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Obituario

Las Capote: en recuerdo de la fotógrafa Marta Capote, fallecida el 9 de mayo en A Coruña

Marta Capote, fotografiada en 2007.

Marta Capote, fotografiada en 2007. / Casteleiro

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Cristina de la Vega

A Coruña

Cuando conocí a Marta Capote, mucho antes de conocer a “la Capote”, me flipaba verla con su tipazo, su melena rizada y la cámara al hombro abriéndose paso entre los gráficos, entonces todos hombres, por aquellos años como fotera de la agencia EFE.

Después, Marta enfermó en Portugal mientras realizaba fotos y conocí a “la Capote”, o, mejor dicho, a “las Capote” y allí empezó todo.

Empezaron tiempos de incertidumbre, de consultas, de ingresos, de subidas y bajadas. Y siempre, siempre, bajo el inconmensurable manto de la otra Capote, la Yeregui. Otro espectáculo de mujer.

Han pasado tres décadas desde entonces. Mucho las quise, mucho me querían, muchas tardes de camilla y cartas. Mucho de casi todo.

Últimamente nos veíamos menos, pero nos seguíamos escuchando. Cabezota, indómita, frágil, robusta, amante, amada, artistaza, ingeniosa… podría seguir y seguir porque la Capote era, en sí misma, la suma de todas sus contradicciones. Imagino que como la mayoría de nosotros, pero ella lo era sin complejos, valiente.

Rompe y rasga, querida Marta, allá por donde vayas, como has hecho siempre. Te seguiré queriendo, te seguiré cogiendo de la mano, te seguiré como ejemplo de valentía, de amistad, de gratitud y de lealtad. Besos a la otra Capote, a la que tanto admiro.

Cuánto me gustaría ser Antonio Vega para escribirte esta estrofa que él compuso para otra amiga mía, que también marchó prematuramente. Y dice así:

“Donde las haya tenaz

Mujer de cartas boca arriba

Siempre dispuesta a entregar

Antes que sus armas su vida

Mujer hecha de algodón

De seda de hierro puro…”

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