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Medio siglo de la inundación que da de beber a A Coruña: cuando Cecebre anegó casas, fincas y hasta un secadero de algas

En abril de 1976 empezó el llenado del embalse de Cecebre, la obra que lleva medio siglo garantizando el suministro de agua de la ciudad

Implicó expropiaciones por las que se pagaron el equivalente de 11,7 millones de euros actuales

Obras de construcción del embalse de Cecebre.

Obras de construcción del embalse de Cecebre. / Cedida por Emalcsa

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A Coruña

En los primeros días de abril de 1976, recuerda Antonio González Catoyra en su Cronología Coruñesa, comenzó la inundación de la presa de Cecebre, el gran embalse que lleva medio siglo abasteciendo de agua a A Coruña. La riada dejó bajo el agua fincas y terrenos agrícolas en siete parroquias, sepultó a más de vivienda viviendas e inundó antiguas canteras e industrias. Según explican fuentes de Emalcsa, la empresa municipal de aguas que lo gestiona, la obra obligó a expropiar decenas de casas y negocios, desviar carreteras y construir un nuevo puente.

Parte de los trabajos de construcción de la presa.

Parte de los trabajos de construcción de la presa. / Cedida por Emalcsa

Según explican desde la empresa, el proyecto tardó años en concretarse. En 1963 el gerente de Aguas de La Coruña, Ricardo Fernández Cuevas, realizó cálculos sobre la necesidad de un embalse para cubrir los déficit del río Mero durante el verano, estimando que se precisaban unos 18,6 millones de metros cúbicos para garantizar el caudal futuro. Se aprobó un proyecto en 1966, pero aún habría que esperar seis años para el replanteo previo, y las obras arrancaron en 1974. La obra final excedió los cálculos iniciales, y, finalmente, se acabó llegando a una capacidad teórica de unos 22 millones de metros cúbicos en la obra, situada en la confluencia del Mero y el Barcés, si bien no se alcanza en la práctica.

La superficie inundada del embalse es de 363 hectáreas, más de 500 veces el campo de Riazor. Esto, indica Emalcsa, «exigió la ocupación de terrenos, viviendas, construcciones rurales, arbolados e industria», lo que llevó a pagar expropiaciones por valor de más de 83 millones de pesetas de 1972, más de 11,7 millones de euros de hoy en día.

Parte de los trabajos de la estructura del embalse.

Parte de los trabajos de la estructura del embalse. / Cedida por Emalcsa

Se inundaron terrenos agrícolas de las parroquias de Bribes y Cecebre en Cambre, de Orto, Crendes y Mabegondo en Abegondo, de San Vicente de Vigo en Carral, y de San Esteban de Piadela en Betanzos. El agua afectó a los lugares de Monte do Marco, La Balsa, Pozo Negro, San Román, Lamiño o Foxo e Isalonga, a veces en su totalidad, a veces en viviendas aisladas, y 24 casas quedaron bajo las aguas, junto con alpendres, hórreos y cuadras. En el corazón del embalse, junto con las construcciones agrícolas de una Galicia ya desaparecida, reposan tres tejeras, dos canteras de grava, cuatro molinos y un secadero de algas.

La presa en sí misma tiene una longitud de 165 metros y una altura de 22, con un aliviadero y desagües. Desde Emalcsa señalan que, con el agua subiendo hasta los 35 metros, se podrían acumular unos 21,6 millones de metros cúbicos, pero no es posible llegar a esta capacidad «por la imposibilidad de aliviar el máximo caudal que permiten las compuertas». Esto provocaría inundaciones mayores que las que es capaz de aceptar el cauce del Mero.

Obreros en los trabajos de Cecebre.

Obreros en los trabajos de Cecebre. / Cedida por Emalcsa

La obra empezó en junio de 1974, y debía acabar en julio de 1976. A esta fecha el trabajo estaba casi rematado, aunque un bloque estaba sin rematar «debido a que todavía no se habían evacuado las viviendas que podrían ser afectadas por una fuerte avenida». El llenado del embalse implicó construir un nuevo puente sobre el Barcés, pues las aguas inundaban el trazado de una carretera que iba desde A Pasaxe a Abegondo y otra que conectaba Orto con Cambre. Para restituir los caminos que quedaban incomunicados por el embalse se construyó una pasarela con vigas prefabricadas.

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