Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Paco Viturro (87 años): "Na miña residencia teño un trato magnífico, pero a oferta de prazas é pequena, non cubre o que se necesita"

Entró en el centro de Santa Teresa Jornet para acompañar a su esposa, con problemas de salud, y encontró precios "sensiblemente inferiores" que en las residencias privadas con ánimo de lucro

Paco Viturro, frente a la residencia de mayores Santa Teresa Jornet.

Paco Viturro, frente a la residencia de mayores Santa Teresa Jornet. / Carlos Pardellas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Coruña

A Coruña tiene más de 65.000 vecinos de 65 o más años, pero las plazas en residencias para mayores no llegan a las 1.500; los centros públicos suman menos de 400. A sus 87 años, Paco Viturro es uno de los usuarios: continúa siendo una persona autónoma, que conduce y se desenvuelve sin dificultades, pero hace dos años dejó dejar el piso en el que vivía en la ronda de Outeiro e ingresar en una residencia con su esposa. «Levaba tempo bastante deteriorada, con problemas cognitivos e físicos, de mobilidade», explica, y con la persona que habían contratado para ayudar no era suficiente. «Podía terme quedado», señala, pero quería asegurarse de que ella estaba bien, y también, admite, su propio estado de salud puede empeorar.

Antes de elegir, explica, «fixen un estudo de mercado», y visitó varios centros, pero se encontró altos precios, de 3.000 euros para una persona sin limitaciones. Finalmente se decantó por la residencia Santa Teresa Jornet de Eirís, que lleva la congregación religiosa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, donde abonan unos 3.000 euros entre los dos, y señala que ha encontrado un «trato magnífico», con una buena habitación y atención médica. Algunas veces se encuentra con problemas para ir a los partidos del Deportivo, por los horarios, pero «en xeral, moi ben».

Para este coruñés el centro de Eirís, que aunque no sea público tiene un carácter social y precios «sensiblemente inferiores» a los de iniciativas privadas con ánimo de lucro, se ha convertido en una buena opción residencial, y señala que conoce a gente con «limitacións económicas» que ha podido quedarse en el centro, aunque puntualiza «non sei ata cando, os prezos suben». Pero añade que conoce otros casos que no son tan afortunados, y que hay lista de espera para entrar.

Cuando entró en la residencia «quizáis había máis posibilidades que agora», pues en la actualidad ve «moita demanda e pouca oferta» y entre los mayores hai «necesidade» de lugares en los que los puedan atender. La disponibilidad de plazas «sen dúbida é necesaria», y Viturro considera que en la actualidad «a oferta é pequena e non cubre o que se necesita».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents