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La nueva pizzería de A Coruña que te hace viajar a Nueva York: "Buscamos pasarlo bien"

Inspirados en locales de Londres o Dinamarca, Manuel Paz y Marta Expósito pretenden ofrecer una experiencia urbana y relajada

El equipo de Los Fortuna en la terraza del establecimiento. Manuel Paz, a la izquierda, con gorra.

El equipo de Los Fortuna en la terraza del establecimiento. Manuel Paz, a la izquierda, con gorra. / Carlos Pardellas

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A Coruña

Manuel Paz y Marta Expósito no querían abrir "otra pizzería" en A Coruña. Él es de Santiago, ella nacida en A Estrada y criada entre la localidad pontevedresa y Vigo. Trabajaron en Madrid en publicidad y moda, y se mudaron a Mallorca, donde saltaron al mundo de la hostelería. Tras estas experiencias hubo un cambio vital volviendo al hogar.

A Coruña apareció como un "territorio neutral" entre Santiago y Vigo, y además, el hostelero destaca su carácter "cosmopolita". A la hostelería llegaron casi por accidente, en Santanyí, un pueblo mallorquín que Manuel dice que "sería un equivalente a Combarro", bonito, turístico y con vida. Allí encontraron el local en un momento clave: "Lo vimos el día antes de casarnos y firmamos el día después". Sin experiencia previa, cuentan que "fue realmente duro", pero el restaurante acabó funcionando y ahora cuentan con dos establecimientos en la isla, La Nouvelle Famille y Burgundí.

De Mallorca a A Coruña

En A Coruña, el proyecto nació con una ambición mucho más pequeña de la que finalmente tiene. La idea inicial era montar un local de comida para llevar hasta que el propio espacio les empujó en otra dirección. "Esto iba a ser un takeaway", explica Manuel. Al descubrir las posibilidades del local [situado en calle Arco, 9], aquel plan de una puerta para despachar pizzas empezó a transformarse en un pizza-bar. Donde antes había una tienda, hoy hay un espacio construido desde cero, con una estética que mira al club nocturno, al jazz y a cierta idea neoyorquina del barrio. "Se ha hecho todo absolutamente nuevo", resume.

La inspiración fue apareciendo en viajes, comidas y referencias acumuladas. Manuel y Marta habían visitado pizzerías en Dinamarca, Nueva York, París o Londres, pero no buscaban copiar un modelo exacto, sino entender una atmósfera. Les interesaban esos lugares donde la pizza no era solo comida rápida, sino una excusa para estar, beber algo, escuchar música y alargar la conversación. En algunas de esas visitas encontraron la pista de lo que querían hacer en A Coruña: "Dijimos, wow, esto es la bomba, esto es lo que queremos". De ahí nace el aire urbano de Los Fortuna, con rap, jazz, cócteles y slices gigantes.

La conexión con la pizza estilo Nueva York llegó de forma inesperada en Londres. Durante un viaje de trabajo, fueron casi por curiosidad a un diminuto puesto del Netil Market y pidieron una marinara. Manuel lo recuerda con humor: "Literalmente es un antro". Pero aquella pizza sencilla, solo tomate y masa, les quedó grabada. Más de un año después escribieron a varios referentes europeos y solo les respondieron ellos. De esa experiencia no salió una receta secreta, sino una actitud. "Simplemente buscamos pasarlo bien", dice Manuel.

Una apuesta por la sencillez

La diferencia, explica Manuel, está también en la manera de comerla. No se trata de una pizza napolitana servida al momento, sino de porciones grandes que se recalientan con un golpe de horno y salen crujientes, directas, pensadas para el antojo. "No se busca la perfección”, afirma. En España, apunta, hay pocos proyectos de este estilo, y en A Coruña supo que hubo algo así en los años 90, pero no consiguieron contactar con el impulsor de aquel proyecto. La carta mantiene esa lógica de sencillez: pepperoni, marinara con pesto y stracciatella, una white slice con mozzarella, scamorza, limón y perejil, y una de patata que Manuel reconoce como su favorita. Todo ello acompañado por cócteles y bebidas que combinan con la comida.

Aunque el local tenga referencias muy marcadas, Manuel insiste en que Los Fortuna no está pensado para un público cerrado ni para una tribu concreta. La ciudad, dice, puede ser "prudente" ante lo nuevo, pero también sabe incorporar propuestas distintas cuando no se presentan como algo impostado. "Hay señores que vienen de 70 años y hay niños, hay gente que escucha esta música y hay gente que no", cuenta. Frente a la tentación de envolverlo todo en una explicación demasiado sofisticada, él prefiere rebajar la épica con una frase que aprendió en Londres y que funciona casi como lema interno: "Chill, es pizza". La gente puede comer dentro apoyada en sus barrasy taburetes, o fuera, en unas sillas de colores que hacen de mesas y que también surgió de la inspiración en sus viajes.

Esa naturalidad es, probablemente, lo que mejor define el proyecto. Los Fortuna tiene diseño, música, cócteles y una identidad reconocible, pero Manuel vuelve siempre a una idea más elemental, que la gente entre, coma bien y se quede a gusto. "Es pizza, está buena y ya está", concluye el hostelero.

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