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¿Y si la Torre de Hércules no empezó con los romanos?

El historiador Suso Martínez plantea que el faro más antiguo del mundo en funcionamiento podría haber romanizado un espacio sagrado anterior en un ensayo que presenta este martes en en el salón de actos de la Autoridad Portuaria

El guía e historiador Suso Martínez en la zona de la Torre de Hércules

El guía e historiador Suso Martínez en la zona de la Torre de Hércules / LCO

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A Coruña

La historia oficial sitúa el origen de la Torre de Hércules en época romana. El faro más antiguo del mundo en funcionamiento se levantó hace casi dos mil años frente al Atlántico y desde entonces domina el paisaje de A Coruña. Pero, ¿y si antes de la Torre ya existía allí un lugar sagrado? ¿Y si los romanos no crearon el espacio, sino que lo transformaron?

Esa es una de las preguntas que lanza el guía e historiador Suso Martínez en su nuevo ensayo, De inscricións e constatacións astronómicas xunto á Torre de Hércules, un trabajo que presentará este martes a las 19.00 horas en el salón de actos de la Autoridad Portuaria tras cuatro años de observaciones e investigaciones en el entorno de Punta Herminia.

La hipótesis que plantea no busca ofrecer certezas absolutas. Todo lo contrario. Martínez insiste en que el objetivo del libro es abrir interrogantes y provocar nuevas investigaciones arqueológicas en una zona apenas estudiada más allá del propio monumento romano. Sin embargo, las preguntas que deja sobre la mesa son de gran alcance: "A lo mejor la Torre de Hércules, aparte de ser un faro, lo que hace es romanizar un espacio anterior".

Inscripción de la hipotética divinidad galaico-romana en el espacio de la Torre de Hércules

Inscripción de la hipotética divinidad galaico-romana en el espacio de la Torre de Hércules / REVE

La investigación gira alrededor de dos inscripciones situadas al este de la Torre, muy cerca de Punta Herminia. Una de ellas podría corresponder, según explica, al nombre de una divinidad galaico-romana. La otra resulta todavía más desconcertante. "Son tres signos que quizá no pertenezcan al alfabeto latino", explica. Esa posibilidad abrió una vía inesperada. El historiador contactó con especialistas en lenguas paleohispánicas de Zaragoza, que le trasladaron la posibilidad de que aquella inscripción pudiese tener una lectura anterior a Roma.

Si esa hipótesis llegase a confirmarse, el hallazgo tendría una enorme relevancia histórica. "Sería la inscripción más antigua del noroeste peninsular", sostiene Martínez, ya que la mayoría de los restos epigráficos conservados en Galicia pertenecen al periodo romano y utilizan caracteres latinos. Pero las piedras llevaron a otra pista todavía más llamativa: el sol.

A partir de esa posible lectura paleohispánica, Martínez empezó a estudiar si existía algún tipo de relación astronómica en el espacio. Durante cuatro años esperó los solsticios, realizó observaciones y utilizó simuladores astronómicos para comprobar si las alineaciones actuales coincidían con las de hace dos mil años.

La conclusión fue sorprendente. Según explica, las dos inscripciones "mantienen alineamientos solares en fechas clave del calendario de la Edad del Hierro". Durante el solsticio de invierno, vinculado al Samaín, ambas piedras se alinean con la salida del sol.

Petróglifo de Punta Herminia

Petróglifo de Punta Herminia / Carlos Pardellas

En el solsticio de verano ocurre algo parecido: desde una de las inscripciones el amanecer coincide con los petroglifos de Punta Herminia, conocidos también como Pena do Altar. "Eso fue una revelación muy emocionante", reconoce. "Empiezas investigando un simple grabado y acabas planteándote la existencia de un espacio simbólico anterior a Roma", añade.

La teoría también podría cambiar la interpretación de los petroglifos de Punta Herminia. Algunos estudios actuales los sitúan en época medieval, pero la hipótesis presentada por Martínez plantea que podrían formar parte de un conjunto mucho más antiguo relacionado con el mundo castrexo y con prácticas rituales vinculadas al sol.

El historiador evita utilizar palabras categóricas. No habla directamente de "santuario celta", aunque admite que la gran cuestión que sobrevuela toda la investigación es precisamente esa. "Como no nos atrevemos a usar esa palabra, hablamos de espacio simbólico o espacio sacral prerromano", explica.

El trabajo cuenta además con la colaboración del arqueólogo Marco Rivas, quien realizó los calcos científicos de las inscripciones y participó en el análisis del entorno. Ambos defienden la necesidad de impulsar excavaciones arqueológicas en la zona, algo que hasta ahora nunca se hizo de forma específica en ese punto concreto situado a los pies de la Torre. "Siempre se estudia el edificio romano, pero no lo que hay alrededor", lamenta Martínez.

Inscripción de tres signos que quizá no pertenezcan al alfabeto latino en la Torre de Hércules

Inscripción de tres signos que quizá no pertenezcan al alfabeto latino en la Torre de Hércules / RAVE

Por eso, uno de los grandes objetivos de la presentación de este martes en A Coruña consiste en reclamar una intervención científica en el lugar. El investigador cree haber identificado incluso una estructura central con posible morfología angular que recuerda a otros santuarios prerromanos documentados en la península. "Lo que pedimos es arqueología", resume. "Porque quizá bajo tierra haya elementos que obliguen a revisar el relato oficial", concreta.

Martínez insiste en que no pretende desmontar el origen romano de la Torre de Hércules. "La Torre es romana, sin ninguna duda", aclara. Pero sí plantea la posibilidad de que el enclave tuviese una importancia simbólica anterior y que Roma aprovechase un lugar ya considerado especial siglos antes de levantar el faro. La hipótesis, de momento, permanece abierta. Sin excavaciones ni nuevas pruebas arqueológicas no existen respuestas definitivas.

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