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Últimos apuntes, cafés y nervios de madrugada: así viven los estudiantes de A Coruña la cuenta atrás para la Selectividad

La Avaliación do Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU) se celebrará los próximos 2, 3 y 4 de junio en la ciudad y marcará el futuro académico de miles de jóvenes

Últimos días de estudio para Selectividad

Inés Vicente Garrido / Casteleiro

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A Coruña

Las bibliotecas de A Coruña viven los últimos días llenas de subrayadores, apuntes doblados, ordenadores con esquemas y cafés que se enfrían encima de la mesa. A pocos días de que arranque la Avaliación do Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU), cientos de estudiantes apuran las últimas jornadas de estudio entre amigos, repasos improvisados y la sensación constante de que siempre queda algo por mirar "por si acaso".

En una de las salas de estudio del Centro Universitario de Riazor, Javier Navas, Martín Tojeiro y Samuel Álvarez comparten mesa y esquemas. Entre bromas y silencios largos delante de los apuntes, los tres intentan mantener la calma mientras descuentan las horas para los exámenes. "Al principio lo llevas con tranquilidad, pero cuando ves el calendario ya te entra el agobio de verdad", reconoce Martín, que quiere estudiar Ingeniería de Máquinas Navales después de las pruebas.

La ABAU arrancará el próximo martes 2 de junio en toda Galicia y se prolongará hasta el jueves 4. Durante esos tres días, miles de alumnos se examinarán de las materias cursadas en Bachillerato en unas pruebas que resultarán casi decisivas para acceder a la carrera universitaria que deseen.

Samuel tiene la vista puesta en Informática y admite que estos días son "una montaña rusa". "Hay mañanas en las que piensas que lo tienes controlado y otras en las que abres un tema y parece escrito en otro idioma", bromea.

La escena se repite por toda la ciudad. Grupos de amigos que convierten las bibliotecas en una segunda casa y estudiantes que encadenan horas de estudio mientras intentan convencerse unos a otros de que "todavía queda tiempo". Martín, entre risas, resume el sentimiento general: "A veces parece que vas perfecto y cinco minutos después te acuerdas de un tema que aún no te sabes".

Historia, filosofía y literatura aparecen como las asignaturas más temidas. "El chapado de Historia mata", comenta Javier. Samuel coincide y asegura que Filosofía le está "consumiendo la cabeza", precisamente porque es una de las materias a las que más horas ha dedicado en estas últimas semanas.

Claves de estudio

Cada uno sobrevive con sus propias estrategias. Javier llena páginas de esquemas y palabras clave hasta construir una especie de mapa mental gigantesco. Martín reescribe todos los apuntes "en un idioma que entienda" y Samuel asegura que lleva años utilizando el mismo método porque "si ahora cambia algo, igual explota todo".

Javier Navas, Martín Tojeiro y Samuel Álvarez estudiantes de Selectividad

Javier Navas, Martín Tojeiro y Samuel Álvarez estudiantes de Selectividad / Casteleiro

La biblioteca, dicen, se ha convertido casi en una obligación. "En casa cualquier cosa distrae", explica Martín. "Aquí ves a todo el mundo estudiando y te obligas un poco a seguir". Entre descanso y descanso también hay tiempo para despejarse con conversaciones rápidas, "bromas o comparaciones sobre qué examen será peor".

En otra mesa, Paula Pedre afronta estos últimos días con una tranquilidad que sorprende incluso a ella misma. "Pensaba que iba a estar muchísimo más nerviosa", cuenta. Su objetivo está claro: necesita un 11 para entrar en Farmacia. Aunque intenta transmitir calma, admite que los repasos finales se están intensificando según se acerca la fecha. "Ahora ya estamos con el esprint final. Queda repasar todo muy bien", explica.

A su lado, otras compañeras debaten qué temas merece la pena arriesgarse a descartar. Porque, aunque nadie quiere reconocerlo demasiado alto, casi todos los estudiantes terminan negociando con el temario. "Algo siempre acabas dejando. Pero lo menos posible", admite Paula entre risas.

Sin nervios

Ana Martín y Carlota Vila también comparten esa mezcla extraña de calma y tensión que invade estos días previos. "Pensaba que estaría peor, por ahora lo llevamos bastante bien", reconoce Ana. "Pero todo pasó tan rápido que casi no dio tiempo a ponerse nerviosa". Ambas estudian juntas en la biblioteca porque aseguran que solas en casa acabarían "mirando el móvil cada cinco minutos".

Paula Pedre y sus compañeras, estudiantes de Selectividad

Paula Pedre y sus compañeras, estudiantes de Selectividad / Casteleiro

Las dos organizan el estudio casi sobre la marcha. "Hay gente que se hace horarios perfectos para toda la semana, pero yo voy sobreviviendo día a día", explica Ana. Las conversaciones de los jóvenes durante estos días derivan inevitablemente hacia la dificultad de la nueva EVAU. Los estudiantes comparan modelos de años anteriores y muchos coinciden en que el examen de este año parece más complicado. "El de 2024 nos parecía hasta fácil. Parece que este año lo tenemos más difícil", comenta Carlota.

Mientras tanto, las bibliotecas continúan llenándose desde primera hora de la mañana. Mochilas abiertas por el suelo, cargadores compartidos, botellas de agua vacías y estudiantes que repiten una y otra vez los mismos temas esperando que, cuando llegue el martes, la memoria no falle.

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