Destaca las actividades que ponen a disposición de los usuarios, desde talleres de socialización para mejorar las relaciones interpersonales, "en aspectos como el contacto visual o mantener un diálogo", hasta la preparación de entrevistas, la elaboración de un curriculum vitae o el comportamiento en un espacio laboral. Souto insiste en esta fase de integración para el desarrollo absoluto e igualitario dentro de la sociedad. "Mi madre no estará conmigo algún día y yo tengo que seguir viviendo, tengo que saber estar en el mundo", expone.

Mejores herramientas y cuentas pendientes

"Cuando a mí me diagnosticaron, no contábamos con las herramientas de hoy en día. Los métodos disponibles ahora son mejores. A mí me diagnosticó una psiquiatra del Hospital Materno, que era experta en este tipo de cuestiones. Sí que he notado en los últimos años un aumento de usuarios gracias al perfeccionamiento del diagnóstico. Hemos tenido que cambiar de local para poder dar servicio a todas las personas que recurren a Asperga. La asociación crece y llegan perfiles de todo tipo. Entran niños y niñas de cinco años, pero también personas que con 50 o 60 años acaban de recibir una respuesta para eso que sentían como diferente", indica Jorge Souto.

Para este usuario de Asperga, el diagnóstico temprano "fue clave" para llevar "un futuro mejor, contrabajo y mejor integrado". Recuerda de su época como estudiante los momentos en que profesores y padres de compañeros se referían a él "como un niño especial" cuando se bloqueaba en alguna materia escolar. "Podemos ver el cambio en la mentalidad de la gente. Desde hace unos años, ya no se percibe tanto el estigma y hay una sensación de alivio", celebra. Entre los motivos del avance, Souto señala a "los medios de comunicación que han hecho hincapié en su información y las campañas en redes sociales", para las que reserva un pero.

"La concienciación en la época adolescente es vital, tanto en los colegios como en los institutos. Vemos en redes sociales o en medios de transporte cómo los jóvenes se insultan llamándose autistas. Reírse de alguien diciendo eso está mal. Es una materia seria, no puede tratarse como una broma. Falta conciencia en este aspecto. A mí me dicen muchas veces que parece que no tengo nada. Tenemos una condición, pero no por ella somos diferentes. Somos como cualquier persona", resuelve Jorge Souto al mismo tiempo que destaca la importancia de un diagnóstico. "Es una respuesta. Genera tranquilidad que te digan que tiene un nombre, para ti y para tu familia", concluye.

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